Compañas electorales han aumentado violencia contra periodistas, denuncian

Clide Noemí Martínez, delegada del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP) en el departamento de Ñeembucú, habla sobre la situación de los periodistas del interior en el contexto de las elecciones municipales.

La carrera de las elecciones municipales de este 15 de noviembre tiene como correlato un aumento de la violencia y las amenazas contra los periodistas, ya sea en la forma de agresiones o a través de intimaciones extrajudiciales que los políticos utilizan para prohibir que sus nombres sean mencionados en los medios. En las zonas de frontera, los ataques contra el derecho humano a comunicar se manifiestan incluso a través del asesinato directo.

El caso Pablo Medina ha instalado en el debate público a los 17 periodistas asesinados desde 1991, cuando Santiago Leguizamón cayó bajo el fuego de balas sicarias en Pedro Juan Caballero. Todos los homicidios se han producido en el interior del país.

Clide Noemí Martínez, delegada del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP) en el departamento de Ñeembucú, contextualiza esta situación en que los propietarios de los medios en el interior son políticos y la mayoría los utilizan, principalmente la radio, con estos fines. En este escenario, la gran parte de los comunicadores responden al mismo criterio de sus patrones, señala.

“La precariedad laboral que marca una dependencia de los comunicadores hacia los auspiciantes hace que el contenido de los programas emitidos se subordine a los sponsors. Además, las radios del interior no tienen el poder de los grandes medios nacionales. Y por esa razón los trabajadores de la comunicación están desprotegidos ante la mafia, que activa principalmente en las zonas de frontera”, afirma.

Con respecto a los periodos electorales, sostiene que “el fanatismo aflora con mayor virulencia y los comunicadores son blanco de la violencia verbal y hasta física por parte de quienes pretenden acceder a los cargos públicos, quienes para ello utilizan todos los medios, lícitos e ilícitos”, añade.

Martínez también denuncia que aquellos que intentan realizar un trabajo periodístico que no esté marcado por la tendencia de los patrones o sus jefes políticos, están expuestos al cierre de sus espacios.

Finalmente, a fin de mejorar las condiciones de seguridad para el ejercicio del periodismo, demanda al Estado la depuración de sus filas de la delincuencia y el crimen, en tanto que a las patronales exige acompañamiento y protección, fundamentalmente para los periodistas que realizan trabajos de investigación sobre el poder y sus vínculos con el crimen organizado.

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