Costanera: La urgencia de limpiar los cauces que desaguan en la Bahía

Con la urgencia de la belleza habría que limpiar los arroyos que desembocan en la Bahía de Asunción, restituir salud, es también una cuestión de amor propio.

Banco San Miguel. Imagen: Rema.org.py

Hay dos puntos que serán esenciales en el paisaje de la Costanera, que aportan una perspectiva maravillosa de cómo el verde se trepaba a las siete colinas de Paraguay (rebautizada luego por los españoles como Asunción), que permite adivinar cómo la recorrían centenares de arroyos para formar cauces de torrente en las lluvias de verano. Esas aguas que después descansarán en la Bahía que alguna vez fue brazo del río Paraguay, bloqueado hace más de 50 años para consolidar el Banco San Miguel. Son los puentes sobre lo que hoy se bautizó como Cauce Antequera, por un lado y el Cauce Perú, por el otro.

“Imagine si las aguas estuvieran limpias”, dice Juan Ramoa, sobreponiendo la voz al ruido de la mezcladora. Los muchachos que trabajan terminando las veredas de la mano que nos lleva desde el centro hacia la Avenida General Santos, asienten.

Ayudan mucho los Ybyra Pyta en flor, el verde refulgente, el contraste con las arenas amarillas y las piedras rojizas que asoman entre el follaje y las casitas de la Chacarita, al fondo los edificios.

Las aguas del Antequera están verdes y el cauce arrastra las, a esta altura del partido, inexplicables bolsas plásticas. Las aguas del Perú tienen como dos fuentes una que viene del lado de la avenida Artigas que es de absolutos líquidos cloacales, la otra que baja más del centro son de desagües pluviales contaminados por basura.

Si estas aguas no bajan limpias nunca tendremos playas y, se sabe porque se lo está sufriendo, tirar los líquidos cloacales de manera directa al Río Paraguay es el pecado mayor que se ha cometido por años en la ciudad.

La Empresa de Servicios Sanitarios (Essap) anunció que en este febrero comenzará las tareas para la eliminación del vertido directo en tres bocas de descarga a la Bahía de Asunción tarea que debería finalizar en un año. El proyecto financiado por el Banco Mundial (BM) y la propia Essap prevé eliminar parte de las 16 bocas de descarga de líquidos cloacales que la ciudad descarga en el río Paraguay.

De ellas 5 son descargas que van al fondo del cauce principal del río a través de cañerías, y 11 vierten los residuos en arroyos internos o la orilla del río Paraguay.

El proyecto prevé el reemplazo de 11.000 metros de cañerías que tienen más de 40 años de antigüedad y la construcción de la primera planta de tratamiento de líquidos cloacales en la zona de Kara Kara, cerca de la desembocadura del arroyo Mburicaó.

Para ello es necesario que la Municipalidad formalice la sesión de las 21 hectáreas donde se instalaría la planta. La idea es que tras la licitación y concesión de obras, los trabajos se inicien en el segundo semestre del 2013. Obras que esperan a sus ejecutores.

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