Colombia decide su modelo de paz

El próximo domingo 15 de junio, luego del debut de la selección colombiana en el Mundial, 33 millones de ciudadanos habilitados para votar en la elección presidencial más reñida desde hace 16 años en Colombia definirán el modelo de paz que desean para el futuro. La primera vuelta estuvo marcada por un ausentismo extraordinario.  Por Juan David Correa López, editor del diario ADN Medellín.

Juan Manuel Santos, actual presidente de Colombia, candidato a reelección. Fuente: BBC de Londres.

Juan Manuel Santos, actual presidente de Colombia, candidato a reelección. Fuente: BBC de Londres.

Ese es el tema que centra el debate entre los dos candidatos que lograron la mayoría de votos en la primera vuelta de la contienda electoral realizada el pasado 25 de mayo. Juan Manuel Santos, actual presidente y candidato a la vez, sustenta su actual campaña en un proceso de paz que lidera desde el 2012 con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), el grupo guerrillero más viejo del mundo y que sostiene un conflicto armado desde hace 50 años con el Estado colombiano. El proceso, según ha dicho Santos, será vital para la desmovilización de este grupo ilegal que hoy puede tener 7 mil hombres alzados en armas (en su mejor época pudo llegar a tener casi 16 mil guerrilleros). Además, basado en los tres puntos ya acordados en la mesa de diálogo en La Habana (Cuba) entre las Farc y el Gobierno (modelo agrícola, participación en política de la guerrilla y narcotráfico), el actual mandatario ha soltado frases como “Colombia va a elegir entre la guerra y la paz”, para justificar su reelección como el único camino para sostener dicho proceso.

Por otro lado, Óscar Iván Zuluaga, el candidato del llamado Centro Democrático, representa una ala más radical a la hora de hablar del proceso de paz. El aspirante hace parte de un partido creado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez y quien luego de ocho años en el poder y de ser el impulsor de Santos como su sucesor en el 2010 pero que luego lo llamó traidor por impulsar el diálogo con las Farc y con el gobierno de Venezuela, entre otras cosas, busca perpetuarse a la sombra.

Antes de la primera vuelta presidencial, Zuluaga arreció sus críticas a los diálogos de La Habana e incluso llegó a decir que “suspendería el proceso” el 7 de agosto de este año, fecha en la que de ganar la contienda electoral, se posesionaría como nuevo presidente de este país suramericano. Sin embargo, en los últimos días su posición se ha vuelto menos recalcitrante al punto de asegurar que de llegar al poder buscaría continuar el proceso, aunque con un condicionante que para los expertos significaría el fin de la búsqueda de la paz: que las Farc acepten un cese al fuego contra las fuerzas armadas de Colombia y contra la población civil.

Lo cierto es que lejos de otros temas que preocupan a los electores en Colombia como la baja calidad en la educación, la pobreza y el atraso en infraestructura física en más de 30 años, el tema de la paz parece ser el único que definirá la contienda electoral. Una lucha que, sin embargo, también se ha visto empañada por la llamada ‘guerra sucia’ entre ambas campañas con mutuas acusaciones que han generado incluso, capturas de sus protagonistas. Por un lado, al actual presidente de este país se le acusa de haber tenido dos asesores que habrían recibido 12 millones de dólares de la mafia a cambio de alentar una posible negociación con el Gobierno. El venezolano J.J. Rendón y el exconsejero Germán Chica fueron señalados de recibir el dinero e incluso el expresidente Uribe aseguró tener pruebas del ingreso de 2 millones de dólares de ese dinero inicial a la campaña del presidente Santos. El escándalo obligó a la renuncia de Rendón a su asesoría al actual mandatario y generó, según algunos analistas, una reducción en la intención de voto a favor de la reelección lo que significó su derrota, por dos puntos porcentuales, en la primera vuelta electoral a manos de Zuluaga.

Oscar Zuluaga ganó ajustadamente la primera vuelta en las elecciones colombianas

Oscar Zuluaga ganó ajustadamente la primera vuelta en las elecciones colombianas

Sin embargo, antes de esta denuncia, el candidato Zuluaga se vio envuelto en una especie de ‘juego de espías’ en la que un pirata informático llamado Andrés Sepúlveda presuntamente tenía información de inteligencia sobre el proceso de paz en La Habana y sobre algunos de los líderes guerrilleros participantes en los diálogos. Incluso, apareció un video en el que el propio Zuluaga se reunía con Sepúlveda para revisar alguna información. El hecho generó una orden de captura contra el supuesto ‘hacker’ y una denuncia contra el contrincante más acérrimo de Santos en la que se le señalaba de querer afectar la mesa de negociación.

Lo cierto es que a escasos días para unas elecciones en las que todas las encuestas dan empates técnicos con diferencias de menos de dos puntos entre ambos candidatos, otro nubarrón parece sembrarse sobre el futuro de estas votaciones. Todo por cuenta del abstencionismo que en un país como Colombia alcanza casi el 60 por ciento de los ciudadanos habilitados. Aunque se espera que aumenten los 13,2 millones de votantes que acudieron a la primera vuelta presidencial, lo más seguro es que la apatía por cualquiera de las dos candidaturas y el hecho de que el proceso electoral se efectúe tan solo un día después del primer partido de la Selección Colombia en el Mundial de Brasil (el fútbol es otra religión en este país suramericano), serán pocos los que definan el continuismo del actual modelo de paz o un giro hacia otra apuesta con más condiciones a riesgo.

Total, los expertos vaticinan que el ganador solo se conocerá, incluso, más allá de las horas finales del próximo domingo 25 de mayo en una lucha de poder entre dos candidatos que alguna vez compartieron el mismo gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez y que ahora se enfrentan por perpetuar el pensamiento sobre la paz que se debe negociar en Colombia según cada orilla.

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