Cooperativismo y desarrollo

En la última campaña presidencial, los políticos hablaron de la cooperativización de las actividades productivas de los pequeños productores y trabajadores urbanos. Igualmente hablaron de que la Reforma Agraria se logrará solamente con la implementación de las cooperativas, además de considerar al sistema cooperativo como instrumento para enfrentar la pobreza. Efectivamente es un modelo de desarrollo humano realizable y es al mismo tiempo un espacio de cooperación y de ayuda mutua que dignifica a las personas.

La constitución de una cooperativa es un proceso de educación cultural, organizativa y productiva. No es como constituir un Comité de Agricultores, que generalmente no precisa de un proceso de educación. Los organismos gubernamentales y no gubernamentales han perdido mucho tiempo en constituir comités para desarrollar proyectos que no son de ellos y sin que hasta hoy puedan lograr sus propios desarrollos. La situación de los agricultores sigue en la misma desde hace más de 60 años. Mentalidad pordiosera, dependiente y clientelista, utilizados y manipulados por políticos y líderes sociales inescrupulosos.

La cooperativa es una empresa y los socios productores lo enfocan de esta manera. Su organización es formal y busca la autogestión de sus miembros. No busca formar mentalidad pordiosera, sino capacidad para que ellos mismos logren solucionar sus propios problemas. Su organización es independiente del Gobierno, iglesias, movimientos sociales o políticos. Busca la autodeterminación de las organizaciones. Las cooperativas buscan soluciones permanentes y sostenibles.

Responsabilidad de Estado

La Constitución Nacional establece en su artículo 113 que; «El Estado fomentará la empresa cooperativa y otras formas asociativas de producción de bienes y de servicios, basadas en la solidaridad y la rentabilidad social, a las cuales garantizará su libre organización y su autonomía. Los principios del cooperativismo como instrumento del desarrollo económico nacional serán difundidos a través del sistema educativo». Esta disposición le otorga rango constitucional a las cooperativas en nuestro país. Legalmente tiene la capacidad de impulsar un proceso de educación y de organización de los sectores productivos, principalmente de los pequeños productores agropecuarios y de los trabajadores urbanos.

Sin embargo, cuando se refiere a la Reforma Agraria, la misma Constitución Nacional en su artículo 114º establece lo siguiente: «La reforma agraria es uno de los factores fundamentales para lograr el bienestar rural. Ella consiste en la incorporación efectiva de la población campesina al desarrollo económico y social de la nación. Se adoptarán sistemas equitativos de distribución, propiedad y tenencia de la tierra; se organizarán el crédito y la asistencia técnica, educacional y sanitaria; se fomentará la creación de cooperativas agrícolas y de otras asociaciones similares y se promoverá la producción, la industrialización y la racionalización del mercado para el desarrollo integral del agro».

Estas dos disposiciones constitucionales hablan de la capacidad de este sistema de trabajo y de organización para lograr resultados en lo social, económico y cultural, tanto en ambientes rurales o urbanos de nuestro país. La efectividad y eficiencia del cooperativismo se ha demostrado suficientemente en el Paraguay. Sin embargo, los sucesivos gobiernos de nuestro país incumplieron estas disposiciones constitucionales, principalmente el artículo 114.

El desafío para el movimiento cooperativo y para el nuevo Gobierno

El cooperativismo en el Paraguay está organizado. Dispone de los instrumentos legales y normativos para impulsar un proceso de cambio de los productores y trabajadores urbanos. Este modelo de organización socioeconómico está capacitado para combatir la pobreza con eficiencia y de ayudar a las personas a dignificarse a través de procesos de educación en valores.

El modelo cooperativo es una alternativa para el cambio. No se precisa crear nuevas leyes ni tampoco elaborar proyectos costosos para el país. Se precisa nada más de personas que tienen problemas y con interés de organizarse, de educarse y de capacitarse para dar solución a sus propios problemas.

El nuevo Gobierno deberá entender que se precisará de organizaciones formales y permanentes con capacidad para dar solución a sus propios problemas. El papá Estado debe terminar lo más rápido posible, así como de los oportunistas organizados para aprovecharse de los recursos del país.

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