Curuguaty – Instalación de Carlos Colombino

Continúa la exposición Curuguaty – Instalación de Carlos Colombino, en la Sala de Arte Contemporáneo del Centro de Artes Visuales/Museo del Barro (Grabadores del Cabichuí entre Cañada y Emeterio Miranda). La muestra se inauguró el miércoles último y seguirá hasta el 5 de enero de 2013.

Carlos Colombino.

La exposición se basa en dos obras objetuales tituladas Curuguaty I y Curuguaty II. La primera consiste en una gran estructura de sillas superpuestas y trabadas que levantan un muro vulnerable, potente, y permiten avizorar el riesgo por entre la trama de maderos cruzados. Es un parapeto ametrallado; las ruinas de una construcción que permanece erguida, aun quemada.

La obra Curuguaty II presenta un conjunto de 20 cabezas y algunas amputadas manos de maniquíes. Unas y otras están confeccionadas en fibra de vidrio y se hallan dispuestas sobre una larga mesa de madera natural, embadurnada de brea en su cubierta y provista en un extremo de dos pequeñas ruedas que la asemejan a una camilla hospitalaria.

El horario de visita es: miércoles y jueves de 15:30 a 20 horas, viernes y sábados de 9 a 12 horas y de 15:30 a 20 horas. La entrada es gratuita.
La muestra estará habilitada hasta el 5 de enero de 2013.

SOBRE LA MUESTRA

Fragmento del texto «Las formas del testimonio» de Ticio Escobar

…///Desde los inicios de su obra, a fines de los años ’50, Carlos Colombino viene denunciando los atropellos a la justicia en el Paraguay. Tuvo el coraje de caricaturizar al mismísimo Stroessner y de denunciar la tortura y los crímenes de la dictadura desde sus inicios y durante su vigencia demasiado larga. Entre el humor y el horror retrató a los responsables del régimen y, después, a sus herederos. Tanto el registro de una historia trágica como la galería de retratos de sus responsables o cómplices, siguen siendo trabajados por él hasta hoy, vinculados a la denuncia de los excesos del poder internacional y de la violación de los derechos fundamentales.

Esta muestra, titulada Curuguaty, debe ser comprendida en el contexto de la saga extensa del imaginario de Colombino, que, presionado siempre por la historia, se exacerba en momentos de conflicto y arbitrariedad. Se indigna y desboca sin perder la referencia de la forma: el territorio estable que sostiene sus monstruos y los convierte en calculados testimonios de un juicio ético personal. ///…

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