Conexión tóxica: cuando Paraguay fue el basurero del primer mundo

Recordando los sonados casos del tráfico ilegal de basura tóxica que tuvieron como destino al corazón de Sudamérica en la década del 90.

Los países en desarrollo son el destino de los desechos tóxicos de Europa.

Por: Joel Filartiga, Luis Aguero Wagner

Febrero, 1990. Un febril movimiento de cargas enmaraña la atmósfera de los muelles en el puerto de Bremen, puerto alemán sobre el mar del Norte. Vigorosos aguilones agitan centenas de barriles y los vierten a bordo del carguero » BORKUN «. Las etiquetas de los recipientes, en lengua alemana indican :  «Savia de árbol para industrias. Destino Paraguay». De imprevisto, un inesperado accidente mecánico. Uno de los barriles se desprende del enganche y cae destrozándose al colisionar con la plataforma. Una sustancia blancuzca emerge entre los restos del recipiente y un olor fétido invade el ambiente. ¿Savia de árbol para industrias?. Los funcionarios del puerto sospechan de inmediato que no se trata de un producto vegetal, sino de compuestos químicos de alta toxicidad.

Al intervenir la policía y el servicio de Protección Ambiental de Alemania Occidental, el embarque queda paralizado por orden oficial. Entre los 911 barriles, se cuentan también una fracción declarada como » resinas y betunes » y otra como » residuos fluviales «. Pero expertos descubren pasmados que en realidad se trata de desechos medicinales e industriales, con efectos altamente contaminantes, cuya exportación está terminantemente prohibida por la legislación alemana.

El escándalo se desata. ¿Desde cuando se ha estado enviando basura tóxica Paraguay y a otros países del tercer mundo? ¿Quienes están envueltos en el deletéreo tráfico ilegal, que pone en peligro la vida de miles de seres humanos? . La policía alemana sigue el rastro de la firma que figuraba como despachadora del material, la » INDUSTRIES SERVICE «, con sede en Bremen, pero solo se encuentra oficinas desiertas. El gerente de la empresa, de apellido SCHMIDT, es declarado prófugo.

Posteriormente, la prensa alemana involucra a la empresa SWE que opera en Alemania occidental, como la principal responsable del frustrado embarque ilegal con destino al Paraguay. En un artículo publicado entonces, el periodista Harald Ries afirma que las autoridades judiciales de DUSSELDORF lograron establecer la existencia de » serias irregularidades » en las operaciones de exportación de la empresa SWE.

La conexión Paraguay

Numerosas empresas fueron vinculadas por Greenpeace como traficantes de desechos con destino al Paraguay. Entre ellas estaban: El » Grupo Florida «, con base en Miami, que había ofrecido a sus clientes opciones de eliminar 1,2 millones de toneladas al año de desechos tóxicos al Paraguay y El Salvador.

En febrero de 1990, el jefe de la HIS MATTHIAS ENGEL, fue descubierto en Bremen con 1.100 barriles con basura tóxica, y los destinos eran Venezuela, Paraguay, Argentina y Guyana. También en febrero de 1990 se descubrieron  las 1.000 toneladas de desechos tóxicos en la bodega de la nave «BORKUM». El gerente de esta firma que depositó el cargamento era el cónsul honorario del Paraguay, HEINRICH KREYENBERG. Este quería donar a la INC,(industria nacional del cemento de Paraguay) 100.000 toneladas de una mezcla de sedimentos y pinturas y lacas con aserrín como combustibles sustitutos. Este negocio le hubiera redituado a Kreyenberg unos 25.000.000  de marcos alemanes.

La empresa » PICK UP PROBLEMS » ofrecía acciones a un interés anual de 15% para una planta de depósito de basura tóxica en el Gran Chaco. En un sitio de aproximadamente 8520 hectáreas, se depositarían desechos tóxicos. Este proyecto involucraba al capitán de marina y funcionario de aduanas, Rafael Sergio Yegros Viveros, ex – edecán de Alfredo Stroessner, dictador que hizo de Paraguay un gran campo de concentración por más de tres décadas.

