conversando sobre izquierda y masculinidades

«el primer planteo es incomodarnos: es la primera sensación que debemos generar»: conversando sobre izquierda y masculinidades

por múltiples razones, hablar (y escribir, y publicar) sobre «masculinidades», para un varón clase media, blanco, universitario y bastaaaante patriarcal, como uno, es -al menos- controversial

.
pero me decidió el oir en una actividad en montevideo llamada «izquierda y masculinidades», a néstor rodríguez pereira de souza (psicólogo uruguayo y estudioso del tema) preguntar provocadoramente «¿y cuál es el proyecto de masculinidad de la izquierda?». y seguro, se respondió que no lo tiene, o peor aun: en algunos casos, es el mismo que el de las derechas («que nada cambie»). y nació esta entrevista.

e. vos decías «la izquierda no tiene un discurso condenatorio sobre el patriarcado como lo tiene contra el capitalismo y el imperialismo»…

 n. … y en realidad no lo tiene. la derecha lo tiene (y tiene un proyecto para las mujeres, y por ende, también para las relaciones de género), que es la mujer en lo domestico, el mismo orden, y la izquierda no lo tiene, y nunca lo ha tenido. su discurso ha sido: «la contradicción fundamental sobre la que hay que discutir y por la que hay que luchar» siempre ha sido «la lucha de clases», como que la opresión tiene sólo un color, o solo una dinámica, por lo tanto una sola estrategia, y todas las demás, son subsidiarias.

y no pasa por ahí: hay múltiples opresiones, y múltiples formas de discriminación que hay que empezar a ver como operan y como actúan.

pero tampoco es lo único: se empieza a decir «¡a vos, lo único que te importa son los temas de género!», y termina convirtiendose en compartimentos estancos donde cada uno defiende sus intereses corporativos. y no es así, se trata de que incorporemos esta mirada, no de manera complementaria como se propone, sino articulándolo a nivel parejo, que nos permita visibilizar el todo.

e. ¿qué vos interpretás cuando se sitúa dilemáticamente «compañero: esta es la contradicción fundamental (y no otras)»?


n. tenemos que partir de la base que cuando hablamos de género, estamos hablando de poder, y la invitación, sobretodo para los varones, es delegar poder. y delegar poder, genera muchas resistencias, indudablemente.

en la izquierda (desde los sectores progresistas a los más radicales) el tema ha estado relegado en parte porque se entiende que «el tema género es algo de mujeres»: ¿porqué los militantes de izquierda tienen definiciones tan claras sobre la contradicción capital – trabajo pero cuando se habla de patriarcado es como algo que no lo ven?: o sea, cuando no estás viendo algo, también forma parte del campo de visión tuyo.


una mas: habemos muchos varones que nos comenzamos a sentir incómodos
con nuestra masculinidad. el movimiento feminista comenzó a hacerlo pués las desigualdades sociales eran tantas que fue “o nos organizamos o nos organizamos”, no hay otra opción.

en gran medida, con los varones, está pasado algo de eso. la diferencia, respecto al movimiento de mujeres, es que lo hacemos de manera individual.

los movimientos de varones organizados son muy pocos: cuesta como bajarlo a tierra. la resistencia, va a aparecer: el «¡¿cuál es la contradicción fundamental?!» como forma de desviar la mirada, pero creo que hay trabajar la conciencia responsable, sobretodo con preguntas, por ejemplo en un encuentro decía «a ver: lo que estamos acá, pensemos que problemas hemos tenido exclusivamente por nuestra condición de varones y listemos»; después hacia la otra pregunta «ahora las mujeres que listen los problemas que ustedes sienten que han tenido por su condición de mujeres», entonces ¡las mujeres te armaban una lista de este tamaño! desde dificultades para caminar por la calle sin que te dijeran algo y los varones te decían cosas como «el problema que tengo es afeitarme» como lo que hablamos al principio (mientras nos acomodábamos para la entrevista, le decía que estaba buscando donde reparar mi afeitadora). es una forma de decir: «vos tenes un problema para afeitarte, esta mujer no puede caminar por la calle sin temor a que la violen» como para ver el lugar que cada quien ocupa en el entramado de lo social, y el lugar que ocupan las relaciones de poder.

si yo te pregunto a vos «¿te sentís poderosos por ser varón?» y capaz que la respuesta sea que no, yo soy varón gay, trabajo en un lugar donde coordinan mujeres, pero después empiezo a ver que a mi nunca me ha faltado trabajo como a otras colegas, yo dentro de la diversidad sexual no ocupo el lugar más «bajo de la pirámide» si lo miramos de una manera jerárquica.

