Colonos brasileros continúan deforestando territorio ayoreo

Comitiva fiscal detuvo un desmonte en tierras de los Totobiegosode en el Chaco.

El territorio deforestado recientemente está ubicado cerca de las 18 mil hectáreas de tierra que el Estado paraguayo ya abonó a favor de los Ayoreo Totobiegosode.

Sin embargo los propietarios de las empresas ganaderas River Plate y BBC aún no han realizado la transferencia al INDI y mediante un recurso de amparo consiguieron autorización para realizar trabajos en la hacienda las Palmas, ubicada al lado de las 18 mil hectáreas de los ayoreos.

Dicho recurso finalmente fue rechazado por la justicia luego de una revisión, los terratenientes exigieron una nueva autorización para deforestar territorio adyacente a cambio de ceder las tierras que pertenecen legitimamente a los Ayoreo.

Excavadoras empleadas para la deforestación ilegal, fotografiadas por investigadores del Gobierno. Fuente: Survival

Cabe destacar que meses atrás las mismas ganaderas fueron descubiertas in fraganti destruyendo casi 4 mil hectáreas de tierras donde habitaban nativos no contactados.

Según el fiscal ambiental José Luis Casaccia los terratenientes obtuvieron el permiso legal por medio del Instituto Forestal Nacional, el agente sostuvo que el INFONA no debió autorizar los trabajos teniendo en cuenta los reclamos que pesan sobre River Plate y BBC respectivamente.

En la actualidad, casi toda la tierra de los ayoreos está en manos de terratenientes que contratan a equipos de trabajadores para talar el bosque de madera valiosa y así poder introducir ganado. Muchos de estos terratenientes son menonitas, pero la mayor parte de la tierra de los ayoreos ha sido comprada por paraguayos ricos y, especialmente, por empresas ganaderas brasileñas. La carencia de estudios satelitales impide conocer la cantidad real de tierra nativa que se encuentra en manos de terratenientes.

Los miembros ya contactados de este pueblo indígena llevan casi veinte años luchando por conseguir títulos de propiedad sobre sus tierras para ellos y para sus familiares aislados, un número desconocido de ayoreos lleva todavía una vida nómada en la selva.

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