De 1989 al 2010 han muerto 110 jóvenes en el Servicio Militar Obligatorio

Para el Servicio Páz y Justicia Paraguay (Serpaj-Py), la Ley Nº 4013 “que reglamenta el ejercicio del derecho a la Objeción de Conciencia al servicio militar obligatorio (SMO)”, es inconstitucional. Por eso está moviendo esfuerzos por la No Obligatoriedad del Servicio Militar y Civil.

Al decir de Serpaj-Py, el servicio civil debe ser: voluntario, optativo y flexible. La Ley 4013 lo convierte en una imposición y es inconstitucional porque crea un tribunal de conciencia y viola la libertad de conciencia. Además, ninguna ley debe ser retroactiva, sin embargo esta obliga a todos aquellos que se declararon objetores antes de ella a realizar el servicio civil o a pagar G. 245.000.

La Ley 4013/10 viola el Art. 24 de la Constitución que establece que “Nadie puede ser molestado, indagado u obligado a declarar por causa de sus creencias o de su ideología”.

Corto audiovisual

El corto realizado en el marco de la Campaña por la No Obligatoriedad del Servicio Militar y Civil, muestra al comienzo cómo sería en la vida real la aplicación de la Ley 4013 que regula la Objeción de Conciencia y establece el Servicio Civil Obligatorio. Al final recoge testimonios.

Deogracia Lugo, madre de Cristian Ariel Nuñez Lugo y Doña Zulma Paredes, mamá de Marcelino Gomez Paredes.

Historias emblemáticas

Luego de 14 años Deogracia Lugo y Zulma Paredes de Gómez viven el día a día con la angustia de no saber qué fue de sus respectivos hijos. Por un lado, la sospecha nunca confirmada de que murieron, como nunca vieron cuerpo alguno, albergan una esperanza, ya diluida por los años, de que sigan vivos y que, en algún recodo de su ya cansado camino los encuentren un día, o no.

En febrero de 1998, Cristian Núñez Lugo desapareció junto a Marcelino Gómez Paredes mientras estaba haciendo servicio militar. Militares a cargo adujeron que se perdieron en el monte mientras intentaban recuperar a una vaca perdida. El caso nunca fue resuelto. “Le sigo esperando porque hasta ahora no vi el cuerpo de mi hijo”, dijo Zulma Paredes de Gómez.

Pasaron 24 años desde que Gerardo Vargas Areco, quien en ese entonces tenía 15 años, fue entregado a sus padres en un cajón luego de haber ingresado al cuartel como “un joven tierno, sano y voluntarioso” como lo recuerda su padre Pedro Vargas. Todo apunta a que fue muerto bajo tortura. “¿Por qué no resuelven el caso de mi hijo? Ya no aguanta mi corazón”, expresa Belén Areco, su madre.

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