Cine y lengua: el gran aporte de 7 Cajas

La película de la dupla Schémbori-Maneglia es un sonido y una imagen que permitió al paraguayo verse y oírse a sí mismo como nunca antes. 7 Cajas  siguió  el pacto de conveniencia con el guaraní abierto por sus predecesoras “Hamaca Paraguaya” y “Karai Norte”. 

 “…Un pueblo que se des-lengua, es un pueblo que se des-piensa, se des-dice, y, finalmente, se des-hace…”. Bartomeu Melià.

“…es de un amigo… / Y dónde pio está tu amigo…,vo ko so chamiga, decina, o sino ko e ma difícil para vo… /Ere porânte, ere poránte ne mitakuña’i… /Decime noma ya…  /Que pio lo que pasa acá… /oikuaase hikuái mba’épa oguereko la nde caja kuéra…/ kóa pio ne mba’e… / sí, che nio ame’ênte chupe oñatende haguâ hese sapy’aite, mba’érepio…/Procedimiento de rutina…/ Qué pio lleva adentro …/Ropa nomá e oficial…/háaihue¡…/ Masiado pesado ko ete e para ser ropa noma nde…/Procedé nomá… / Mba’épe piko eipota a’abri, che kuâme pio… / Lápinta…na’âpe, inútil…”.

Casi todos los que habitamos este país nos identificaremos  con el diálogo transcripto arriba. Algunos podrán identificarse más, otros  menos, pero muy pocos podrán decir que no comen (aunque sea un bocado) de este plato lingüístico, sea en la calle, en sus casas, en sus soliloquios o en sus trabajos. Y nos identificaremos en él con una mueca de sonrisa o un íntimo sabor a vergüenza o una casi oculta satisfacción, o con las tres emociones al mismo tiempo, porque así solemos reaccionar cuando somos des-cubiertos, re-flejados por el arte.

Ko ñemongeta yvategua  noñenoheî  kuatia arandu kuéragui, umi he’íva ñandéve mba’éichapa ñañe’ê va’erâ castellano ha guaraníme. Tampoco fue extraído del discurso de algún político o algún intelectual,  ni de la locución de un  conductor de noticiero de Tv. Fue extraído literalmente del libreto de la película 7 Cajas;  fue extraído de una obra de ficción, que, por suerte, no necesita someterse a la convención ni al dogma. Fue sacado, en últimas, de un tipo de arte, que tiene los artilugios para desprenderse del pensamiento colonial paraguayo, ese que sigue calumniando a la lengua guaraní por no tener un origen europeo-occidental.

“Hamaca Paraguaya” y «Karai Norte”

Con 7 Cajas, Schémbori-Maneglia ratifican el pacto de conveniencia firmado entre  la lengua más popular en la que se narraron y se narran oralmente las grandes historias del pueblo paraguayo, y los más sobresalientes realizadores. Un trueque entre las necesidades de visibilización y prestigio de una lengua que lucha por seguir viva, y la necesidad de los realizadores de comunicar, de adornarse con prestigios y de ganar dinero.

Fue el largometraje “Hamaca Paraguaya” de Paz Encina el que abrió aquella carta de utilidad mutua, en el 2006. En un guaraní rural cadencioso, hablado con las reglas más o menos establecidas, la obra de Encina significó un antes y un después del cine paraguayo, fundamentalmente porque recogió excelentes crítica y premios en el exterior. Una película profunda, lenta y de escasos planos fijos que fue un deleite para los críticos pero no muy estimulante para las masas. El gran aporte de “Hamaca Paraguaya” es la historia contada y el idioma en la que se la cuenta, los que reflejan gran parte de nuestra realidad, por cierto negada y despreciada hasta hoy por las élites paraguayas. Pe teko ha tekoha ko’âgaite peve ndohayhúiva  umi omandáva ñane retâme.

