Cristian Silva: “Tocar con ellos es mucho mejor que pretender ganar dinero o hacer cancioncillas que sean hits de radio”.

“Doce canciones”, el primer disco de Cristian Silva, confirma que este joven músico habituado a los escenarios finalmente está decidido a mostrar sus canciones de manera oficial. “Musicalmente, es una experimentación de millones de cosas”, dice de su disco, que lo presenta esta noche en la Manzana de la Rivera.

 

“Doce canciones” se grabó en el estudio del guitarrista César Da Costa, quién junto a José Farías en los teclados, Goyi Martínez en el bajo y Rafa Arce en la batería, forman parte del grupo que acompañará a Cristian Silva  en la presentación del disco, junto con quienes también grabó el disco desde enero hasta abril de este año. “Después de terminar de grabar estuvimos en el estudio puliendo y haciendo los últimos retoques hasta julio, mes en que finalmente el disco estuvo listo”, dice Cristian Silva, cantante, guitarrista y compositor.

En lugar de grabar sus canciones alrededor de la guitarra acústica, Cristian se rodeó de destacados músicos que le ayudaron a dar forma a sus temas. “Musicalmente, “Doce canciones”es una experimentación de millones de cosas. Eso se vio durante todo el proceso en el que fuimos  armando el disco. Hay canciones en las que traté de tirar una onda Lenine, mientras que los perros le ponían una onda más funky. Entonces ahí íbamos mezclando muchísimo”, asegura el guitarrista.

Para Cristian es un lujo tocar con respetados músicos de la escena nacional, Goyi Martínez y Rafa Arce son integrantes de Doble Click. Así también, José Farías es el tecladista de Rolando Chaparro y César Da Costa es docente en la academia musical Maia. “La música del disco es la de una banda tocando y aunque los músicos  son más bien sesionistas, hubo momentos mientras grabábamos en donde por ejemplo le decía al bajista: ‘A tu criterio, loco. Vos ponele tu onda’”.

En “Doce canciones” hay letras que datan de muchos años atrás, tiempos en los que Cristian recién empezaba con la música hasta letras que surgieron en los últimos meses. “Para ejemplificar te puedo mencionar ‘Reina’ de la que se podría decir que es una fábula tipo romántica que la compuse en el 2004.  O también está ‘La canción del urutaú’, que podría hablar de un campesino o un indígena al que le fueron expropiadas las tierras”, explica Silva.

El diseño de la tapa del disco pertenece a Juan Heilborn, aunque el trabajo final lo crearon entre el cantante y el diseñador luego de probar varias ideas. “Además de todo el arte interno, Juan  hizo la etiqueta de cerveza que ilustra la imagen de tapa, entonces la pegamos en una botella, nos pusimos a beber un par de cervezas y luego hicimos las fotos. Quedó muy bien. El pago que le hice fue simbólico pues el trabajo que Juan hizo vale mucho más”, confiesa Cristian.

Hoy y siempre, el hecho de grabar un disco en Paraguay es una tarea titánica y hasta se podría considerar un verdadero acto de audacia. Cristian asegura que no tiene ningún plan armado para la distribución del disco, sino más bien piensa que siga su curso de manera natural. “Tengo pensado hacer tres o cuatro conciertos más en varios lugares de Asunción. La idea es esa: presentarnos  en vivo y vender el disco.Acá es el doble de difícil salir a tocar y más todavía grabar un disco, que en mi caso es totalmente independiente y autofinanciado. Si nada más empato en lo económico, ya va a estar bien”.

La canción del urutaú

A pesar de ser este su primer disco, Cristian Silva ya tiene un largo camino recorrido sobre los escenarios de Asunción. Así también, el músico cuenta con una variopinta mezcla de seguidores que van desde activistas sociales, pasando por universitarios y bohemios, hasta fanáticos del rock más duro. El primer lugar en donde Silva cantó una canción fue en “El (otro) espacio” allá por el 2004.

-¿Cómo fue que empezaras a tocar en vivo?

Una noche me invitó Alberto, de Libido Extremis, a tocar un tema en “El (otro) espacio”. Esa fue la primera vez que subí a cantar una canción sobre un escenario. Después de ahí fui tocando en festivales organizados por radios, también tocaba mucho en la Facultad de Filosofía, aún cuando todavía yo estaba en el colegio. Asimismo me sucedía de tocar en movilizaciones sociales que se daban en las calles de Asunción. Y así fue que después de un tiempo vi la necesidad de tener algo grabado, porque acá, mientras no tengas material propio grabado, mucha gente no te toma en serio. Entonces, primeramente el año pasado saqué un EP para ir mostrando mis canciones de alguna forma.

– Vos ya venís tocando hace rato, pero este va a ser un show especial. ¿Hay mucha ansiedad?

Todos están muy expectantes con el disco, vamos a ponerle toda la onda como cada vez en la que tocamos. Yo creo que la música es una súper herramienta política para la transformación de la sociedad y en esa estamos. Siempre que voy a tocar es un quilombo hasta el último momento antes de subir al escenario.  Pero una vez que subís es como que entras en otra dimensión y ahí tocas nomás ya. Pero la previa suele ser muy tensa. No hay caso, siempre se presentan cuestiones extra musicales que te complican el camino. A veces uno se debe preparar para el peor escenario, porque puede suceder cualquier cosa, como que se te queme la consola o algo así. Vamos a estar con  tocando con invitados,  ojalá que caigan los perros.

-¿Y qué onda con el repertorio que estás preparando para el concierto?

Los doce temas del disco van a sonar, pero en total vamos a tocar más de dieciséis canciones. Como invitados van a estar Alberto Rodas que va a hacer dos temas y Ricardo Flecha que también va a cantar dos temas conmigo. Asimismo va a estar Coelho Amado, que es un groso de la guitarra. Todos ellos se van a ir sumando a lo largo del show.

-Una noche muy esperada por todos la de este viernes, ¿no?

Para mí es genial el hecho de que muchos de los músicos con los que voy a tocar es gente que yo escuchaba antes.  El caso de Alberto Rodas, a quién yo crecí escuchándolo. O el caso de José Farías, que es un músico muy reconocido y que como si nada un día me invita a tocar con él. O el mismo Coelho, que estando una vez en 904 me dice: “Vos sabes guaraní, loco. Vení a cantar conmigo”. Tocar con ellos es mucho mejor que pretender ganar dinero o hacer cancioncillas que sean hits de radio. Una de las cosas más locas que me pasó es lo de Alberto Rodas, que un par de veces cantó conmigo “Asunción” que es un tema mío. Encima, según me contaron los perros, Alberto nunca antes cantó una canción de otra persona. Y que él cante un tema mío es muy groso. Siempre que alguien me pregunta quiénes son tus influencias, yo contesto que Alberto Rodas y León Gieco. En ese orden.

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