Crecen todos los días asentamientos al lado de la Transchaco

El Chaco húmedo o Chaco austral, donde crecen los palmares y abundan las garzas y se forman esteros y humedales, ha registrado en estos días intensas lluvias que ya dejaron a varias comunidades aisladas. Y en la franja de dominio público de la ruta Transchaco ya varias casas, de karanda’y, están inundadas.
Los asentamientos en esta franja al lado de la ruta crecen todos los días. Un poco por el aislamiento de las comunidades chaqueñas y otro tanto por los desmontes para pastura, nos cuenta Edie Ramírez, activista por los derechos territoriales de los pueblos originarios.
Pero no solamente comunidades indígenas desterradas o aisladas se refugian en esta franja, sino también de la Región Oriental, de Concepción principalmente, nos cuenta Ramírez.
Esta gente, en miles hoy, vive como en una palangana entre los extensos latifundios y la ruta Transchaco. Rápidamente las lluvias forman aguadas que alcanzan la plataforma de los ranchos o la rodean.
En Montelindo el asentamiento a la vera ya está consolidado, con mucha gente que se suma a la semana o al mes.
“Mbaeiko rojapota. Rojupatamánte ko’ape”, formula Blásida, una originaria del pueblo enxlet. Ella, con su marido “latino” (paraguayo), acabaron recientemente un sólido rancho de karanda’y en el kilómetro 132. “Mba’eiko rojapota”, reitera. Aunque, más reflexiva y mirando a sus tres críos, sentencia: “Ko’ape ko neipori ayudo ni puesto de salud. Ore rasyro roho manteva’era mombyry”.

A este rancho las aguas ya lo tomaron.

A este rancho las aguas ya lo tomaron.

Mientras que en Chaco Boreal, que se calcula desde entre Río verde y Tte. Irala Ferández, 325 y 390 kilómetros de Asunción, el fenómeno ya más extendido es el cordón proletario de indígenas y latinos en las colonias alemanas.
Es que la extensión de la ganadería avanzó sobremanera en el Chaco húmedo, y ahora avanza, también a pasos acelerados, en el Chaco seco, donde ya dominan el paisaje los algarrobos y los samu’u.
En las franjas de dominio, la gente trabaja venta de combustible, macate y en changas de estancia. Algunas familias cuentan con cabras y algunas más, muy pocas, animales domésticos. Es que no es fácil, nos cuenta Blásida. “Omanomba orehegui ruta ári”. Como evidencia, unos pasos más, nos encontramos con tres cabras arrolladas en la ruta.
La ruta Transchaco sigue su derrotero de abandono. “No puede ser, con toda la plata que quintan los menno y otros poderosos, no puede ser que esto siga así”, exclama el compañero Jorge Zárate, durante el viaje.
Los abruptos golpes en la cabeza esperan, como agazapados, la menor desatención del conductor.
En todo el recorrido no hemos podido encontrarnos con ningún trabajo de mantenimiento de la ruta, aunque, en el Chaco profundo, las topadoras arrasan con miles de hectáreas de bosque.

Algunas familias crían cabras.

Algunas familias crían cabras.

 

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