Comer no es lo mismo que alimentarse (I)

Hay un mundo de ferias de alimentos orgánicos que nos recuerda que alimentarse no es lo mismo que comer. En América Latina  el 80% de lo que comemos todavía nos llega de la agricultura familiar. La autora de este reportaje advierte que «se ha creado una asociación, no tan lícita, entre industria alimentaria y farmacéutica que va en detrimento de nuestra calidad de vida». 

Por Soledad Viera.

En esta civilización “difícil” pusimos todo el poder fuera de nosotros. Dentro de esas transferencias de derechos y poder dejamos en manos de la industria alimentaria el contenido de la mesa familiar. Así en muchas ocasiones caímos en la trampa de las ofertas y luego tenemos que correr a la farmacia por un digestivo, antihipertensivo o moderador de la diabetes; sin hablar de los promocionados métodos químicos para escapar a la obesidad.Por una u otra razón nos alejamos de los modelos familiares de producción y así pasamos a comer en lugar de alimentarnos. Como resultado y en líneas generales nuestros niños rechazan los vegetales porque no salen en la TV, así se va debilitando su sistema inmunológico.

Esta es la capa más superficial de las costumbres alimentarias “modernas”, pero en profundidad estamos dejando fuera la calidad de lo que comemos y renunciando a la soberanía alimentaria, ¡por confiados que somos nomás!

Antes que aparecieran los alimentos genéticamente modificados ya la industria química había dado cuenta sigilosamente de la producción agrícola por medio de los abonos químicos. Hoy con gran esfuerzo familias campesinas, organizaciones sociales, cooperativas, asociaciones de huertas ecológicas y personas con sentido común nos ayudan a tratar de recuperar una alimentación orgánica, esa que se basa en la tierra abonada con turba de monte, desechos orgánicos y vaka rekaká. Donde el cerdo se alimenta de mangos, las gallinas de maíz y las vacas de pasto.

Pero al agricultor primario no le es tan fácil competir, el sistema tipo dumping* que utilizan los supermercados les permite vender a menor precio que al campesino. Así comemos (sólo un ejemplo) tomates con gran cantidad de metales con los que fue tratado desde la semilla. Los mil guaraníes  que ahorramos  al comprar en la cadena de supermercados a la larga los gastamos multiplicado en farmacia.

 

Muchas organizaciones campesinas, entre ellas Conamuri, Federación Nacional, recrean alimentos traídos directamente de la chacra.

Muchas organizaciones campesinas ofrecen alimentos de la chacra en las ferias.

Ya lo decía Hipócrates, “que tu alimento sea tu medicina”; sin embargo se ha creado una asociación, no tan lícita, entre industria alimentaria y farmacéutica que va en detrimento de nuestra calidad de vida.

Los núcleos de productores orgánicos salieron a pelear el mercado. Primero fue eco agro, de la huerta orgánica –  Areguá, a la que se sumaron Alimentos Mainumby, la feria que los jueves se realiza en la Casa del Humanismo frente al parque Carlos Antonio López. En mayo hizo lo suyo la Federación Nacional Campesina (FNC)con su segunda Feria Nacional de Producción, en la plaza del Panteón de los Héroes, donde ofrecieron gran variedad de productos frutihortícolas y de granja cultivados en los asentamientos conquistados en la lucha por la tierra. Históricamente la FNC viene produciendo alimentos sanos y diversificados además de materia prima industrializable.

En la feria vendieron queso, gallinas y huevos caseros, poroto, mandioca, choclo, lechón, maíz chipá, tomate, almidón, miel de abeja, maní y productos hortícolas como lechugas, cebollitas, perejil, locote, entre otros verdes. Los productos eran de asentamientos de los departamentos de San Pedro, Caazapá, Caaguazú, Canindeyú, Concepción, Guairá y Central.

Denuncian el envenenamiento

La FNC viene denunciando ante la sociedad nacional que la sojización y el modelo agroexportador, latifundista, atenta directamente contra la producción nacional, trunca el desarrollo y envenenan al hombre, a la tierra, el agua y el medio ambiente.

Feria campesina en el patio del INDERT

Desde el lnstituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT), se elaboró un calendario quincenal de feria y comercialización de productos agropecuarios, que se realizan en el patio principal del ente rural, Tacuary y Mariscal Estigarribia –  Asunción.

La muestra arrancó con la participación de los productores de la Colonia Toro Pirú, departamento de San Pedro. Entre los rubros comercializados figuraban: choclo, maní, mandioca, poroto, leche, queso, huevos, gallina casera y carne de cerdo. También piña, banana, naranja, pomelo, así como hierbas medicinales.

