Ciudadanía Vs. Gobierno

A escasas horas de crearse el evento «Todos por Cerro León» el evento había conseguido 12 mil adherentes en el Facebook  y el descontento ciudadano consiguió la renuncia del viceministro de Obras Públicas,  Walter Causarano. La ciudadanía ganó la primera pulseada mientras otras organizaciones sociales preparan el Congreso Democrático del Pueblo (CDP) en marzo.

Las intenciones del gobierno de dar luz verde a la explotación del Parque Nacional Defensores del Chaco, donde se encuentra el emblemático Cerro León, desencadenó la indignación ciudadana en las redes sociales haciéndose sentir en las cuentas oficiales de ministros y ministerios. La pulseada entre el gobierno y la ciudadanía se puso en marcha, una vez más, y la ciudadanía ganó la primera… ¿Hasta dónde llegará esta indignación? No lo sabemos. De momento esta nueva ola de indignados consiguió la dimisión de uno de los titulares MOPC, Walter Causarano, y promesas extraoficiales de no permitir la prospección por parte del titular de la SEAM pero se encuentra muy lejos de consolidarse como actor social que enfrente enérgicamente las políticas neoliberales del gobierno tal como lo exige la actual coyuntura.

En este sentido las fichas están puestas en otro sector mejor organizado y de reconocida trayectoria. Nos referimos a la Federación Nacional Campesina quienes hace pocos días en conjunto con su brazo sindical La Corriente Sindical Clasista y el Partido Paraguay Pyahurá organizaron una larga marcha hasta la capital del país ignorada adrede por los medios comerciales. Estos actores, junto con las organizaciones campesinas, sindicales, sociales y partidarias que conforman el Frente Guasu ya habían unido fuerzas en el 2002 para frenar las privatizaciones de las empresas estatales. Más de un mes de movilizaciones y cortes de ruta a nivel nacional habían dejado como  saldo la muerte, a manos de la policía, del dirigente campesino Calixto Cabral, miembro de la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones campesinas (MCNOC).

Un aspecto de la última manifestación de la gente alrededor de la SEAM.

Un aspecto de la última manifestación de la gente alrededor de la SEAM. Foto: Ultima Hora.

Sin embargo, las privatizaciones se detuvieron y también la aplicación de la ley antiterrorista. Las fuerzas sociales salieron victoriosas a un costo muy alto y hoy día ninguna ciudadanía indignada les reconoce esto. Es decir, el hecho de que el precio de la telefonía pública, el agua, la luz y la canasta básica no hayan escalado hasta las nubes, en gran medida, se debe a que ese conjunto de organizaciones sociales, sobre todo “del campo”, opusieron una sólida resistencia para que el neoliberalismo salvaje no aplicara todas sus recetas de exclusión en el Estado paraguayo. Las empresas estatales siguieron prestando servicios a la ciudadanía aunque de manera muy deficiente y con la inercia propia de a la corrupción y el clientelismo del partido colorado, de la cultura stronista. Pero pudo ser peor, mucho peor de haberse concretado las privatizaciones. Acá nomás, en la hermana república Argentina tenemos un claro ejemplo de ello. La aplicación de las recetas neoliberales entre ellas la privatización de empresas estatales llevó a ese país a un empobrecimiento criminal y al caos social, al desempleo, al hambre y la desesperanza como norma del diario vivir. Pero los tecnócratas neoliberales se encontraron a su vez con organizaciones sociales que resistieron y dieron batallas invaluables. En el 2001 un estallido social derribó al gobierno de De La Rua y echó al basural de la historia la inmundicia neoliberal. Desde entonces los argentinos transitan, con sus aciertos y equívocos, una historia más digna y soberana.

Existe un centenar de ejemplos latinoamericanos que desenmascaran el rostro criminal del neoliberalismo y sus acólitos. Es quizás en la génesis de esta historia, en el Chile de la dictadura militar fascista de Pinochet donde podemos evidenciar con mayor fuerza esto. Luego del laboratorio ensayado en Chile los países latinoamericanos irían confirmando en carne propia la desdicha de aplicar los mandamientos del “Consenso de Washington”, las recetas económicas del Fondo Monetario Internacional (FMI). Para salir de la crisis económica que ellos mismos habían generado recomendaban mayor austeridad aun. Otorgaban nuevos préstamos y con ello volvían a encarcelar a los países endeudándolos con altos intereses, la lógica del salvavidas de plomo. A su vez recomendaban “recortar el presupuesto para el área social…”

Solo a fuerza de enfrentamientos y movilizaciones los movimientos sociales fueron acorralando a los gobiernos neoliberales, despertando y llamando a la lucha a los pueblos y concretando los anhelos de cambio en proyectos políticos que luego llegarían a ganar en elecciones. Como efecto dominó los gobiernos de derecha alineados a Washington fueron cayendo y los movimientos sociales del continente subieron a sus representantes al gobierno. Latinoamérica llamaba la atención del mundo entero. No por casualidad los países europeos víctimas de la Banca Internacional, entre ellos el FMI, hoy toman de ejemplo a la Argentina y a la República Bolivariana de Venezuela. Nos referimos específicamente a los casos de Grecia y España.