o sea, no aparece esa sensación de que sea poderoso, pero también eso hay que deconstruirlo porque me parece que esa es una manera novedosa de ejercer el poder patriarcal en el siglo xxi, donde aparecen discursos de lo políticamente correcto: «¿para que seguir cambiando si ahora las mujeres han ganado muchas libertades y muchos derechos?» ¡pero claro: nosotros los varones tenemos que ganar, ganar bien, en otras cosas!: ¿podemos habilitarnos a perder privilegios para poder ganar en equidad en las relaciones?

e. hay una contraofensiva, una militancia masculinista que dice «¿¡pero si ya estamos medio empataitos!?». se rearman de nuevo las relaciones de poder desde un lugar cosméticamente modificado…

n. tal cual. de hecho, cuando uno habla de género, uno toca la fibra mas íntima de la masculinidad, y tocar esto implica muchísima movilización, con todo lo que esto conlleva: cuando en grupos se discuten estas cuestiones no falta un varón que termina a los gritos y te dicen «la culpa es de las mujeres porque ellas son las que crían», depositando «la culpa»en el ejercicio de la maternidad y de las mujeres: ahí es cuando vos no estas entendiendo como opera el sistema patriarcal, cuales son los discursos que lo sostienen, lo que hace una división entre a quién le toca lo público y a quién lo privado: ¡esas cosas no se ven, no se reflexionan! y lo que me parece más grave es que los movimientos tengan tanta resistencia de debatir, de incorporarlas y de llevarlo a una propuesta programática o a una agenda de políticas públicas…

e. en este sentido, ¿pudiera ser mas radical -en esto que se habla del matrimonio homosexual- atacar directamente diciendo «hablemos de la masculinidad patriarcal?¿podría ser mucho más amenazante?

n. y lo sería. de hecho mas o menos es lo que esta sucediendo en francia: ¡francia!¡foucault! sorprende que la mitad de la población se movilice sistemáticamente como no lo hace por ninguna otra en contra del matrimonio igualitario. llama poderosamente la atención. y eso son pasos que en los países de la región, lo han dado gobiernos de izquierda: en uruguay, en argentina, en brasil. con el matrimonio igualitario, es una forma de generar nuevas formas de masculinidad: yo puedo ser varón pero puedo ser gay. judith halberstam en su libro «masculinidad femenina» (1998) habla de como las mujeres han aportado, a lo largo de la historia, a la construcción de masculinidad, se tuvieron que travestir y da muchos ejemplos, y esa es una dificultad: pensar que los estudios de masculinidad son exclusivamente de varones. entonces otros aportes quedan en campos epistemológicos diferentes: cuando yo hablo de teoría queer o de diversidad sexual, también estoy haciendo una propuesta sobre masculinidad y femineidad, que en definitiva resulta amenazante a la masculinidad patriarcal.

e. ¿hay alguna experiencia de izquierda en el mundo de alguien que, en su propuesta política, haya incorporado la masculinidad patriarcal, las practicas heterosexistas? que haya dicho «asumo en costo político de pronunciarme respecto a esto, y sostengo mi identidad de izquierda y a la vez coloco esto»…

n. no, a mi no me vienen referencias directas  de alguien que en su propuesta política haya incorporado una masculinidad alternativa… fidel castro en algún momento tuvo algunos pronunciamientos; el tema es que ahí volvemos a «que es lo que prima», es mas referente de otras cosas: hace poco en una entrevista publica hablo de todas las percusiones que sufrió la población homosexual en cuba en los primeros años de la revolución, y eso fue muy interesante: esa invitación a repensar y a la autocrítica.
si aparecen del otro lado: la referencia de
(rafael) correa en ecuador, el tema de la diversidad sexual, llamar a un plebiscito a que la población defina el matrimonio igualitario, o sea que la población defina: «te habilito o no a tus derechos», que nuevamente las minorías puedan ser aplastadas. eso es fuerte en una persona que es referente en formar parte de algunos procesos liberadores.

e. yo recuerdo que un amigo (tomi roa) me decía siempre en la facultad «¡¿cómo está la izquierda trágica!? preocupada ¿no?” y se burlaba un poco de nosotros los militantes como que siempre estábamos imbuidos en una cosa así.