Los pequeños productores que participaron de la segunda exposición son oriundos de la Colonia 4 de octubre – Ex Mompox, distrito de Eusebio Ayala, departamento de Cordillera, zona que se caracteriza por tener la frutilla más rica del país.

La tercera feria se denominó “De la granja a tu mesa”. Las y los productores del Comité de Mujeres Renacer, del distrito Santa Rosa del Aguaray, departamento de San Pedro, vendieron en dos horas todos los rubros expuestos. El  Comité de Mujeres Renacer aglutina a las colonias San Jorge, Santa Librada, San Miguel del Norte y Kororoi del citado departamento. En el caso de estas tres últimas ferias citadas el instituto facilita los vehículos que transportan los productos agrícolas desde el campo hasta la feria.

Las asociaciones de productores y organizaciones a participar de la feria de productos de la huerta familiar, a realizarse dos miércoles al mes en el INDERT deben inscribirse y formar parte del calendario de expositores de productos naturales, elaborados y artesanales, en la Gerencia de Desarrollo Rural.

Finalmente, con Ña Juana comienzan las ferias de Conamuri (Montevideo casi Segunda), ofreciendo comidas típicas de san Juan y todos los productos que mujeres rurales e indígenas tienen en sus chacras. Ahí ya la ciudadanía asuncena se decidió a pedir un calendario permanente de ferias que nos permitan alimentarnos sanamente, sin químicos ni transgénicos.

Movida internacional  

La Vía Campesina definió participar del Año Internacional de la Agricultura Familiar impulsada por la ONU en este 2014, como un espacio de debate y construcción colectiva para posicionar la soberanía alimentaria que tiene como base el campesinado. Las y los campesinos en todo el mundo resisten produciendo y proporcionando una alimentación saludable y soberana a los pueblos, al contrario de la industria alimentaria cuya prioridad es el lucro y la especulación. Su estrategia es hacer cada día a la agricultura más dependiente de sus agrotóxicos, incrementando así sus ganancias por la venta de herbicidas, saqueando y contaminando bienes naturales.

Hemos sido testigos de una profunda crisis alimentaria que ha visibilizado -la producción alimentaria campesina y – erradicación del hambre en la agenda de la ONU, donde se ha reconocido el papel crucial de los campesinos y campesinas en esta ardua tarea.

En 2012, el Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Olivier De Shutter, presentó al Consejo de Derechos Humanos un informe en el que denuncia que los sistemas alimentarios actuales no sólo no han conseguido acabar con el hambre, sino que además promueven dietas malsanas que generan sobrepeso y obesidad, dos fenómenos que provocan aún más muertes en el mundo que un peso inferior al normal.

Semillas, cereales, granos, aceites orgánicos. Todo un mundo de nuevos e intensos sabores.

La agricultura familiar responde por una parte fundamental de la producción de los alimentos consumidos internamente en América Latina. En promedio, las explotaciones en manos de pequeños agricultores representan más del 80 % del total, y aportan entre el 30 y 40 % del PIB agrícola regional. Además, estimula el empleo en las zonas rurales donde se encuentran los focos más duros de pobreza e inseguridad alimentaria.

A pesar de que los pequeños agricultores familiares cuentan con un enorme potencial para aumentar la disponibilidad local de alimentos a un precio accesible, aún enfrentan grandes retos y restricciones, especialmente en comparación con la agricultura mecanizada orientada a la exportación.

La FAO trabaja junto a los países, y comunidades estimulando el desarrollo y el empleo rural, y fortaleciendo la agricultura familiar. La organización presta asistencia técnica a los gobiernos para generar políticas que lleven a mercados agroalimentarios más equitativos, transparentes y competitivos, que permitan que los beneficios de la agricultura lleguen a quienes más lo necesitan.

No obstante,  La Vía Campesina recuerda la urgencia de que en este Año Internacional de la Agricultura Familiar realmente se den pasos importantes y se movilicen voluntades para implementar políticas que protejan y fortalecen la agricultura familiar campesina. La Vía Campesina defiende un modelo de producción de alimentos para la soberanía alimentaria y esto incluye el acceso y control sobre los recursos productivos como la tierra, el agua, las semillas campesinas y el crédito.

*»Existe dumping cuando las ventas se realizan a precios inferiores a los fijados por la misma empresa en el propio mercado, cuando esos precios son distintos a los de los diversos mercados de exportación o cuando son inferiores al precio de fábrica» definición realizada por el Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles.www.e-conomic.es/programa/glosario/definicion-dumping

Comer no es lo mismo que alimentarse II

Alimentación alcalina, calendario de ferias agroecológicas y contactos

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