Como siempre, para muchos nativos la traición era más rentable que el patriotismo.

La empresa «PICKUP problems», propiedad de ARTHUR KUNZE, ofrecía acciones a un interés anual del 15% para una planta de depósito en el Gran Chaco y tenía  la satisfacción de contar con muchos interesados. En ese lugar se depositarían desechos tóxicos y los desechos plásticos se utilizarían en la «construcción de calles».

Organizaciones ambientalistas de Europa exigen el cumplimiento del Convenio de Basilea.

La oferta era acompañada de un mapa que aclaraba a los inversionistas la ubicación aproximada de las 8.520 hectáreas de terreno del depósito. Como colaboradores estaban, además de Rafael Yegros; un príncipe con dificultades financieras Emanuel von Hohem Zollern, y una empresa procesadora de desechos, «SCHULLER» , ubicada en Nersingen , que tuvo que presentarse ante tribunales por la imprudente contaminación de un terreno.

Además de la «Conexión Paraguay», Argentina era señalada como destino de 1 proyecto de envío de 100.000 toneladas de basura tóxica, El Salvador también era destino de un proyecto de envío de 1.200.000 toneladas, Granada 16.000 toneladas. Para Guyana estaban planificados 2 envíos de 100.000 toneladas, para Honduras 2 envíos de 300 toneladas, para Nicaragua 2 envíos de 200 toneladas, Uruguay, 2 envíos de 60 toneladas y Venezuela, 2 envíos de 101 toneladas.

Esta grotesca forma de «recolonizar » los países del sur constituía una clara violación al artículo 4 de las obligaciones generales que establece el Convenio de Basilea.

En coincidencia con los envíos en Paraguay aparecieron incontables casos de intoxicación e incluso evidencia de los desechos en tambores abandonados, que fueron encontrados en los lugares más insospechados, desde esteros inhóspitos hasta galpones del puerto de Asunción.

La multinacional CIBA – GIEGY estuvo involucrada en el abandono de 1.261 tambores con químicos peligrosos en el puerto de Asunción (Paraguay) en 1998. Además, cuando una comisión de técnicos Franceses encabezada por el Coronel Philippe Girauden se apersono en el lugar para analizar los recipientes, solo encontró 1.036; 225 se habían esfumado. Los tambores abandonados contenían Acido Nítrico, Hidróxido de Sodio y Clorato de Potasio. Estas sustancias por supuesto están muy lejos de ser inofensivas.

El Acido Nítrico es muy tóxico por inhalación, además de ser corrosivo para  la piel y membranas mucosas. Es un fuerte agente oxidante; puede explotar en contacto con fuertes agentes reductores, además de representar riesgo de incendio en contacto con materias orgánicas y no ser aceptado en aviones de pasajeros.

El Hidróxido de Sodio es también muy  tóxico por ingestión e inhalación; es un fuerte irritante para los tejidos (ojos, piel y membranas mucosas). La tolerancia es de 2 mg por metro cúbico de aire, y se usa en la manufactura de productos químicos, Rayón y celofán; detergentes, jabón, procesos textiles, refinado de aceite vegetal, regeneración de caucho, reactivo de laboratorio, etc.

El peligro del clorato de potasio consiste en formar mezclas explosivas con materiales combustibles (Azufre, Azúcar). Es fuerte agente oxidante, y se usa en explosivos, cerillas, obtención de oxigeno, estampado de fibras textiles, pirotecnia, medicina y como desinfectante.

Lino Oviedo fue uno de los más sonados acusados de traficar basura tóxica a Paraguay, tanto por la prensa como por fuentes militares.

