Comunidad indígena Sawhoyamaxa: Historia de despojo, sueño, lucha, resistencia y esperanza

Mucho se escucha hoy decir de que ya no es necesario hablar de opresores y oprimidos, de clases sociales, mucho menos de la lucha de clase porque hace una apología a la violencia, y que hablar de sueños y utopías está desfasado.

Miembros de la comunidad Sawhoyamaxa, tomada el 22 de agosto de 2012

La gran contradicción en el chaco, siendo esta región territorios ancestrales de los pueblos originarios, hoy existen comunidades  indígenas expulsadas en la calle,  “desplazadas por las vacas”  como ellos mismos lo manifiestas. Gran contradicción que una sola persona, ganadero, de origen extranjero cuente con 60 mil hectáreas, y 101 familias de la comunidad Sawhoyamaxa se encuentra sin un pedazo de tierra. Si esto no es la expresión máxima de la diferencia de clases sociales, entonces qué es? Si este atentado contra la vida de un pueblo no es violencia, entonces qué es?

La necesidad de soñar esta en cada uno de nosotros, hace parte de la naturaleza del ser.  Nadie puede vivir movido por la búsqueda del mañana sin tener esperanza y, esperanza significa sueños y juntos “Utopía”. Freire. A la comunidad Wawaoyamaxa, como a muchas otras comunidades indígena, se le privo de muchas cosas, se le privo de su tierra y con ella de su “Tekoja”, alejándola de sus creencias, sus costumbres, su forma de vida originaria, pero no han podido evitar que sigan soñando, y que sigan luchando por ese sueño, recuperar lo que auténticamente les corresponde, sus tierras.

Haber escuchado a Ña Aparicia, y Ña Belén dos mujeres, madres, lideresas de la comunidad indígena Sawhoyamaxa, me permitió sentirme tan cerca de la comprensión de la utopía, un concepto tan abstracto hecho rostro, hecho mirada, comunidad y pueblo. Pueblo que mantiene viva la esperanza  con la gran capacidad de soñar.  Soñar en  volver a pertenecer a ese lugar, a volver a SER parte de la tierra de la cual siempre fueron. No hablan de poseer la tierra como un bien con valor material ni como medio de lucro, sino mucho más profundo que eso, que quizá nuestro lenguaje no traduce totalmente lo que para ellos significa la tierra, su territorio, su “Tekoha”, la cual significa la vida misma, y la posibilidad de la continuidad de la existencia, posibilidad de SER de un  pueblo con su historia, su identidad,  su cultura, su lengua, su  y creencia.

No han perdido la capacidad de soñar con la esperanza de recuperar su territorio ancestral, a pesar de haber vivido toda su vida sin ella. Mantienen viva la esperanza después de haber vivido durante 23 años en la calle al costado de la ruta, frente al alambrado que les separada de sus tierras ancestrales.  Muchas personas más adultas de esta comunidad, al escuchar de ellos mismos, plantean que desde que son conscientes vivieron en sus territorios, convertidos en  grandes estancias, resultado de la venta de las tierras con los indígenas dentro.

Durante 23 años, la comunidad Sawhoyamaxa, del pueblo Enxet  estuvo asentada  al Costado  de la ruta Rafael Franco, distrito de  Pozo Colorado, de Pte. Hayes, luego de ser despojados de sus tierras ancestrales. El caso de la comunidad Sawhoyamaxa, ha recorrido un largo camino de lucha. Después de haber agotado las instancias jurídicas nacionales reclamando sus derechos amparados en la constitución nacional,  han llegado a la instancia de la Corte Interamericana. En  el año 2006 la corte sentencia a favor de la comunidad Sawhoyamaxa, condenando al estado  paraguayo y exigiendo  la devolución de su tierra.  Han pasado 7 años desde el fallo y hasta este momento la comunidad no han recupera sus territorio. En marzo del este año, después de mucho esperar y ante la falta de respuesta del estado  paraguayo,  cortaron el alambrado  y re-ocuparon su tierra, su territorio ancestral.

Desde hace 5 meses esta comunidad con mucha valentía y fortaleza se mantiene firme en su decisión de mantenerse en la re-ocupación,  como medida política de lucha por el territorio, “koape ro,î ha ko´ape rokontinuata firme, ore ko ape roñembohapota, ko yvy oremba´entevoi vaekue, ko´ape ore ypykuera opa vaekue, ore oremitärire roñeñandy ko yvype, ko´ape rokakuapa, ko,ape ropase, ha ko´ape  roipota ore ñemoñare opyta opave,ÿme” “Estamos acá y continuaremos firmes en la re-ocupación, nosotros echaremos raíces en esta tierra que siempre fue nuestra, tierra donde vivieron nuestras antepasados, tierra donde están enterrados nuestros seres queridos muertos. Nosotros desde niños nos sentimos en este lugar, acá crecimos y acá queremos morir,  y queremos que nuestros descendientes permanezcan en este lugar hasta siempre”.

La organización Tierraviva viene garantizando un acompañamiento jurídico permanente a esta comunidad, y como resultado de la lucha se logro que el ejecutivo en agosto de este año solicite al congreso la expropiación de la tierra. Esta larga lucha continúa y precisa del apoyo de la  sociedad civil organizada para exigir la reparación que permita revertir la injusta situación que vive la comunidad Sawhoyamaxa.

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