Con Río Tinto Alcán aumentará el endeudamiento público y la pobreza en el Paraguay (VI)

Los gastos que deberá enfrentar el Estado para el funcionamiento de RTA son ampliamente superiores a los potenciales beneficios que podría generar la planta.

Planta de Rio Tinto Alcan en Australia.

Los costos que deberá asumir el Estado para poner en funcionamiento la fundidora de Río Tinto Alcán (RTA) multiplicarán la deuda externa por siete y se deberá crecer al menos un 3% por año para tener un saldo igual a cero.

El principal factor de este perjuicio es el subsidio en el precio de la energía eléctrica que pretende la firma australo-canadiense.  Para abordar algunas de las cifras nos remitimos a la principal fuente de esta serie, el libro de los ingenieros Ricardo y Mercedes Canese, “La estafa de Rio Tinto Alcan”.

Considerando que RTA estaría dispuesta a pagar US$ 38 MWh sobre unos US$ 60 MWh –costo de oportunidad actual de la energía paraguaya en Itaipú – el subsidio al precio vigente de la energía es de US$ 22 MWh.

Teniendo en cuenta el total de la energía que consumiría la fundidora –9.600.000 MWh–, el monto del subsidio asciende a la suma de US$ 211 millones de manera anual. Pero esta cifra irá aumentando gradualmente hasta que hacia el año 2029 se consuma toda la oferta hidroeléctrica y se deba generar energía térmica a unos 150 MWh. Para entonces el subsidio llegaría a (150-38= 112 x 9.600.000)= US$ 1.075.200.000 anuales, según el cálculo de los autores citados.

Pero además el Estado también deberá asumir los gastos de infraestructura como una línea de 500 kV (US$ 438.000.000), dragado del río (US$ 100.000.000), caminos, puertos y otras inversiones (US$ 137.000.000).

En contrapartida, el aporte impositivo sería tan solo de US$ 28 millones (según espera RTA) y de US$ 97,5 millones (según estima la consultora CRU Strategies). Incluso tomando el caso improbable de que la fundidora pague los US$ 97, 5 millones en impuestos, sumados a los aportes en empleo, beneficios y seguridad social de unos 38,6 millones, se llega al monto de US$ 136, 1 millones en materia de impacto positivo.

RTA pretende pagar apenas US$ 28 millones en concepto de impuestos frente a los casi US$ 1.000 millones que deberá desembolsar el Estado en concepto de subsidio energético y obras de infraestructura.

A esto se deben contraponer el subsidio eléctrico (US$) 211 millones anuales si la planta empezara a funcionar hoy), la línea de 500 kV (US$ 438 millones), dragado del río (US$ 100 millones), caminos, puertos, etc. (US$ 137 millones), impacto ambiental sobre la agricultura por los efectos contaminantes de la planta (US$ 75 millones). Así, la suma total de los gastos y algunos de los efectos negativos se llega al monto de US$ 961.000.000. Si a esto restamos los ingresos e impacto positivo de unos US$ 136.000.000, queda un saldo negativo de US$ 825.000.000 apenas al inicio de las operaciones.

Con respecto a la inversión prevista de US$ 3.500 millones para el montaje de la planta, es necesario resaltar que la mayor parte de ella se destinará a la adquisición de maquinarias del exterior que estarán exentas de aranceles, por lo que su impacto para el país será mínimo.

Prosiguiendo con el cálculo propuesto en el libro, frente a un PIB de US$ 24.000 millones, para recuperar la inversión de US$ 825 millones, se deberá crecer un 3,43% del PIB solo para tener un saldo de crecimiento igual a cero. Estas son apenas algunas cifras que no contemplan la totalidad de los gastos estatales, como el efecto en la salud pública, riesgo del sistema eléctrico nacional en casos de cortes, generación de gases de efecto invernadero, etc.

En consideración de que RTA pretende contratos de energía de al menos 40 años con la posibilidad de revisar el precio transcurrido la mitad de ese periodo, el subsidio que deberá afrontar el Estado en los dos primeros decenios de funcionamiento de la planta llegaría a US$ 13.848 millones.

En la obra citada, se compara esta cifra con la deuda externa paraguaya, que es de US$ 2.180 millones. Por tanto, el subsidio de US$ 13.848 millones para el periodo 2018-2037 hará que la deuda externa de 2.180 millones pase a multiplicarse por siete hasta llegar a la suma de US$ 16.028 millones.

Los autores llegan a esta conclusión luego de evaluar las posibles vías de obtención de fondos a fin de pagarle el subsidio a RTA. Asumiendo que hacia el 2018 la energía tendrá un costo de US$ 71,7 MWh y que RTA solo pagará US$ 38 MWh sobre un total de 9.600.000 MWh, el subsidio para entonces llegará a US$ 323,5 millones.

Supongamos que este gasto se traslada a la tarifa eléctrica de los demás usuarios. “Iniciando con el subsidio de 323,5 millones de US$ por año, en el 2018 el incremento será de 57% en la factura eléctrica a cada usuario y en el año 2037 con un subsidio de 1075,2 millones de US$/año, el incremento en la factura eléctrica llegará a 190% en relación al consumo presente y a la tarifa actual de la ANDE” (p. 138).

Esta vía es desechada rápidamente por los autores del estudio, al igual que el eventual aumento de los impuestos o la reducción de la inversión del Presupuesto General de la Nación en educación, salud, etc.

De ahí que la fuente más probable de financiación de este subsidio sea la contratación de préstamos a bancos extranjeros que, como se señaló, multiplicaría por siete la actual deuda externa y habrá que crecer un 3% por año solo para quedar estancados. En realidad, más que quedar estancados, la situación empeorará, ya que con el aumento de la población ese saldo será finalmente negativo con el agravamiento de la pobreza como resultado más tangible.

Por último, vale recordar lo que insistentemente se encargan de remarcar los autores del libro: “una planta estructuralmente deficitaria como RTA (ausencia de materia prima, de insumos, de mercado, de tecnología y situación de mediterraneidad del Paraguay) solo pretende llevar nuestra valiosísima energía hidroeléctrica terriblemente subsidiada en forma de lingotes de aluminio”.

 

Comentarios

Publicá tu comentario