Crónica de una sentencia anunciada (a un mes del Golpe)

Crónica de  los hechos políticos que en 48 horas terminaron destituyendo al ex presidente de la República Fernando Lugo.

Reunión del Comité Político del PLRA.

El miércoles 20 de junio, alrededor de las 16:00, el Comité Ejecutivo de la ANR más los líderes de los principales movimientos internos en pugna se reunían en el local de la Junta de Gobierno. Mientras los periodistas esperaban en la antesala el término de aquella reunión, se escuchaban arengas: cada orador anunciaba su apoyo al jucio político contra Lugo y pedía que la ANR lo apoye institucionalmente. Pasado unos minutos de las 17:00, la presidenta del partido, Lilian Samaniego, informaba a la prensa de la decisión tomada, la que todos esperaban.

Esa misma noche del 20 de junio, el senador Miguel Carrizosa y los principales referentes del Partido Patria Querida también se reunían en la sede de esta necleación para analizar el mismo tema. La reunión tuvo menos difusión, ya que los patriaqueridistas jugaban a un perfil más bajo en lo que ya era sabido: el pacto de los partidos Unace, PLRA, ANR y Patria Querida para ejecutar en el Congreso la destitución de Lugo. Para después de las 22:00, la conducción de este partido salía con las instrucciones precisas de qué hacer en el Congreso el día siguiente.

A tempranas horas del jueves 21 de junio, alrededor de las 7:00, el a esas horas ya ex aliado del gobierno, el PLRA, reunía a los miembros de su Comité Político y a los líderes de los distintos movimientos internos. Desde el inicio de la reunión unos 50 operadores político liberales, enfervorizados por la posibilidad de quedarse con todos los cargos del Poder Ejecutivo, gritaban freten al local: «Que se vaya Lugo¡¡», «Viva Federico Franco¡¡». Antes de las 9:00, un agotado Blas llano, presidente del partido, en compañia del gobenador de Central Carlos Amarilla, anunciaba la resolución de acompañar el juicio político contra el ex obispo.

El que no requirió de reunión formal en su partido fue el ex general Lino César Oviedo. Este solo instruyó a sus más estrechos colaboradores y a los parlamentarios del Unace a ejecutar sin demora, entre el jueves 21 de junio y el dia siguiente, el pacto de los partidos opositores al anterior gobierno.

Aquel jueves 21 de junio, el escenario del juicio político contra al jefe de Estado se tasladaba al Congreso Nacional. A las 9:00, en una inédita concurrencia de diputados, se reune la Cámara de Diputados para tatar sobre tablas el juicio político. Varios legisladores de los distintos partidos de oposición intervinieron con un libreto que parecia haber a sido escrito de antemano para todos. Luego de ser designados los fiscales acusadores (los diputados Oscar Tuma, José López Chávez, Artemio Barrios, Carlos Liseras y Justo Cárdenas), se paso a un cuarto intermedio hasta las 18:00, hora en que los fiscales debían presentar los cargos. A esta hora, los fiscales presentaron cinco cargos contra Lugo: la inseguridad en el país; el Protocolo de USUAIA II; las invaciones de tierras en Ñacunday; la utilización del comando de Ingeniería para un mitin político, y la matanza de Curuguaty. Los fiscales dicen que no presentan pruebas para sostener sus acusaciones, puesto que «…Todas las causales son de pública notoriedad, por lo cual no necesitan ser probadas, conforme a nuestro ordenamiento jurídico vigente”.76 votos sumaron a favor de la aprobación de los alegatos con sus «pruebas», y un 1 voto (el de la diputado Aida Robles)  en contra.

El día viernes 22 de junio, el Senado recibe las acusaciones de los diputados y sesiona para tratar la sentencia que se dará al ex presidente. Luego de deliberar durante dos horas, resuelve fijar para las 12:30 la comparecencia de los abogados defensores del presidente, quienes acuden a exponer la defensa, sin tener las pruebas de las acusaciones, puesto que no han sido presentadas.

A partir de las 14:30, todo se acelera: el Senado «evalua» las pruebas que no existen; a las 15:30 evalua los alegatos fiscales sin prueba, y alrededor de las 16:30 se reune para dar a conocer su veredicto. Poco antes de las 18:00, el Senado sentenciaba la destitución de Lugo por «mal desempeño de sus funciones», por 39 votos a favor y 3 en contra.

Aproximadamente a las 19:00 de ese viernes 22 de junio, Federico Franco juraba como nuevo presidente de la República del Paraguaym en la sede del Congreso nacional.

 

 

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