Cuatro meses del asesinato de “Toto” Lezcano y el Estado no avanzó en investigación

El pasado 19 de febrero dos sicarios fueron hasta la vivienda del lider campesino, en el asentamiento Arroyito de Horqueta, departamento de Concepción. Lo acribillaron con más de 50 balazos.

Esposa de Benjamín Lezcano. Foto: Serpaj.

Ayer, 19 de junio de 2013, se cumplieron 4 meses de la muerte del líder campesino Benjamín “Toto” Lezcano. Su asesinato fue el pasado 19 de febrero; dos sicarios fueron hasta su vivienda, en el asentamiento Arroyito de Horqueta, departamento de Concepción, y lo acribillaron; más de 50 balazos perforaron su cuerpo mientras escuchaba un partido de fútbol buscando reposo luego de una intensa jornada de trabajo en la chacra.

Según el registro que lleva la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY), Benjamín Lezcano es el número 129 de campesinos ejecutados en el marco de la lucha por la tierra desde 1989.

Su esposa lo recuerda

Ayer, su viuda, Nancy Cuevas, recordaba estos meses sin él diciendo: “Hace 4 meses que asesinaron a Toto, es abismal la diferencia entre una persona que se sirve de la gente y otra que sirve a la gente. Muchos se hacen llamar dirigentes, pero a quien o qué cree que dirige? Si no tiene rumbo, si no tiene el hacia dónde. Desde que Toto se fue, acá en Arroyito cada uno vive sin eso que se llama rumbo”. Son pocos los que mueren sin miedo, a él, a Toto, lo mataron porque nunca tuvo miedo de los que se llaman o hacen llamar “Grandes”.

El Estado paraguayo ante este crimen

Benjamín Lezcano, dirigente campesino asesinado.

A menos de un mes del asesinato la Corte Interamericana de Derechos Humanos se pronunció sobre el caso y condenó el crimen. En esa ocasión recordó que es obligación del Estado investigar de oficio hechos de esta naturaleza y sancionar a los responsables.

Es bueno subrayar que fue luego de esta llamada de atención de parte de un organismo internacional que el Estado se apuró en expedirse sobre el punto diciendo que está investigando. Sin embargo, a cuatro meses del hecho, no hay información de los avances y las gestiones concretas para esclarecer el asesinato.

Abel Irala, investigador del Serpaj Paraguay, reflexionaba hace unas semanas en torno al asesinato del ganadero Lindstrom y la supuesta autoría del EPP. En uno de sus puntos de reflexión expresaba que el Estado actúa de forma clasista. Despliega contingentes de policías especializados y militares, se declara en alerta cuando una persona de alto nivel económico es asesinada y no así cuando en similares circunstancias son asesinadas personas pobres o luchadores/as sociales.

Pese a este panorama, Nancy Cuevas expreso que “cada día que pasa para mí es un levantarse y resistir a punta de esperanza”.

Fuente: SERPAJ PY

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