Cuando la gente se sumó a la plaza y creyó en la revolución

Un día como hoy, pero de marzo de 1999, muchísima gente se sumaba a la plaza a defender lo consideraba democracia, república. El 23 habían matado al vicepresidente Luis María Argaña. Una tensión extraordinaria en el grupo dominante de la época. Con Nelson comenzamos una serie de entrevistas de gente que vivió ese tiempo significativo, de gran trascendencia para toda una generación que entonces vivía o malvivía entre los 20 y 30 años.

-Nelson, qué fue para vos marzo 99. Por qué fuiste a la plaza. Qué viste. Qué recordás

Entonces tenía veintitrés años, era muy idealista, muy joven, estudiaba en la facultad de Filosofía UNA y participaba activamente en movimientos universitarios con conciencia social y política. Inundado con ese espíritu, cuando sucedió lo de Argaña lo primero fue ir a la facultad para nuclearse con los compañeros y ver qué acción o postura tomar. No había nadie, la facultad estaba completamente desierta. La noche anterior había visto en televisión los encontronazos de la policía con la gente joven que se manifestaba en la plaza y de alguna forma sabía que entre ellos estaban los compañeros; entonces sabía que tenía que sumarme a eso y pensaba que en la facultad los encontraría, solo que ya no había nadie allí, estaban todos en la plaza, encontré a otro compañero rezagado y juntos fuimos ese martes a la plaza… y por supuesto allí estaban todos ocupándola y manifestándose. Y ahí nos quedamos hasta el sábado. Yo pasaba la noche allí y a la mañana iba al trabajo sin dormir ni nada, luego tomaba una corta siesta y volvía a la plaza. Demasiadas anécdotas que recordar. No cabrían aquí…

-Qué creían que se jugaba en la plaza

Creo que en nuestra inocencia creíamos que era la oportunidad para revolucionar las cosas en el país. Que era el puntapié para cambiar las viejas estructuras de la dictadura que todavía imperaban e imperan. Que ese sistema estaba cayendo por su propio peso y que la gente no lo iba a tolerar más, que por fin había despertado en masa y nuestro aporte era importante para que eso ocurra.

-¿Creías que defendías la democracia?

nelson viverosNo Creo que nadie de los compañeros hayamos ido con la idea de defender el sistema vigente, sabíamos que de caer Cubas asumiría González Machi quien había sido otro stronista en su época. Eraa una rabia desatada y también una esperanza de que ese chispazo del esto-no-va-más siguiera y se contagiara (de cierta manera nosotros seguimos ese impulso tomando la facultad de filosofía dados los hechos de corrupción en ella). Una amiga extranjera me decía que iba a dar mi vida al pedo porque no había ningún plan ninguna visión o planteamiento a futuro, que moriríamos para que otros se aprovecharan y tomaran el poder, que todo era inútil. Trató de convencerme de que no vuelva a la plaza, pero la rabia de ver un país tan corrupto, la impotencia ante un sistema represor, la memoria histórica de toda la opresión a la sociedad, la camaradería con los compas, no me dejaron quedarme impávido. Por todo eso tuve que ir a pesar del miedo muy por dentro que esa esperanza de cambio era un caso perdido.

Sí, volvería, fue un momento de crecimiento y de aprendizaje para mí. Tal vez si hubiera muerto alguien cercano no pensaría lo mismo;  tal vez creería que todo fue al pedo, que ese aprendizaje no valía la vida de nadie. O tal vez pensaría que perder la vida por algo así constituía un sacrificio para cambiar el país para mejor como lo pensaba entonces.

-De ese espíritu épico de la juventud de entonces, qué queda hoy. Y qué creés que ese momento significó para la gente de tu generación.

Creo que ese momento de todas formas fue un gran aprendizaje para mi generación, un aprendizaje de enfrentamiento, empoderamiento, de resistencia, de enfrentarse a los miedos, de desobediencia, de practicar el poder del pueblo.

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