Teletón: de caridades y justicia social

Mientras los hipócritas hablan, el Congreso muestra claramente dónde están las prioridades: otorgó 180 mil millones para el TSJE, negando 200 mil millones a la salud para el presupuesto general del 2013. 

 

Fuente: apeparaguay.org

Culminó exitosamente ese evento que se ha tornado tradicional, conocido con el nombre de Teletón, en que personas y organizaciones apoyan a esa ONG, en su misión de ayudar a la rehabilitación de personas con discapacidades. Es bueno comprobar, una vez más, que la gente se puede conmover y solidarizar con sus semejantes.

La función que cumple Teletón y otras organizaciones similares, la cumple desde el Estado el INPRO, aunque no da abasto. Debería, pues la salud ser un derecho universal y corresponde al Estado brindarla.

¿Y por qué no puede el Estado brindar ese servicio con más alcance y eficacia? Por muchos y diversos motivos. Uno de los principales, es la profunda y antigua injusticia tributaria que padecemos en Paraguay, donde los que tienen más, pagan menos impuestos. Debe recordarse aquí que los impuestos siguen siendo el mecanismo por excelencia para la distribución de la riqueza.

Al tener una estructura tributaria injusta, las personas y empresas que ganan más y tributan menos, pueden darse el lujo de ser solidarios, donando mucho menos de lo que deberían pagar en impuestos, y al mismo tiempo quedar bien ante la comunidad. Me apresuro a decir que existen muchas personas y empresas legítimamente caritativas, pero esto no cambia el hecho que estoy mencionando.

La salud es un derecho universal, repito. Y ese concepto que se comenzó a implementar en el gobierno anterior, fue abortado y es hoy descalificado por los mismos que ahora reclaman «la ausencia del Estado».

Mientras los hipócritas hablan, el Congreso muestra claramente dónde están las prioridades: se otorgan 180 mil millones para el TSJE. Se niegan 200 mil millones a la salud. Son los mismos que se resisten a los cambios, y que protegen férreamente los intereses de las clases dominantes en Paraguay.

Nada tengo contra Teletón, sí contra la hipocresía y contra esa costumbre interminable de ponerle parches a los problemas, y jamás encarar las soluciones de fondo.

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