Ahora bien, en el Paraguay post golpe parlamentario el neoliberalismo y su lógica depredadora aceleró sus pasos y arremetió contra los parques nacionales. La ley de límites aprobada este año expone que el Parque Nacional Defensores del Chaco perdió 58 mil has. Cuestión bastante comprensible puesto que este modelo capitalista depredador, con Monsanto, Cargill y los brasiguayos a la cabeza, es dueño de los departamentos de Concepción, Amambay, Canindeyú, Alto Paraná e Itapúa. Incursionando en otras ramas este modelo también es dueño de gran parte del chaco paraguayo donde de la mano de la agro ganadería y otras industrias extractivas avanza furiosamente practicando crímenes ecológicos y crímenes culturales contra poblaciones indígenas por las que ninguna ciudadanía indignada sale a protestar. ¿Entonces por qué ser precavido en avanzar hacia los parques nacionales? Bueno, en esto el narcogobierno cometió un error de cálculo con Cerro León y se llevó una desagradable sorpresa.

Al parecer, la ciudadanía paraguaya puede tolerar la destrucción del Bosque Atlántico del Paraná, el envenenamiento del Acuífero Guaraní, el desmonte exacerbado en los departamentos fronterizos que son responsables del tremendo calor, el envenenamiento criminal con agrotóxicos a niños y niñas que sufren y mueren por diversas enfermedades; al parecer a la ciudadanía paraguaya no le disgusta que los pueblos indígenas sean expulsados de sus territorios ancestrales y anden mendigando por las calles, ni que las familias campesinas engrosen los cinturones de pobreza alrededor de las ciudades. Al parecer a nadie le espanta el asesinato selectivo de dirigentes campesinos. A nadie le ruboriza que estos crímenes continúen impunes.

Según el informe Chokokue elaborado por la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay ningún autor moral fue condenado en 115 casos de ejecuciones arbitrarias y desapariciones forzosas de miembros de organizaciones campesinas entre 1989 y 2013. La violencia estructural del modelo capitalista y el sicariato se ejercen en el Paraguay en contra las capas empobrecidas y la ciudadanía mira para otro lado o no se manifiesta. Este es el lado oscuro de la ciudadanía en Paraguay. Sin embargo, al parecer la sociedad paraguaya puede tolerar todas estas injusticias pero no la explotación del Cerro León… Por cierto, dentro de las intenciones de explotar el parque se encuentra la de construcción de rutas para “la carne y soja…”

“La buena noticia…”

La indignación combinada de varios sectores pudo torcer el brazo del régimen. Estamos muy lejos de afirmar que esta pulseada a favor de los manifestantes hizo desistir al cartismo en sus intenciones de lucrar con la explotación y saqueo del Cerro León y sus adyacencias. Esto se evidenciará a mediano y largo plazo. Pero esta pequeña victoria es importante para reconocer la capacidad de la ciudadanía y la necesidad de pasar de manifestantes a un activismo social más constante y dinámico que se contagie por todo el territorio. Esto en el caso que tengamos como meta frenar de manera enérgica la depredación y sus consecuencias sociales en el país.

De momento, en la heterogeneidad de grupos que se unifican en la protesta no se avizoran líneas organizativas para dar pasos en ese sentido. No existen asambleas, por ejemplo. No se discute, no se problematiza ni se construye “colectivamente”. En la lógica de los organizadores del evento, el de convocar por la web y mantener en la expectativa a los manifestantes, la protesta cae en el espontaneísmo. Ante esta desorganización espontaneísta la policía nacional se puso el delantal y sondeó el sabor del nuevo plato justo en el primer día de protesta.

Es que esta policía, hereditaria de las prácticas de la dictadura stronista, sabe que debe ir desgastando y regresando a la normalidad a los manifestantes y para ello no necesita ser agredida ni contar con una justificación. Sabe que el mejor momento para esto es cuando las cámaras de la prensa se apagan. Así mismo conoce el modus operandi de la prensa amiga que necesita “vender la novedad” para luego abandonarla progresiva o tajantemente. Y es ahí cuando las fuerzas del orden desempeñan con eficacia su papel. Dispersar el descontento para regresar a los manifestantes a la normalidad, para que nada cambie sustancialmente en este país, es lo que mejor les sale.

De mantenerse el descontento ciudadano por lo del Cerro León y de traducirse el mismo en activismo social, el panorama es muy alentador. De no ser así las esperanzas están plenamente puestas en el Congreso Democrático del Pueblo (CDP).

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