alegría y fragilidad ¿con qué se pudiera asociar esto, para los movimientos de izquierda? quizás hay una asociación de lo femenino a una especie de banalidad rosada. y la otra: la idea de la fortaleza, esa tradición más guerrera.. ¿qué te parece?

n. si, si pudiéramos militar con alegría, si pudiéramos todos ser rosa.. ¡estaría genial! ¿porqué la izquierda tiene que estar imbuida en pasiones tristes todo el tiempo? dramatizando cuestiones y contando el voto a voto.

si te ponés a pensar la preocupación actual es quien va a ser el candidato y cuales son las cosas que tenemos que transar para no perder la continuidad, entonces si digo esto y me salgo del discurso cuasiconservador de la sociedad, pierdo los votos de la clase media y eso garantiza que la izquierda pierda el poder, ¡y claro que es un peligro que la derecha vuelva al poder, eso lo tenemos todos claro!: es más, cuando la derecha retoma el poder es desde el lugar más rancio, más conservador.

pero nos cuesta mucho tematizar esto desde un lugar de la alegría: a ver, tiremos todos esos libros de la estantería y volvamos a colocar, aunque no estemos de acuerdo, los leemos juntos y después vemos donde los colocamos. es como esa invitación. vamos a reorganizar pues estamos en ese momento de poder reorganizar, hay algunos problemas que le hemos podido dar solución, hay otros que las soluciones viejas no funcionan y los esquemas conceptuales y referenciales tampoco están funcionando; entonces o inventamos nuevos o tomamos otros aportes que ya existen en otro lugar. no se, u organizar otra cosa, en vez de poner los libros ahí, armamos otra estantería de madera mas linda y lo ponemos ahí, es un cambio estructural.

y no, maquillar un muerto: tenemos más empleo pero eso no se ha transformado en redistribución desde una perspectiva de género, las mujeres siguen estando entre las personas más pobres en este país (uruguay), y en américa latina y en el mundo ocurre eso.

e. vos diste muchas cifras (en uruguay: en siniestrabilidad 8 de cada 10 fallecidos en accidentes de tránsito son varones, en todos los rangos de edad los usos complicados de drogas químicas son más varones, el vih es 3 veces más frecuente en varones, los suicidios consumados son más en varones, los procesados por delito en el 2010 son 1271 mujeres y 9679 varones) de lo que están viviendo los varones: hay múltiples llamado de atención sobre el sufrimiento de los varones

¿qué pensás de eso?

n. eso creo que son los indicadores que nos invitan para repensar las condiciones socio culturales que nos determina para ser varones. los datos son clarísimos, si los extrapolamos a américa latina, nos alarmamos más.

y los datos quedan tan invisibilizados que no existen campañas específicas dirigidas a los varones: esta realidad nos esta invitando a que pensemos políticas públicas hacia los varones. quienes menos consultan en salud somos los varones, pero no porque no tengamos los recursos para hacerlo, porque tenemos posibilidades para agenciarnos; ahí hay una cuestión de condicionantes subjetivas que obtura ese proceso.

e. ¿hasta donde las campañas que tocan lo masculino lo hacen de manera fragmentada, superficial? no quiero ser esencialista y decir “no tocan la lógica de fondo” pero hay algo ahí que no se llega…

n. y es que no se llega, pero volvemos a esto: no es un tema que haya sido priorizado.

cuando vos tenés datos estadísticos que dicen que quienes peor conducen en esta ciudad somos los varones vos no podes hacer caso omiso de eso; mi hipótesis es que si yo muestro esto, estoy mostrando una imagen desvalorizada del ser varón. entonces no conviene para el sistema, estoy cuestionando el orden de género.

los casos de sífilis que se vienen detectando son alarmantes, y muchos varones no se controlan, reinfectando a la mujer una y otra vez; carlos güida[1] contaba que, en chile, si el varón no quiere adherir al tratamiento y se rehúsa a consultar al médico, lo van a buscar con los coraceros a la casa, y terrible tema para la izquierda ese, utilizar medios represivos para solucionar problemas. el otro día leía que en paraguay se abrió un centro de atención para varones…

e. con iván allende…

n. me pareció super interesante eso como, el cambio de paradigmas, permite generar otro tipo de acciones. que después venga todo un tiempo cultural: bueno estamos hablando de un sistema (el patriarcal) milenario, algo que es mucho mas viejo que el capitalismo, pero encaminemosnos, pero alarma que no hay ni siquiera ni un atisbo de que estamos encaminándonos hacia eso.

