Crónica de un eclipsado 3 de noviembre

Por C.E.M.

A 26 años y un día del último eclipse total de sol en el país, un simple mortal relata como vivió ese histórico momento en una esquina sajoniana aquella apacible mañana (casi) como cualquier otra.

En el 2075 se repetirá un eclipse total de sol en Paraguay. Foto: Facebook.

Uno de los mejores acontecimientos que vivió este país sucedió un miércoles. Y en esta ocasión el 3 de noviembre si valió la pena. Ese día, en 1994 Paraguay fue uno de los escenarios en el continente donde su población pudo apreciar en vivo y en directo un eclipse total de sol.

Ese mismo día, donde se presentaron gua’u unas nubes con ganas de incidentar la jornada, el para-lamento no sesionó de onda nomás, oñemolente hü como tantas veces ocurrió y sigue ocurriendo. Eran los primeros 15 meses del gobierno de Wasmosy que atrasó al país 50 años en cinco. Su partido, el Colorado, junto a la clase feudal alien, sigue en la afanosa tarea de poner a esta nación a años luz de un presente y futuro medianamente digno.

Esa fue una excelente oportunidad para que los niños de las escuelas aprendieran in situ lo que significaba un fenómeno astronómico que se repetirá dentro de 75 años, contando desde esa fecha. Pero los inútiles del ministerio de educación que estuvieron antes que los inútiles simplones de Riera y Petta, tuvieron la inigualable idea de suspender las clases ese día.

Visores usados para ver el eclipse, combinados con peinados de los 90. Foto: Gentileza de lector.

El fallecido diario Noticias, mandado al fondo de la historia por la soberbia de su ex dueño por la que dejó a más de 200 trabajadores sin el pan de cada día y la ñoño de cada noche en el 2005, traía con su edición de ese día un lentehu para poder ver el eclipse sin que te quedes ciego. Los canillitas se avivaron y vendían aparte el lentehu por G. 15.000 incluso o incluso más cuando el diario solo salía 600 guaraníes o algo así. El pasado ya se anticipaba al futuro, teniendo en cuenta lo que ocurre actualmente con las tarjetas para el micro, las Jaha’arö eternamente y Más-canada.

Unos días después, en el extinto semanario La Opinión una astroloca había dicho que luego del eclipse  iban a venir feroces lluvias y no recuerdo qué otra desgracia más, en plena época del año en que se suelen largar nomas luego feroces lluvias. Al país llegaron muchos turistas y también científicos japoneses para estudiar y seguir de cerca el jetyvyro cósmico. Chile y Perú eran los países más privilegiados en Sudamérica para ver el fenómeno. Pero Paraguay igual nomás ligó sus dólares caídos del cielo gracias al turismo astronómico.

El Correo Paraguayo había lanzado dos estampillas especiales para la ocasión. Una del Padre Buenaventura Suárez, quien había construido el primer observatorio astronómico en las Reducciones de Trinidad y otra sobre el acontecimiento celestial en sí. Ambas se agotaron y orbitan en el deseo de los coleccionistas de este tipo de objetos.

Mi intención era ir al Chaco para ver el espectáculo ese día. Ahí decían que iba a durar cmo cuatro minutos el ñekañy del kuarahy. Finalmente no fui ni compré el lentehu que venía con el diario. El vasto sogué me lo impidió. Además si iba probablemente hubiese sido desde la ventanilla del micro. Mi idea era salir temprano ese día y llegar al Chaco para la hora del eclipse. Pero en mi cálculo no tuve en cuenta que el lugar más cercano estaba a 300 kilómetros aproximadamente y probablemente ese iba a ser el único micro en el día.  Y si decidía quedarme, probablemente hubiese dormido a la intemperie ya que todos los pocos hospedajes disponibles estaban reservados desde hacía meses.

Sin embargo, pude ver el eclipse en Asunción, donde duró 58 segundos, si mal no recuerdo. Me encontraba colocando un vidrio en una carnicería, en una esquina de Sajonia. Cuando estaba empezando, me fijaba más a mi alrededor para ver si había algún cambio en la luminosidad del día. No pasaba nada. Pero a medida que la luna iba cubriendo el sol, era muy loco ver cómo el mundo estaba cambiando alrededor. Los gallos empezaban a cantar, los pajaritos se alborotaban, se sentía menos calor y en el horizonte iba avanzando el anochecer.

Transmisión de canal 9 durante el momento del fenómeno. Foto: Captura de youtube.

A las 9 y no sé cuánto, llegó el momento cumbre, la oscuridad total. Ahí estaba yo, observando el primer y quizás único eclipse total de sol que veré en mi vida, con un martillo en la mano y una pinza en la otra en esa esquina sajoniana con un martillo y una pinza en la mano. Ahí estaban el sol, la luna, algunas estrellas (en realidad eran planetas), el perro, el gato, y yo mirando al cielo. Inolvidable momento como el fresquete de ese momento y un anónimo o anómina equis que detonó un tres por tres en ese instante de mancomunión con el universo.

Apenas la luna empezó a salir del camino del sol, rápidamente retiré la vista del punto en cuestión. En todas partes la recomendación era tener cuidado al mirar hacia el sol luego de la fase total, ya existía la posibilidad de quedar ciego para siempre. En el noticieron habían dicho que una persona perdió la vista justamente por eso, no sé si fue en Ciudad del Este o en otra parte. Pero nunca más se habló del tema.

Los testimonios post eclipse total fueron también de antología. Hay quien cuenta que lo vieron desde la escuela y apenas pasado lo más importante, los mandaron de vuelta a casa. Hay otra gente que habla de que le dijeron que el fenómeno celestial significa el huleo del mundo, por lo que se largó a llorar. Otra persona habló de que sus vecinas y sus madres hicieron una cadena de oración para evitar que la raza humana desapareciera del universo. Otros hablaron de sus técnicas caseras para poder ver el eclipse sin riesgo. Tantas anécdotas como planetas  habitables hay en la vastedad de esta galaxia.

El próximo lente hü total del sol ocurrirá en el 2075. Cada año falta menos. Así como cada año son menos los tilingos que cada 3 de noviembre explotan bombas para recordar al agusanado pederasta tembelo. Cada año son menos y como los dinosaurios van a desaparecer.

Comentarios

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.