Con 300 dólares por familia, campesinos se retiran de las rutas hasta febrero

A este acuerdo arribaron las organizaciones y el gobierno de Horacio Cartes. Es un michimi para el aguante, ahora que se acercan el fin de año (la navidad, año nuevo, reyes) y el receso parlamentario, nos dice el dirigente Gregorio Fernández, de la Asociación Campesina La Carreta, de Resquin, San Pedro.

Las familias campesinas son productores primarios. Miles de estas familias quedaron con el clavo del chía. Se endeudaron con entidades financieras privadas y estatales para sostener una producción estimulada desde el propio gobierno, a través de las gobernaciones.

El boom de la chía no duró más de un año. Se desinfló completamente sin asegurarse precio básico.

Solo una hectárea de la chía insume entre 2.500.000 a 3.500.000, entre preparación de suelo, siembra, cosecha, corte, rejunte. “Tuichaiterei la pérdida. Oseporáramo jepe, neiporivoínte la ojoguava”, nos comenta, a su vez, el comunicador comunitario Julio Franco.

“Es una retirada táctica”, afirma Gregorio Fernández. En febrero, según sostiene, volverán por todos los reclamos: condonación de deudas, subsidio y eliminación de sus nombres de Informconf.

 

 

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