Congreso Democrático del Pueblo se propone derrotar al gobierno de Cartes

La presencia de los delegados de las organizaciones sociales, campesinas, sindicales y urbanas rebasó lo planificado por los organizadores del Congreso Democrático del Pueblo. Un domingo de sol fuerte, en el vientre del Mercado 4, más de 1.200 delegados asisten a la reconstitución del Congreso Democrático del Pueblo.

Este espacio «pretende ser una articulación político y social amplia que concerte a todos los sectores sociales y políticos de nuestro país afectados por las políticas de este gobierno».

«Derrotar la traición, la entrega de nuestros recursos, ampliar la unidad de todo el pueblo oprimido, los trabajadores rurales y campesinos es el gran desafío», señala el secretario general del Sindicato de Periodistas del Paraguay, Santiago Ortiz.

“Luche, luche, no deje de luchar por un gobierno campesino y popular”. “Cartes, Cartes, dejate de joder, tu ley de saqueo el pueblo va a romper”, son, entre otras frases, intervenciones en el Congreso.

Augusta Caballero, de Paraguay Pyahura, la que encabezó la larga marcha de primeros días de febrero contra el gobierno de Horacio Cartes, dice que el pueblo demostró estar de acuerdo con una profunda transformación. “Nos ofrecieron hielo, comida, no sabían cómo compartir la esperanza. Qué fortalecido hemos salido de esa larga marcha. El pueblo está cansado, la gente está cansada, todos estamos cansados de la inseguridad, de no tener tierra, de no saber qué darle de comer a nuestros hijos, mientras un puñado de ricos amasa fortuna descaradamente”

“Mujeres en la lucha, mujeres en acción, por la revolución”, acompañaron los delegados la internveción de Augusta

Ernesto Benítez, de Convergencia Popular Socialista, Frente Guasu, comenzó con el relato del discurso final de Francisco Solano López, en Cerro Corá. Viva la patria, Patria Libre.

Cuenta este dirigente de raíz campesina, líder de Tava Guarani y Aguerito, que desde 1870, tuvimos gobiernos “entreguistas y vende patria, ha ko’agaita peve, pe Palacio de Lòpez oi  genocida, ojuka ñande pueblo pe, avei etnocida, ecocida, ojuka la naturaleza, la y, la semilla, peichagua autoridad bandido omongy’a Palacio”.

Para Ernesto el país necesita parcelas comunitarias y familiares produciendo, no latifundos con sojales y grandes estancias. “Necesitamos tambos familiares. Necesitamos un ejército al servicio de nuestro pueblo. En vez de cuarteles, necesitamos médicos, hospitales y universidades. No necesitamos las balas, necesitamos herramientas y semillas para defender la vida. Necesitamos universidades públicas no cientos de universidades privadas chatarra…”

 

 

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