De la indignación a la organización

Ciudad del Este es muy particular en términos de organización y manifestaciones ciudadanas. Nació durante la Dictadura en 1957, se llamó “Presidente Stroessner” y alberga aún a muchos nostálgicos de aquel periodo. Hay quienes reivindican y siguen rindiendo homenaje a referentes del régimen.  

Los habitantes de esta ciudad no se caracterizan por salir a las calles o reclamar  masivamente injusticias, hechos de corrupción, falta de agua, pésimo servicio de transporte público o cuestiones similares. Pero, en los últimos tiempos, la participación va surgiendo.

No detallaré cada una de las manifestaciones realizadas en los últimos meses, ni los motivos, pero podría señalar que los habitantes de Ciudad del Este y área metropolitana, están más atentos y dispuestos a salir a las calles para repudiar acciones, principalmente cuando se trata de diputados o senadores. Sin embargo, la gente no se manifiesta con esa efervescencia contra intendentes o el gobernador, concejales municipales o departamentales, quienes en cada periodo hacen y deshacen a su antojo.

La protesta siempre es válida, pero ¿cómo pasar de la indignación a la organización? En la capital del Alto Paraná hay una experiencia de organización ciudadana digna de ser imitada. Este año se creó la Coordinadora por la Duplicación de la Avenida Perú. Son vecinos, padres y madres, docentes, estudiantes, miembros de comisiones barriales, de iglesia, todos preocupados por las pésimas condiciones de un tramo de 7 kilómetros. La avenida en cuestión se utiliza desde la creación de las represas Acaray e Itaipú, conecta Ciudad del Este con Hernandarias y es una de las arterias más importantes de la capital departamental.

La avenida es oscura, no tiene señalización, está llena de baches, tiene curvas peligrosas y es escenario de accidentes diariamente. Al costado del trayecto están ubicadas escuelas, hospitales, centros comerciales, viviendas. Es el camino a la Universidad Nacional del Este y al cementerio municipal. Su importancia es indudable. Conscientes de eso, los vecinos se unieron y formaron la coordinadora. La primera manifestación se realizó en julio de este año y desde entonces, el movimiento para lograr la obra vial no paró.

Desde un principio, los ciudadanos fueron exigentes. Rechazaron una reparación superficial de los baches, pidieron la duplicación, la creación de banquinas, viaductos, señalización e iluminación a lo largo de los 7 kilómetros de la avenida República del Perú.

Los líderes de la Coordinadora asumieron que la lucha sería larga y se prepararon para resistir. Aprendieron a dedicar horas a reuniones, redactar notas para todas las autoridades que puedan tener competencia en el asunto, participar de sesiones en juntas municipales, golpear puertas en instituciones públicas, convocar a manifestaciones, imprimir calcomanías, elaborar pasacalles y que todas las actividades sean solventadas mediante la autogestión.

La Coordinadora logró que la avenida Perú sea declarada de interés por la Junta Departamental, las Juntas Municipales de Ciudad del Este y Hernandarias. Logró que la Municipalidad esteña, la Gobernación y la Facultad de Ingeniería de la  Universidad Nacional de Asunción, se comprometan con el diseño arquitectónico de la obra mediante la firma de un convenio.

Pese a que la reparación de avenidas es responsabilidad de las municipalidades, los intendentes de Ciudad del Este y Hernandarias se lavaron las manos y entregaron el paquete al Gobierno Central, alegando que no existen suficientes recursos para esta obra de gran envergadura. Entonces, los 70 mil millones de guaraníes que demandará la duplicación de la avenida Perú fueron incluidos en el Proyecto de Presupuesto General de Gastos de la Nación. La propuesta fue rechazada primeramente en la Cámara de Diputados, inclusive con el voto en contra de un representante del Alto Paraná, el colorado Elio Cabral. Pero cuando se trató en la Cámara de Senadores, mediante un fuerte lobby de los miembros de la Coordinadora y el acompañamiento de algunos parlamentarios de la región, se logró la aprobación.

Como siempre, no faltan los políticos que quieren lucirse con el proyecto y aprovechar el momento para captar adeptos. Sin embargo, los miembros de la Coordinadora son contundentes al señalar que la lucha es de una organización plural e inclusiva, que no busca rédito político-electoral.

La primera consigna de la Coordinadora fue “¡Duplicación ya!”. Ahora que el proyecto está en manos de las autoridades, la consigna es: “No complique, ¡duplique ya!”.  El proceso es desgastante, pero aún así, los ciudadanos organizados acompañan cada paso y no están dispuestos a desistir hasta lograr el objetivo.

La duplicación de la avenida Perú está cerca de ser una realidad y concretada la obra vial, será una conquista ciudadana. Será el resultado de meses de reuniones, manifestaciones y presión a las autoridades. El desafío será lograr una obra de calidad y que los recursos asignados sean utilizados en forma transparente. Este es el camino que decidieron recorrer estos vecinos.  La avenida Perú se convirtió en un lazo que los unió, una causa que les permitió ejercer su derecho a peticionar a las autoridades, a la organización y participación.

En estos pequeños pero grandes ejemplos, se refleja la capacidad de transformar la indignación en organización. Esta es la base para una democracia real.

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