Congreso saliente es visto como uno de los peores de la historia

Listas cerradas permiten elección y reelección de cuestionados parlamentarios.

 

El Parlamento recibió la condena ciudadana. Foto: juicioeticoalparlamento.com

El Congreso 2008-2013 realizó su última sesión el jueves pasado. La ciudadanía no expresó precisamente buenos deseos o agradecimientos a los legisladores salientes, sino más bien se congregó frente a la sede legislativa en el transcurso de los últimos días para expresar su repudio al que es visto como uno de los peores congresos que tuvo el país.

El hecho de haber realizado un golpe parlamentario al presidente Fernando Lugo –a partir del uso torcido del juicio político argumentando mal desempeño de funciones– expone aún más su pésima gestión legislativa.

Algunas de las opiniones vertidas por los ciudadanos en las redes sociales constituyen una muestra acabada del descontento con una institución percibida como ineficiente y corrupta.

“El peor parlamento de toda la transición a la democracia, especialmente, porque la tumbaron y nos aislaron del mundo”, señaló Federico Tatter en su cuenta de Facebook.

“Por fin se van quienes hicieron tanto mal al Paraguay. Lastimosamente casi la mitad vuelve otra vez. Seguirán enriqueciéndose con los 40 millones mensuales y todas las coimas que reciban. La preguntas es: ¿hasta cuándo será esto?, expresó a través de la misma red social el Pa’i Oliva.

Jaeggli, uno de los más cuestionados

Para Alfredo Jaeggli la ciudadanía que ejerce su derecho a manifestarse es «gente sin rumbo». Foto: Mónica Omayra.

Uno de los más repudiados fue el senador saliente y último presidente de la cámara en este periodo, Alfredo Jaeggli. Conocido por sus posiciones privatistas “anti-Estado”, su fundación Libertad fue beneficiada con subsidios públicos cuando se desempeñaba como titular de la Comisión de Hacienda del Senado. Una de sus últimas iniciativas fue una pensión vitalicia de 17 millones de guaraníes a los expresidentes de la República, lo que fue finalmente archivado.

Además, despertó la ira ciudadana al calificar a los manifestantes que protestaron contra la jubilación de lujo de los congresistas como “gente que no tiene rumbo, protesta por una cosa y piden otra cosa. Piden jubilación increíble para docentes y protestan contra jubilación de parlamentarios”, había dicho en declaraciones radiales. Además advirtió que podría agarrar su avión, irse a Punta del Este y cagarse de la risa de todos, pero se queda porque “quiere al país”.

Justamente en el último tramo de este periodo parlamentario más que nunca se oyeron con fuerza los apelativos de “dipuchorros” y “senarratas” por la autoasignación de beneficios salariales y la llamada jubilación vip.

A esto se añade la negativa de desbloquear las listas parlamentarias, que permite precisamente que cuestionados legisladores como Juan Carlos Galaverna, quien sumará su cuarto periodo, entren al Congreso en un paquete cerrado negando a la ciudadanía poder elegir genuinamente a sus representantes.

Sigue el rosario de irregularidades

El anterior presidente del Congreso, el oviedista Jorge Oviedo Matto, tampoco fue homenajeado con laureles por su gestión. En el ámbito periodístico se ganó el apelativo de Oviedo “Fato” por el negociado de venta de tierras de su familia al Indert en que estuvo involucrado en el marco del pacto electoral con el PLRA, por lo que pidió “permiso” a fin de descomprimir las tensiones del momento.

La postergación del anhelado metrobús también fue una muy atacada decisión, ya que el sistema de transporte público de nuestro país es uno de los peores y más caros de la región. Incluso el joven diputado Diego Vera había denunciado el año pasado que le ofrecieron 5.000 dólares para votar en contra del proyecto. Por sus declaraciones fue sancionado por sus colegas, ya que algunos de estos habrían aceptado sobornos de 5.000 a 10.000 dólares para votar en contra del proyecto.

Mural que representa a uno de los mayores hombres escombros del Parlamento, el senador colorado Juan Carlos Galaverna.

Otra cuestionada medida fue el bloqueo al avance del país hacia un sistema tributario más justo y progresivo al haber impedido la vigencia del IVA agropecuario así como haber rechazado el impuesto a la exportación de granos. De esta manera el sector que más gana y más recursos naturales explota, como lo es el agroganadero, es al mismo tiempo el que menos impuestos paga aportando apenas el 2,5% de las recaudaciones, según datos proporcionados a E’a por el economista Luis Rojas.

Por la condena ciudadana

No en vano este congreso recibió la condena ciudadana en el Juicio Ético al Parlamento realizado en noviembre pasado. Entre las acusaciones el equipo investigador señalaba, entre otras cosas, “la degradación de la honorabilidad del Congreso de la Nación, por conductas discriminatorias y de defensa de intereses ilegales, por la autoasignación de privilegios, por las evidencias de comisión de hechos de corrupción en el ejercicio del cargo, la utilización de fueros como blindaje corporativo para la impunidad de parlamentarios ante el requerimiento judicial por la comisión presunta de delitos, por el uso despótico de instrumentos de control a otras instituciones estatales, premiando la subordinación de sus titulares a las mayorías parlamentarias y sus financistas, extorsionado a funcionarios que aplican medidas orientadas al cumplimiento de la ley, por los retrocesos e impactos políticos y sociales para el Paraguay como consecuencia de la destitución arbitraria y antijurídica del presidente electo constitucionalmente”.

En definitiva, es imposible citar todos los hechos ilícitos, tráfico de influencia, prebendarismo, favores a sectores económicos poderosos en que estuvieron involucrados los parlamentarios de ambas cámaras, pero gran parte de la sociedad coincide en que los congresistas se han ganado con sobrados méritos la condición de “honorables” dipuchorros y senarratas.

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