¿Como enfrentar la infame desigualdad?

Un poder que concentra riqueza económica y decisiones políticas se mueve detrás de las estadísticas que generan sufrimiento y dolor a millones de paraguayos.

Por Ramón Duarte

Infografía de Jorge Acosta

Infografía de Jorge Acosta

Los excluidos organizados vienen probando diferentes formas para enfrentar y tratar de resolver la pobreza y la miseria que padecen: unos se desvisten, otros se crucifican; hay quienes defecan en el juzgado, otros peregrinan interminables kilómetros; miles y miles denuncian la corrupción a través de los medios de comunicación tradicionales, las redes sociales y las movilizaciones públicas. Otros se candidatan a cargos públicos en las elecciones por movimientos políticos ciudadanos o nuevos partidos políticos. Muchos, sin esperanza, se van del país.

Pero la desigualdad extrema que reina en Paraguay está cada vez más saludable para un puñado de familias y personas de los casi 7 millones de habitantes del país. Para ese 1% de la población que -según un estudio realizado por el sociólogo José Carlos Rodríguez publicado en abril del 2015- pasó en este siglo XXl de un ingreso de 6 millones mensual a 20 millones mensual.

hogarLa contracara de ese 1% -según el estudio de Rodríguez- es ese 50% del del total de la población que sobrevive, hoy, con 500.000 guaraníes mensual.

La paradoja de la desigualdad es que, incluso cuando los números marcan un «crecimiento» económico del país, la pobreza aumenta y los ricos son más ricos. ¿Cuál es la lógica con la que opera la desigualdad? es la pregunta que surge.

pobresa-e-ingresosLa lógica es que detrás de la infame desigualdad opera un poder concentrador que se sostiene en las leyes del país, en las prácticas sociales y políticas de la gente (prebenda, corrupción, desidia de los político, pensamiento obsecuente a los amos), en el sistema financiero y económico y en los grandes medios de comunicación; un poder que está fuera del Estado pero que manda y dirige ese Estado para sus intereses, porque en él tiene a sus aliados estratégicos: los dos partidos centenarios y tradicionales (ANR y PLRA) que administran los intereses de aquel 1% de la población, de aquella minoría, de aquella oligarquía, y de paso también ellos rapiñan al país robando millones y millones.

Entonces la pregunta queda saltando frente a los excluidos del país: cómo enfrentar a la desigualdad y al Poder que opera detrás de ella.

 

 

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