Cómo entender la crisis financiera global

alt textIlustración de W. Krauch

Excesiva literatura existe sobre la actual crisis con la cual el imperio ha infestado el sistema económico global. Es importante entenderla más allá de sus componentes sistémicos, para ubicarla en la cotidianeidad de nuestra vida.

Más allá de cualquier serio diagnóstico monetarista y financiero de la actual situación, la presente es una crisis de sobreproducción que interpela seriamente las estructuras de organización de la comunidad global para la producción de bienes y servicios, en torno al capitalismo.

El profesor Orlando Caputo (ver recuadro «Para seguir leyendo») explicaba en cursos de «Economía mundial e imperialismo», que esta crisis corresponde a una sobreproducción tecnológica y a una subproducción alimentaria y energética, que se manifiesta en el sistema inmobiliario.

Es importante recordar que por estas cíclicas «sobreproducciones» del sistema capitalista un grupo de corporaciones dirige –en forma fascista– la producción mundial hacia niveles en los cuales los productos emergentes carecen de mercado donde ser comprados. Esto sucedió con el desarrollo tecnológico de los 90. Hay computadores para niños pobres, pero no hay comida para alimentarlos, ni energía para mantener estos computadores.

El sistema inmobiliario y la lógica sistémica

Es necesario explicar que cuando se habla de un enfoque sistémico son más importantes las relaciones que se establecen entre los sistemas que los sistemas mismos. Entendido esto, es fácil comprender la crematística mundial.

Para hacerlo fácil: coexisten dos sistemas, uno el financiero y otro el productivo propiamente dicho. Cada tanto el financiero (sistema perverso que guarda capitales especulativos históricos) inserta capital en cualquiera de los subsistemas del sistema productivo, inflándolo hasta obtener ganancias exorbitantes y desarrollando estrategias de ultra-refinanciación de deudas de producción excesivamente riesgosas, para luego retirarse e invertir lo ganado en otro subsistema del sistema productivo, dejando sin solvencia al anterior.

Así fue con la burbuja de las Puntocom, durante la Administración Clinton, así es ahora con la burbuja inmobiliaria en la Administración Bush, que llegó a su fin luego de que esta administración, durante 10 años, alentara el consumo interno hasta un 105% del pib de eeuu, aumentara a niveles histérico-históricos el déficit fiscal y la deuda externa del imperio, posibilitando el endeudamiento astronómico de su población en juegos inmobiliarios (ultra-refinanciaciones) sin soporte efectivo real en las instituciones bancarias del imperio.

Resultado: una vez más la crisis estalló, y ahora arrastró a los cuatros compradores de Bonos de la Reserva Federal de EEUU. Estos son:

  1. El imperio de la Unión Europea (que responde en forma criminal, sin consultar a sus ciudadanos, en salvataje de la economía imperial).
  2. Japón (cuya economía hace 20 años se encuentra en recesión, y sigue ocupado por las tropas norteamericanas desde la 2ª Guerra Mundial).
  3. China (país que ha restablecido su imperio y parece ser la próxima sede del norteamericano, pues gran parte de sus capitales productivos ya están allí, cerca del 50%).
  4. Y el sub-imperio de Brasil (que también responde de forma irresponsable y no democrática, al no consultar a sus ciudadanos, al salvataje del imperio).

La crisis social, política y ambiental

Es importante hacer notar que esta crisis no se limita solamente a una crisis del sistema financiero-inmobiliario capitalista imperial. Es importante que los economistas expliquemos que esta crisis se debe a profundas contradicciones en la organización social y política para la producción de bienes y servicios.

La producción entendida desde un enfoque de sistemas se basa en modos de organización sociales y políticos que posibilitan la manufactura de determinados bienes y servicios a partir de ciertos recursos e insumos tomados de la naturaleza. Desde la concepción marxista es aún más fácil explicar: para realizar determinada forma de producción de una mercancía, es necesario organizar social y políticamente a la sociedad que producirá esta mercancía.

Esta crisis interpela directamente a nuestras formas y modos de organización para la supervivencia cotidiana, como ciudadanos del mundo. Desenmascara la alienación en la cual se encuentra inmersa la gran cantidad explotada de la población mundial. Muestra la utilización poco democrática de los capitales generados por el trabajo del ser humano explotado y alienado. Denuncia la alarmante situación a la cual el capitalismo ha conducido los recursos de la naturaleza.

Requiere de los organismos internacionales –emergentes o no de Bretton-Woods, financieros y no financieros–, la inmediata democratización de sus estructuras.

Poca gente lo sabe, pero en el fmi, y en las tecno-estructuras económicas mundiales, la participación no es democrática; no es un país, un voto.

Los altos funcionarios, tienen impunidad absoluta en todos los países miembros del Fondo ante cualquier tipo de consecuencia social de sus «recomendaciones». En la toma de decisión no participamos las economías del Tercer Mundo. A pesar de la página web del fmi, la mayor parte de la información es privada.

Es importante que desde nuestra cotidianeidad nos cuestionemos: ¿Qué estamos produciendo? ¿Para quién? ¿Para qué?

¿Tiene algo que ver lo que estamos haciendo/produciendo con un proyecto de sociedad?

¿Por qué, si somos sostenedores de un sistema democrático, no nos preguntan para tomar decisiones
tan riesgosas con el dinero que nosotros producimos?

¿Es posible realmente la existencia de un libre mercado y la democracia? ¿Pueden co-existir?

