Comida y atención en vez de crack y represión

Exigencia durante el 22 aniversario de la Convención de los derechos de los niños y adolescentes.

La marcha de los niños y niñas de la Connats en Villa Elisa. Foto: Connats.

Comida y no drogas. Y que la Policía los respete como trabajadores. Estas fueron las reivindicaciones más contundentes de los niños y adolescentes trabajadores del Mercado de Abasto y la Terminal en los actos por el 22 aniversario de la Convención Internacional por los Derechos del Niño y de la Niña. Denunciaron durante el acto en el Mercado de Abasto que la Municipalidad de Asunción no cumple con el compromiso de asistir al comedor de los muchachos con los insumos necesarios. El comedor está a la entrada de dicho mercado y es sostenido básicamente por Calle Escuela, una organización no gubernamental que se dedica a la asistencia y organización de los trabajadores. Gladys González, delegada nacional de la Coordinación Nacional de Niños y Niñas, Adolescentes Trabajadores, puso el dedo en la llaga. “No cumplen con el compromiso asumido de proveer los insumos básicos para el comedor y sin embargo se deja campante el microtráfico de crack”, disparó durante el encuentro. Un encuentro a la entrada del Mercado de Abasto a pleno sol, con reivindicaciones pintadas en las paredes, en papelógrafos, demandas escritas presentadas a las autoridades y eventos recreativos marcaron la jornada central de este sector de la niñez y adolescencia. Antes, un grupo de Villa Elisa demandó al intendente Líder Amarilla desayuno y merienda para una cantidad aproximada de 500 niños y adolescentes, plazas públicas en buen estado, principalmente las plazas Fortín Nanawa y San Antonio y una biblioteca comunitaria. Miliciades Gómez, 17 años, en representación de los pueblos originarios trajo la adhesión de su comunidad, Cerro Poty, ubicada en las faldas de Cerro Lambaré, y pidió a las autoridades «oma´emihagua orerehe».

Comida, atención y no crak(chespi) y represión es una idea que rondó toda la jornada de reivindicaciones no solo de los muchachos sino también de las madres trabajadoras del lugar. Felicia Cabrera, trabajadora del Mercado de Abasto, refirió que en el lugar tranquilamente se comercia la droga, en tanto que en general las autoridades policiales nos miran mal y nos criminalizan. “Somos trabajadores y no ladrones”, se quejaría más tarde Juan Pablino Insfrán, lustrabotas de la terminal, en esa línea de reclamar que se los atienda como seres humanos y no como objetos. “Cierran las puertas para la comida y las abren para las drogas”, denunciaría más tarde Clotilde Torres, vicepresidenta del Grupo de Madres Organizadas, una madre del Abasto. Y cuando “algo sucede a nuestros hijos, los policías no reaccionan, pero agantemo oje secuestra gente rica pe pua´e omyi hikuei”. Al cierre, Carlos Noguera Bazzano, en representación de la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia, se congratuló por la movilización y dijo que los niños y adolescentes organizados nos muestran el sendero, el camino a seguir en esta búsqueda por un mundo mejor.Capoeira y juego circense cerraron el encuentro en Asunción.

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