hay otras cifras que no son tan alarmistas pero que dan cuenta de lo que estamos hablando, no sea que caigamos en que la condiciones del varón es “una condición vulnerable “¡ni ahí!, es decir: los varones somos responsables de gran parte del problema, hagamosnos cargo, sobretodo los varones que están en posiciones de decisión política.

se da el caso de los permisos de paternidad: en uruguay son de 3 días…

 e. … en cuba ¿cuántos son?

n. … 6 meses. pero que muchas veces por prejuicios, no se quieren usar. o sea las leyes van por un lado, y la cultura va por otro. la ley puede ser letra muerta.

acá tenes un ejemplo paradigmático de cuando se choca con los intereses capitalistas: acá (en uruguay) cuando se armaron los debates sobre licencias especiales dentro de los cuales entraba la licencia de paternidad- había discursos dentro de los propios compañeros de izquierda que agarraban y decían: “no se le puede pedir mas al empresario, el esfuerzo que ya están haciendo es mucho”, es una forma de tocar los intereses capitalistas que se ponen en alianza con los interés patriarcales.

e. ¿cabe decirlo al revés? ¿y la interpelación de izquierdas a los espacios de masculinidad?

cabe, no se como formularlo. vos ya tenes movimientos de izquierda formados…

también la tendencia ha sido de desideologizar las cuestiones; que es desideologicemos todo a los efectos de seguir manteniendo las cosas como están. probablemente si vos tirás el tema de izquierda derecha, los varones totalmente desideologizados dirán “yo vengo acá para otra cosa”.

e. se qué esta entrevista me va traer -más- problemas de pareja por mi incoherencia como macho patriarcal promedio, a ver: vos decías de esta encuesta del uso del tiempo, las mujeres tenían dedicado al trabajo domestico 37 horas semanales, y los varones 16.

aunque piense que vamos a dar 1 paso adelante, y 6 atrás: ¿que nos sugerirías al militante varón de izquierda?

n: el tema es que te lo estás planteando, ¡el problema es cuando ni siquiera se están planteando estas cuestiones! el problema está cuando se está convencido que la opresión no pasa por acá, es solo del capitalista que esta explotando mi fuerza de trabajo, incluso es este capitalista quien explota a mi compañera en el trabajo domestico en la casa, y muchos militantes están muy convencida de eso.

pero me parece que el primer planteo es: incomodémosnos. si vos te estás haciendo ese planteo, si hay varones que se lo están haciendo, hay algo que esta produciendo incomodidad, y hay que generar condiciones para no desplazarlo para afuera, abajo de la alfombra, alfombra que no existe, y luego pensemos, pensemos con otros, pensemos con otras.

es la clasificación que hacía bonino méndez[2] de varones de acuerdo a como registran los cambios de las mujeres: hay varones contrarios a todo que todos los males vienen porque “las mujeres salen a trabajar”, que el orden social como venía “estaba bárbaro”, “los movimientos feministas son una amenaza”.

después tenés los otros que están de acuerdo con los cambios, y ahí bonino arma subcategorías que son los que acompañan los cambios y consideran que los mismos también les aportan logros personales basados en la equidad, y los igualitarias utilitarios, que son los que sostienen esta estadística del uso del tiempo que están de acuerdo que “la mujer salga a trabajar, que tenga su dinero, que contribuya, pero yo no hago nada en mi casa: llego prendo la tele, el partido de fútbol mientras espero que la comida esté pronta”.

mientras néstor cierra hablando de generar movimientos sociales para producir temas a incluir en políticas públicas (cita: diversidad sexual, violencia de género, trabajar con varones agresores, paternidad), y parafrasea a chávez en su frase “paciencia y más paciencia (para escuchar el discurso del otro que resiste todavía e invitarlos a la movilización interna y la colectiva), trabajo y más trabajo”, me viene el recuerdo una explicación que me daba hace unos años, en un departamento en sajonia, un dirigente de un partido de izquierda en la que me decía que él tenía que mostrarse duro y con un humor sarcástico con los dirigentes campesinos, si no, «ellos no me van a respetar».

y es que la idea de “respetar”, desde lo conservador, siempre me sonó a “caballo de troya” que, seguro, no es sólo cosa de griegos…

 



[1]          médico uruguayo que vive actualmente en chile.

[2]     psicoanalista argentino radicado en españa.

Comentarios

Publicá tu comentario