Esta crisis, no es solo una crisis de los banqueros de Wall Street. Es una crisis de nuestras formas de organización sociales y políticas para la producción cotidiana. Es una crisis de los pueblos alienados de su responsabilidad sobre el producto final, de su trabajo. Y una crisis del sistema representativo, pero sin olvidar que más allá de toda consideración sistémica de este crimen en contra de la humanidad, existen responsables, y estos son los criminales de la lumpen-burguesía rapiñera de Wall Street y sus cómplices; los tecnócratas de la ue, la nueva casta imperial del pcch de China, los administradores de Japón y la burguesía brasileña que toman decisiones a espaldas de sus ciudadanos y corren a auxiliar al imperio norteamericano.

La crisis, el liberalismo neoclásico y las universidades

Existe consenso general entre los economistas serios que toda la escuela neo-clásica de Economía hoy carece de validez, por no estar sustentada en bases empíricas constatables; esto quiere decir que constituyen escuelas económicas a-científicas o, mejor dicho, pre-científicas. Estas escuelas son –sin embargo– los principales marcos teóricos de las universidades de Economía y de Negocios en la mayoría de nuestros países (incluidos los eeuu). Por último, Adam Smith nunca se dijo liberal y siempre estuvo a favor de imponer fuertes restricciones a los rentistas. La palabra liberalismo es acuñada por primera vez en España, en el siglo XIX.

Solamente si entendemos esta crisis como social y política podemos entender el terrible daño que han hecho a nuestras sociedades la transmisión de estos divagues liberales sin sustento empírico.

Por otra parte, el neoliberalismo de Milton Fridman y los Chicago-boys peca del mismo error a-científico al ser una teoría de laboratorio, por lo tanto inaplicable (vease el caso argentino) en la realidad.

Ni el liberalismo ni el neoliberalismo consiguen explicar suficientemente las relaciones sistémicas, los input y output que dan origen a estas crisis, por lo que se comprende que nuestros economistas devenidos de estas concepciones no puedan ni sepan explicar suficientemente la actual situación.

Hace años, Karl Marx explicó y desarrolló un sistema teórico basado en la experiencia histórica. Y tras él, numerosos economistas hemos venido advirtiendo acerca de las consecuencias del capital (y su más acabada representación: el libre mercado) para el sistema democrático. Ambas cosas no pueden coexistir.

Heinz Dieterich, profesor de la UNAM, preguntó a los profesores de Economía neo-clásica de aquella prestigiosa casa de estudios por qué la siguen enseñando si bien saben que la economía neo-clásica liberal carece totalmente de fundamento científico. La respuesta fue simple: «para eso nos pagan.»

Consecuencias en el Paraguay, contexto Mercosur

Paraguay, después del embuste sojero de los 90, ocupa en la división internacional del trabajo el sitio de país productor de alimento para ganado (soja). Justamente, este será el «sector productivo» (¿?) más golpeado por esta crisis.

¿Habrá más desempleo? Por suerte, no tanto, pues como los sojeros no utilizan mano de obra, arderán en sus infiernos ellos solos. Vaciarán sus bancos, posiblemente. Atención BCP.

Caerán las remesas enviadas desde Europa, pues obviamente al responder ella (de la mano de Sarkozy) al auxilio imperial, también será afectada por este agujero negro que se traga seres humanos y escupe billetes sin valor.

Para entender las consecuencias en Paraguay es importante darse cuenta de que Paraguay ya está todo lo mal que puede estar; más bajo, solamente Haití (disculpen, pero es así).

Caerán los sojeros, caerá la lumpen-burguesía vernácula, cómplice de la norteamericana, pero queda un sinnúmero de alternativas de producción y distribución de bienes y servicios en una región continental que se empieza a organizar en nuevas y democráticas tecno-estructuras de gobierno. Unsaur, Alba y Banco del Sur, por dar tres ejemplos

Por el retraso histórico paraguayo el país no tuvo tiempo de colocarse en el vórtice del huracán. Las consecuencias serán secundarias y susceptibles de ser paliadas con producción sana y distribución eficiente de nuevos productos surgidos a partir de las necesidades de las clases populares de la región. Urge elevar la calidad productiva del Paraguay con bienes y servicios propios de la era del conocimiento.

Ojo, con los «hermanos brasileros»; ellos sí que están comprometidos hasta las manos.

Para seguir leyendo

Randy Alonso Falcón, «Radiografía del caos». www.cubadebate.cu. 2008-10-18

Atilio A. Borón, «Hegemonía e imperialismo en el sistema internacional». En: Nueva Hegemonía
Mundial. Alternativas de cambio y movimientos sociales. Atilio A. Borón (compilador). CLACSO, Consejo

Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires, Argentina, 2004. P. 208.

Orlando Caputo, «Neoliberalismo y el Estrangulamiento de la Reproducción Económica y Social de América Latina». Documento de apoyo a clase virtual del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales, Buenos Aires, 2007.

Heinz Dieterich, «Programa General de Transición hacia la Economía Política del Socialismo del Siglo XXI en América Latina». www.rebelion.org. 11-10-2008

Karl Marx. El Capital. Biblioteca Virtual Espartaco

Celeste Murillo. «Estados Unidos: La crisis social ya llegó».www.lahaine.org/index. 08-10-2008

James Petras. «Lecciones del colapso de Wall Street».www.rebelion.org. 08-10-2008

Éric Toussaint. «Interconexión de las crisis capitalistas». www.rebelion.org. 13-10-2008

Éric Toussaint. «El Banco del Sur y la nueva integración de los pueblos» (clase). En: curso virtual «La Economía mundial y el Imperialismo». Programa Latinoamericano de Educación a Distancia. Centro Cultural de la Cooperación, Buenos Aires, Noviembre de 2007.

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