Cosas que siempre estuvieron

Sexo anal de mamá con papá, y  los cuerpos LGBTI en la resistencia política.

Este artículo  no aspira ahondar en la vida sexual de padres y madres de buena familia, ni hacer un recuento acabado del actuar político de colectivos de tortas, putos, travas y otras rarezas en la historia reciente del Paraguay. Con suerte, y asumiendo la complejidad que trae consigo el relato histórico, se buscará situar a las luchas LGBTI en el marco de las luchas y resistencia contra la dictadura y la llamada transición democrática, sus aportes a este proceso y, además, citar algunas de sus apuestas.

La memoria -así como la historia- es un territorio en constante disputa. Por eso resulta impostergable la construcción de una mirada maricona del proceso social e histórico vivido en las últimas décadas. Para entender y situar la lucha LGBTI paraguaya en los marcos de “la lucha social”.

Generan verdadero pánico expresiones tales como: “el holocausto es un invento de los judíos”, “eso ya pasó, nadie se acuerda”, “pobre Montanaro… ya es viejito”, “ya nadie sabe de los 108”, “el costo del progreso fueron los desaparecidos”, “ustedes se anclan en el pasado”, “no fue nio para tanto”, entre otras densas “inocentadas” que, ñembotavy por fuerza de repetición y falta de retruque, se construyen en verdades.

Apuntes 1:
En tiempos de la dictadura “la presunción de ser homosexual, constituía un criterio para calificar a una persona de ‘potencialmente peligrosa para la seguridad nacional’… La sexualidad, y más claramente la homosexualidad era asunto relevante para el sistema represivo de la Dictadura”[1].

Fundamental para entender las dimensiones de la represión, es que en el año 1985 se remite a la jefatura de la policía “la puesta en vigencia del nuevo formulario para codificar los datos de las personas potencialmente peligrosas para la seguridad nacional… Figuran estos tópicos que llaman la atención ‘Adicto al sexo opuesto… ‘ e ‘Inclinaciones sexuales…’”[2].El análisis de estos datos demuestran la persecución a la homosexualidad como lógica de la dictadura y no como una cuestión vinculada, necesariamente, a los casos de Bernardo Aranda (1959) y Mario Luis Palmieri (1982), que fueron los más documentados y por ende más conocidos.

Estos casos además fueron “excusas” para iniciar represiones abiertas, con cárcel y tortura, y para una exposición social estigmatizante a hombres por el solo hecho de ser, o aparentar ser, homosexuales. El caso Aranda[3] fue la primera “redada” a putos, donde se elaboraron y circularon listas con nombres de personas La más famosa fue la “de los 108”, que conllevó la construcción del imaginario social 108=PUTO=insulto. Si bien este uso parecería caduco, varias herramientas de referencia numérica excluyeron intencionalmente este número para evitarle a su portador/a la vergüenza “de lo puto”, por ejemplo los números de las chapas de los vehículos, de las casas y ciertos formularios. Estos eventos no fueron tramitados a la luz de la Verdad, la Justicia y la Reparación -ni con lxs directamente afectadxs ni con la sociedad-, sin lo cual se complica la posibilidad de construcción de nuevos escenarios.

El caso de los “108 y un quemado” suscitó una seguidilla de artículos periodísticos criminalizantes en el diario Patria, publicados con la finalidad de construir a los putos, tortas y travas como “amorales” -así eran llamadxs- y enemigxs internxs: delincuentes, perversxs, peligros que socavan la familia y la sociedad. Campañas desarrolladas en tiempos donde la información circulaba de manera reducida y el poder del discurso único de los medios no podía ser públicamente denunciado.

En ese contexto surge lo que podría ser la primera manifestación pública -conocida- a favor de los derechos de lxs homosexuales en Paraguay. El 30 de septiembre de 1959 Patria publica párrafos de una carta anónima: “Nosotros seguimos una vocación que es tan antigua como la propia humanidad, y en este siglo de consagración de todos los derechos humanos, nadie puede negarnos el derecho de hacer de nosotros mismos, de nuestro continente físico, lo que queremos, sin incomodar a los otros que no quieran hacer lo mismo que nosotros…”. En pleno tiempo de terror, crímenes de odio y torturas, estas palabras adquieren peso de manifiesto y de voz de miles.
Quizás las travestis fueron el emblema de resistencia LGBTI -y también un capítulo importante en la resistencia urbana- al régimen. Defendieron su espacio en la esfera pública: la escalinata Antequera, poniendo el cuerpo, y, ese cuerpo. Por ello sufrieron duras torturas.

Apuntes 2

La transición democrática fue una salida colectiva del clóset: sindicatos, partidos, movimientos estudiantiles, de mujeres, de campesinxs, indígenas, trabajadorxs. Orgías organizacionales y callejeras protagonizaron los años 90.

Se retomaron históricas luchas y se emprendieron otras nuevas, la resistencia a esquemas dictatoriales emergía con fuerza ante las amenazas.

A su tiempo la lucha LGBTI se sumó al torrente[4]. Si bien la lucha política GLTBI se enmarcó en líneas más institucionales de trabajo (con alianzas con ONGs y organismos internacionales), y las reivindicaciones estuvieron centradas en lograr ampliaciones o conquistas de derechos en los marcos del Estado, la Marcha por el Orgullo logró posicionarse como expresión política social amplia. Se convirtió en una fija del calendario “militante” asunceno, y en una de las marchas netamente urbanas con mayor convocatoria. Pero su diferencial es la gran diversidad que convoca, no solo por encontrarse la diversidad LGBTI, sino por la amplitud ideológica y política: partidos de izquierda, centro, organizaciones sociales de mujeres, estudiantiles, sindicales, de DDHH, de trabajadorxs, feministas y más.

Apuntes 3
Hoy la apuesta de parte del movimiento LGBTI, como parte del movimiento social, es  asumir la propia historia. Apuntar a la construcción de fechas locales para celebrar y reconocer, para dar su espacio a lxs que ya empezaron esta lucha, y continuarla reconociendo a todxs lxs que hicieron y hacen parte de ella.

Por este compromiso en el 2010 la Marcha saluda con respeto y reconocimiento a Stonewall, agradeciéndole el soporte de sentido brindado todos estos años. Y recibe con mucho Orgullo a la carta pública de septiembre de 1959, por lo que significó y significa en esta construcción de nuestro sentido democrático, que todavía cuesta tanto.

Epígrafe de la foto: La marcha del Orgullo LGTBI este año se realizará el 2 de octubre.

[1]    Informe Final, Algunos Casos Paradigmáticos, Tomo VII, Comisión de Verdad y Justicia pág. 174
[2]    Idem pág. 173
[3]    Para leer sobre el caso Aranda ver: www.108memorias.wordpress.com [4]    El  28 de junio del 2003 se realizó el primer acto público organizado el Grupo de Acción Gay Lésbico (GAGL) con algo de miedo pero con alta participación. Desde el 2004 en adelante cada año en esa fecha se realizó la Marcha por el Orgullo LGBTI.

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.