La familia Pérez, de Santa Marta, distrito de Avalos Sanchez, Chaco Paraguayo, vivió una verdadera pesadilla tóxica.  La vivienda de esta familia estaba ubicada a 20 kilómetros al nordeste de la estancia de un ex-diplomático del corrupto y corruptor régimen de Stroessner, Nicolás Luthold.  En este inhóspito paraje nació Carolina Pérez con graves malformaciones congénitas y retardo mental.  La contaminación correspondía a restos de fungicidas mercuriales que fueron arrojadas en el lugar.  Los tóxicos afectaron también a Walberta Pérez Zárate, quien perdió la vida luego de horrendos sufrimientos.  La intoxicación alcanzó además a Adolfo Castaño Pérez, a Celia Pérez de Córdoba y a Mauricio Córdoba Pérez.

Otros intoxicados fueron Graciela Leguizamón, una maestra de Gral. Díaz (CHACO), Miguel Angel Villamayor, de Villa Hayes, que sufrió daño cerebral. Rubén Gaona sufrió serios daños cerebrales, y Rita Colmán, de San Pedro, tenía trastornos en los movimientos.  Luisa Almada, de Capi’ibary, padeció hepatitis que resistía todo tratamiento.  A Nidia Marlene Montenegro, de San Lorenzo, se le formaban escamas y erupciones en la piel, y nadie podía dar un diagnóstico.  Jorge Gómez, de San Lorenzo presentaba todos los síntomas de una intoxicación por PCB, al igual que Juan Ramón Ayala y un sargento de policía llamado Gustavo Benítez.

En los primeros meses de 1998 un antiguo funcionario del servicio exterior paraguayo, Jose Rommel Achucarro, acusó a un ex hombre fuerte del ejercito, el general Lino Oviedo, de haber participado activamente en el negocio del trafico de basura tóxica y en medio de un turbulento ambiente electoralista, el hecho mereció gran destaque de la prensa. El gobierno de Wasmosy no ahorró condenas para el supuesto traficante, luego refugiado en Argentina, pero sin embargo durante la administracion en cuestión y la siguiente los tóxicos siguieron ingresando impunemente al pais.

Las semillas de la muerte

Durante el gobierno de Luis Gonzales Machi se dio el caso de las «semillas de la muerte» de Ybycu’i. Laempresa Delta Pine, subsidiaria de la multinacional norteamericana MONSANTO importó a Paraguay 84 mil bolsas de semillas de algodón en la campaña 97/98. Las mismas bolsas de las semillas adveritían sobre los componentes químicos utilizados para el tratamiento. Uno de ellos, el ORTHENE, cancerígeno y capaz de causar mutaciones genéticas. Según el informe de la consultora americana TECHNOLOGY SCIENCES GROUP INC, las semillas eran basura tóxica de los Estados Unidos.

La Delta Pine arrojó en la localidad de Rinconí, Ybycuí (120 km. de Asunción), 30 mil bolsas de las semillas tóxicas. Unas 660 toneladas en una superficie de una hectárea y media. Estaban a unos escasos 170 metros de una escuela pública, donde concurren 260 alumnos.

La consultora «ORIGENES» (paraguaya) confirmó luego con análisis clínicos, los efectos de las semillas en numerosos pobladores: cefaleas agudas, vómitos, pérdida de memoria, problemas neurológicos, alergias epidérmicas. Un gran porcentaje presentan síntomas clínicos de contaminación y/o envenenamiento. Se produjeron también decesos que no supieron ser explicados. También tuvo sus consecuencias en el medio ambiente y en la economía de los pobladores que ya no podían vender sus productos agricolas, por el miedo de la contaminación. Las fuentes de agua quedaron inutilizadas.

Unas 139 familias entablaron una demanda con Delta and Pine, ganando la sentencia más de 4 años después del suceso. Los responsables paraguayos de la empresa fueron condenados.

Fuente: Apocalipsis Geo-Ambiental. (Joel Filartiga, Luis Aguero Wagner)

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