Colombino por siempre

Se fue Don Carlos, el bastón de mando del ámbito de la creación en Paraguay; su fuerte presencia, su pensamiento brillante y su constante disciplina  le dieron un espacio en la escena internacional que lo proyectaba en supremacía en la escena local.

Fuente de Imagen: cultura.gov.py

Colombino raya lo innombrable,  pues sus múltiples facetas de creador no caben en una sola designación, escritor, artista, arquitecto, militante comprometido con los cambios sociales, irreverente ante cualquier autoridad reclamaba sus justicias desde su pedestal del éxito y reconocimiento internacional.

 “Mi hija es una desgracia cumplir 75 años en este país”, me había contestado el pasado 20 de octubre, día de su natalicio. Don Carlos más allá de todo el mundo simbólico que construyó y nos aportó, sobre todo nos deja el legado de una fuerza incansable, sin miedos ni pausas en su labor. Don Carlos era incansable, imparable, impecable, implacable, trabajar con él constituía el desafío de romper con nuestro tradicional caigué, con el método del vaí vaí.

 Al partir Don Carlos  también nos deja el lugar vacío de alguien que permaneció y erigió su verdad a pesar del viento en contra; desde hoy quedan sus obras, que nos miran convocando nuestro compromiso  y que observarán desafiantes el destino  de una sociedad obsesionada en su romance con el infortunio.

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