Colonos paraguayos denuncian haber sido estafados por Favero en Ñacunday

Propietarios de tres colonias percibían recibos comunes con sello de la empresa de Favero. Le niegan los títulos.

Elocuente muestra de poder de Favero en la región, mandó llamar al Vicepresidente de la República para inaugurar una capilla. Las tierras de las colonias son un desprendimiento de la propiedad de Favero que hoy están en conflicto con los campesinos. Los pobladores afirman que pagaron por su propiedad a Agrotoro S.A., pero que ahora la empresa niega a expedir los títulos. Foto: Vicepresidencia.

Pobladores y propietarios de las colonias Itaipyte, Toro-cua y Lomas Valentinas, todas del distrito de Ñacunday, denuncian haber sido objeto de estafa de parte de la empresa Agrotoro S.A., propiedad de Tranquilo Favero. Así nos dio a conocer el concejal municipal de Ñacunday, Blas Rivas.

Las actuales tierras en conflicto, a partir de las ocupaciones iniciadas por campesinos de la Liga Nacional de Carperos, quienes afirman la existencia de excedentes fiscales en la propiedad del productor brasileño, fueron adquiridas inicialmente por la firma Gulf + Western Americas Corporation, cuya finca madre original es la 4036. Dicha firma posteriormente la vendería en 1979 a la empresa Agriex S.A.

Fraccionamiento para colonias.

Según consta en escritura pública, nro. 86, del 21 de junio de 1985, autorizada por el Notario Público Eduardo Antonio Gustale Portillo, del Padrón original de la propiedad, nro. 1 de Ñacunday, se desprenden a la venta para la urbanización del fraccionamiento de la finca nro. 4036., los tres núcleos con los correspondientes padrones n° 590, 510 y 511, que conformaron las colonias de Itaipyte, Toro-cua y Torocuai, y Lomas Valentina. De esta manera, diversas personas fueron adquiriendo dichas tierras, para terrenos urbanos y lotes quinta. Los pagos se realizaban de manera fraccionada, iniciando los trámites con la empresa Agriex S.A.

Todo este fraccionamiento está registrado en una Escritura (nro. 97, folio 274) de transferencia otorgada por la firma Agriex, sucursal Paraguay, a favor de Juan Bautista Ferreira, así también en otros de 1994, redactados por la escribana María Isabel Zarza Caballero. Dicho loteamiento fue aprobado también por resolución del Instituto de Bienestar Rural (hoy INDERT) de 1983.

La extensión de las tierras loteadas, que hoy conforman las mencionadas colonias alcanza una extensión de 6003 hectáreas.

Recibos comunes.

Según cuentan los compradores, los pagos lo fueron realizando primero en la administración de la empresa Agriex,  específicamente a un uruguayo de nombre Emilio Anchorena. Su esposa, una chilena, se desempeñaba como secretaria.

Posteriormente, al producirse la transferencia de la propiedad a la empresa Agrotoro S.A. de Tranquilo Favero en 1994, los pagos seguían siendo realizados pero a la nueva propietaria. El encargado de realizar los cobros seguía siendo el mismo Anchorena, quien hizo oficina ya en Agrotoro por 10 años más. Al realizar sus pagos, los colonos paraguayos percibían un recibo firmado por dicha persona, con un sello de Agrotoro S.A.

Posteriormente, ya con la mayoría de los compradores cancelando sus cuentas, el responsable de hacer las cobranzas se marchó. A la hora de gestionar los títulos de las propiedades, los administradores de la empresa de Favero le dijeron a los colonos que no conocían al que les realizaba las cobranzas, y que no percibieron nada. Así también, argumentaron no poder expedir más títulos porque no contaban con los padrones y dejaron con la responsabilidad al INDERT, afirma Blas Rivas.

Las pocas personas que lograron titular sus propiedades lo hicieron en los tiempos de Agriex.

Recibo común percibido por uno de los colonos, la firma sería de Emilo Anchorena, un ex administrativo de la empresa, y lleva el sello de Agrotoro S.A. La empresa les habría dicho que los recibos no tienen ningún valor legal, pero los pobladores formarán una comisión para exigir sus títulos.

Estafados

En 2004 los pobladores empezaron a presionar para exigir solucionar el hecho, pero aun no han tenido respuesta.

“En síntesis, fuimos estafados por la firma Agrotoro S.A.”, afirma el concejal de Ñacunday. Por otra parte, una de las cosas que más lamentan los colonos según Rivas, es que no pueden hacer préstamos del Crédito Agrícola de Habilitación, para poder invertir en sus cultivos, debido a la falta de titulación de sus propiedades.

Los estafados estarían organizándose para conformar una comisión que pueda hacer frente a la situación.

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