Con la Ley de Lenguas, los productos deberán llevar etiquetas en guaraní

Con la excusa del día nacional del idioma guaraní, entrevistamos a una militante del Ateneo de la Lengua Guaraní sobre la Ley de Lenguas, que sigue esperando una respuesta de  la Cámara de Senadores. El proyecto quiere proteger y promocionar los derechos de las personas que hablan el castellano, el guaraní y las lenguas minoritarias de Paraguay.

Entre lo más resaltante, se propone crear una Secretaría de Políticas Lingüísticas y que la industria nacional incluya el guaraní en las etiquetas de productos locales y de exportación.

Hoy recordamos el día nacional del idioma guaraní, porque el 25 de agosto de 1967, los convencionales que aprobaban la nueva Constitución Nacional –en una coyuntura de plena consolidación del estronismo- decidieron reconocer en esta Carta Magna al guaraní como lengua nacional, junto con el idioma de Castilla.
Esto es lo que me explica en perfecto castellano María Antonia Rojas, del plantel del Ateneo de Lengua Guaraní. Por eso hoy se recuerda el día nacional del único idioma nativo oficial de Paraguay. Su hablar es tan fluido, que me da vergüenza que yo hable tan pobremente este idioma que tuvo la capacidad de nombrar con metáforas todo lo que poblaba la tierra en el pasado.

Durante el IVForo Social, Osvaldo León, el periodista ecuatoriano  de la Agencia Latino Americana de Información (ALAI), nos dijo a un grupo de comunicadores paraguayos: “La cultura guaraní y paraguaya es la cultura más resistente de América, porque logró que sobreviva su idioma”. Y las últimas cifras nos indican que incluso provalece en nuestro país: el 80% de los pobladores lo habla; mientras que el 100% lo nombra cuando hace alguna transacción comercial en nuestro territorio.

Ley de Lenguas
El proyecto de promover el uso y amparar el guaraní, el castellano y los demás idiomas minoritarios en Paraguay, ya recorrió un largo periplo por la Cámara de Senadores. Ya en la presidencia de Nicanor Duarte Frutos se había presentado, entonces fue cajoneado por dos meses, al parecer no porque hiere algún interés de los legisladores, sino más bien por desidia. Y desidia también de nosotros, los proponentes de la ley, me dice María Antonia. “Ya aprendimos la lección, ahora nos pasamos haciendo lobby, ahora mismo está un grupo de personas en el Congreso”, dice.

Antes me contó que cuando empezó a ser tratada entre todos los senadores en plenaria, la ley fue derivada a la Comisión de Educación, Cultura y Deportes, porque había algunos puntos que dividía aguas. Por ejemplo, el artículo que obligaba a las entidades estatales a contratar a gente con conocimientos en guaraní. Esto después se “ablandó” y se puso que se prefiere la contratación de personas con conocimientos de ambos idiomas oficiales de Paraguay. “Y en este punto aflojamos de balde. Hay gente que viene del interior del país hasta el Registro Civil  y no es atendida en forma porque la oficial que le debe atender y se está pintando las uñas, no entiende guaraní”, dice María Antonia.

Al proyecto de ley se le dio lo que se llama “Tratamiento de Código”, donde el tiempo máximo en que debía estudiar eran 40 días, que vencieron el pasado 17 de agosto. “Pasado ese plazo, el documento puede ser estudiado en cualquiera de las próximas sesiones”, precisa nuestra entrevistada.

Quién propone y a quién afecta
Varias son las instituciones que consensuaron el documento, entre ellas resaltan el Ministerio de Educación y Cultura, el Ateneo de Lengua Guaraní, el colectivo Yvy Mara’ey, la Comisicón Nacional de Bilingüismo, y organizaciones de la sociedad civil, que avala su participación con unas 10 mil filmas recolectadas en las calles. Además de instituciones, personalidades como Lino Trinidad, Tadeo Zarratea, Félix de Guarania, Ramón Silva, Susy Delgado, María Elvira Martínez de Campos, María Elva Mansel en otras, apoyan la iniciativa. Se suma a esto una comitiva amplísima de lingüistas extranjeros que hicieron llegar cartas de apoyo. Y últimamente vimos cómo más instituciones estatales y privadas se adherían, como fue la Secretaría Nacional de Cultura.

Comenta María Antonia que hasta ahora los proponentes de la ley no escucharon una sola queja de nadie que se sienta afectado por la propuesta. “Si se estancó en el Senado es más bien por la burocracia que existe”, nos precisa. Al contrario, la sociedad civil viene apoyando la iniciativa, muestra de eso son sus firmas. En cuanto a los medios de comunicación, les gustaría mayor iniciativa en la difusión y promoción del proyecto. “Todas las veces que golpeamos las puertas, accedieron a darnos espacios, pero por iniciativa propia no, a pesar de que sus periodistas están al tanto, porque cubren Senado. Sí hay periodistas individuales que muestran  mejor iniciativa, porque están ligados al propósito”, dijo la promotora del guaraní. Otra de las propuestas cruciales de esta ley de Lenguas es crear una Secretaría de Políticas Lingüísticas.

 

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