Crece clima de confrontación en Bolivia

Desde Bolivia


La derecha apela al racismo en su campaña por el «No»

La derecha apela al racismo en su campaña por el «No»

A cuatro días del referéndum electoral en el que los bolivianos y bolivianas decidirán aprobar o rechazar la propuesta de nueva Constitución Política del Estado (NCPE), existe una importante polarización en los debates, acciones políticas y hasta callejeras a lo largo y ancho del país. Esta división nota claramente entre los departamentos del occidente boliviano, La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí, que apoyan mayoritariamente la gestión gubernamental de Evo Morales y a la NCPE, versus los departamentos de Santa Cruz, Beni, Tarija, Pando y Chuquisaca, que levantan las banderas de oposición al gobierno y del No al nuevo proyecto constitucional. Detrás de estas diferencias se esconden además brotes de racismo, intolerancia religiosa, grandes intereses económicos y político.

Durante los cierres de campaña que se vienen realizando en los últimos días, los niveles de enfrentamiento se han elevado. En dos casos muy representativos, durante el acto opositor realizado en Beni por parte de los prefectos opositores, el presidente del Comité Cívico local, Alberto Melgar, señaló que «si en Beni la mayoría decide no aprobar la nueva constitución, nadie podrá obligarnos a acatarla». Estas declaraciones tuvieron como respuesta la de Álvaro García Linera, vicepresidente del país, quien dijo que irán a la cárcel quienes no acaten la decisión mayoritaria de los bolivianos.

Principales puntos de debate

El centro de la polémica es la propuesta de NCPE, que surgió tras largos meses de conflictivos debates entre oficialistas y opositores en la Asamblea Constituyente y que dio como resultado un texto constitucional con más de 400 artículos, una redacción muy declarativa y extensa, y la ausencia de un profundo debate social con miras al referéndum, si bien aquí hay varios matices que destacar.

La campaña por el Sí a la NCPE tiene como importante eje la explicación del contenido de la propuesta constitucional, con debates organizados en plazas públicas, medios estatales de comunicación, foros, etc., promovidos por organizaciones estudiantiles, comisiones vecinales y otras de la sociedad civil, no necesariamente vinculadas al oficialista Movimiento al Socialismo (MAS). Mientras tanto la campaña por el No también se organiza desde varios sectores, si bien apuntan a consignas de remarcado tinte ideológico, religioso y de descalificaciones.

Fruto de acuerdo entre gobierno y oposición

De cualquier manera, hay que destacar que la convocatoria al referéndum del 25 de enero fue aprobada por un acuerdo entre gobierno y opositores, levantándose desde entonces innumeras polémicas sobre varios aspectos de la nueva constitución, especialmente en lo referente al carácter plurinacional del nuevo Estado propuesto, a las autonomías y al tema de la tierra.

La NCPE reconoce al estado boliviano como «plurinacional», otorgando amplios derechos a todos los bolivianos y bolivianas pero también a las naciones y pueblos indígenas, originarios y campesinos que habitan Bolivia desde hace siglos. Estos derechos posibilitan a estas comunidades la creación de sus propias instituciones locales, según sus particularidades, culturas, cuerpo normativo, idiomas y cosmovisiones, que deberán ser incorporadas al Estado Plurinacional. Para la oposición estas disposiciones son inviables, discriminan a los mestizos y desintegrarán el país en pequeños pueblos y Estados paralelos; para el oficialismo son el reconocimiento de la diversidad de pueblos y culturas que habitan Bolivia y que han sido históricamente víctimas de la colonización, violencia, exclusión social, política y económica.

Los sectores de oposición también acusan a la NCPE de no respetar sus reivindicaciones de autonomías, que ha sido parte de la gran campaña contra el gobierno «centralista», mientras que el oficialismo señala que las autonomías están bien contempladas, pero no solo en el nivel departamental, sino también en el provincial, municipal y territorial, según los espacios comunitarios indígenas, originarios y campesinos. Este último nivel genero mucho debate acerca de su incorporación dentro de los municipios.

Y finalmente, otro de los principales puntos de polémica corresponde a la propiedad de la tierra, reconocida en el nuevo texto en su carácter individual y colectiva-comunitaria, estableciendo una propiedad máxima para los casos individuales. El tamaño también será definido por referéndum el domingo, pudiendo la población elegir entre 5 mil o 10 mil hectáreas. Está claro que esta disposición no tendrá carácter retroactivo (no afectará a quienes ya posean más tierras que lo resuelto) pero los opositores acusan que la limitación frenará las inversiones para la agroexportación, mientras que quienes están a favor señalan que dará mayores posibilidades a la reforma agraria y al desarrollo de un mercado interno. También generó polémica la disposición de que todas las tierras que no cumplan una función económica y social (que sean improductivas) serán expropiadas (previa indemnización).

Críticas desde la derecha y la izquierda

Estos son los puntos más debatidos con algún carácter racional. Luego existe una campaña de consignas superficiales y tergiversadoras, como la de los opositores de derecha que afirman que la NCPE impondrá un estado comunista, totalitario, abortista, sin libertad de prensa, y que obligará a la adoración de la Pachamama (que sí es adorada por algunas religiones originarias), ideas que no forman parte del nuevo texto constitucional. Existen sectores de izquierda que también critican al gobierno de haber resguardado en la NCPE los intereses de las transnacionales en la explotación de los recursos naturales, en contra de los intereses del Estado boliviano, y de estar manipulando a los movimientos sociales para forzar un proceso de cambio acorde a intereses sectarios.

De cualquier manera, existen muchos avances y otros artículos novedosos (y polémicos) en el nuevo proyecto constitucional, que ameritan una lectura detenida. Lo que vale resaltar es que a pesar de las diferencias con respecto a los artículos de la NCPE, puede verse a simple vista que este clima de confrontación es la expresión de siglos de violencia y discriminación en una sociedad sumamente desigual en lo económico, históricamente excluyente y explotadora hacia la mayoría indígena, con un fracaso de la clase política tradicional en incorporar las demandas de una inmensa variedad de pueblos, elementos que fortalecieron al MAS y su proyecto de construcción del socialismo desde un estado plurinacional y un amplio apoyo popular.

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