Marcelo Martinessi fue el otro realizador que tocó las puertas del guaraní desde el castellano paraguayo expuesto por Carlos Villagra Marsal en el cuento “Arribeño del Norte” (2009).  Martinessi oiporu peteî guaraní he’ê asukáva omombe’u haguâ káso ñemombe’u hérava “Karai Norte”. En una tarea de síntesis a un mismo tiempo impecable y brillante, adaptó en 20 minutos al lenguaje audiovisual  aquel cuento para lograr, en blanco y negro, tal vez la más eleva estética hecha hasta ahora en el cine paraguayo. “Karai Norte” ndo jehechái ha noñemosarambi hetái paraguai ryepýpe, péro ombyaty heta ñe’ê porâ ambue tetâme. Mostró además, por segunda vez, la potencia del guaraní para contar historias en el cine, refutando así a muchos realizadores paraguayos que siguen excluyendo a este idioma de sus realizaciones.

El salto de 7 cajas

7 cajas omboty pypore hendypávape trato porâ  ohaíva’ekue guaraní ñe’ê umi ojapóva cine ndive.  Cerró con letras doradas este pacto de conveniencia al convertirse en tal fenómeno nacional, que sorprendió hasta a sus propios directores. Mirado desde el ángulo de este artículo, este filme es un gran fresco en el que las delicadas paletas  de Schembori-Maneglia retratan casi todo el actual universo lingüístico del país, rebosante del predominio -no del poder- que comparten el castellano y el guaraní.  La película no se ubica en los extremos monolingües –muy escasos ya- de los que sólo hablan y entienden el castellano o el guaraní; tampoco se ubica en un territorio rural; se ubica en uno urbano, muy popular –el Mercado 4 de Asunción- donde se cuecen, vitales, las interferencias, transferencias y calcos mutuos entre ambos idiomas, protagonistas  de una histórica relación de pugna y malentendidos de nunca acabar. Escenario popular que revela al paraguayo/ya a través de la imagen y del sonido de sí mismo cómo es, cómo habla, por dónde anda su identidad; finalmente, quién es él hoy.

Esta película, repetimos, ratifica el acuerdo casi secreto asumido por “Karai Norte” y “Hamaca Paraguaya” pero actualiza el sonido y la situación del guaraní: no es el guaraní rural alegre y cadencioso hablado por los campesinos monolingües; es el guaraní paraguayo hablado por los millones de pobres de las ciudades que también hablan el castellano paraguayo; es esa lengua real hoy penetrada profundamente por el castellano paraguayo como consecuencia del impacto de los grandes medios que vehiculizan el español muy particular de este país, y de la migración de sus hablantes, empujados  violentamente a las urbes; es el guaraní  que hoy  comparte popularidad con su histórico adversario;  es el guaraní de hoy, el que se habla en la calle, más allá de lo que digan las reglas, los guaraniólogos y los castellanistas. Porque es esto lo que sabe hacer el arte: mostrar la realidad, pero con estética.

Además, la obra de Schémbori-Maneglia, comparada con sus predecesoras,  fue mucho allá en su difusión y comercialización: alrededor de 400.000 personas que abarrotaron las salas de cine de las ciudades del país la han visto, lo que implica una promoción invalorable del idioma guaraní; una promoción que ha llegado a las villas residenciales más pudientes y a los espacios  donde dominan el arte y la cultura de las clases medias asuncenas, territorios donde habita esa élite que concentra los recursos y los conocimientos del país. Y por si este favor no fuera suficiente, 7 Cajas tuvo en el exterior una visibilización que nunca antes tuvo película paraguaya alguna.

Un pacto lleno de satisfacciones

El pacto de conveniencia referido fue un intercambio fructífero; un intercambio por el que el guaraní paraguayo abrió las puertas de su mundo a Encina, Martinessi y Schémbori-Maneglia para que estos cuenten sus historias; relatos que solo pueden ser contadas en guaraní, porque el pueblo imprimió su memoria –y su futuro-en esta lengua, y no en el castellano. A cambio, los cuatro artistas le dieron las herramientas de lo audiovisual para que sus hablantes se miren, se escuchen a sí mismos y se ubiquen ante las demás naciones. Es, este pacto, como se lee, una permuta de satisfacción de necesidades que, hasta hoy, ha dado jugosas ganancias a las partes.

Mirado desde el lugar de la visibilización-audición del guaraní a través del hegemónico espacio del arte audiovisual,  de la comprobación de que la incipiente industria del cine puede hacer dinero usando este idioma,  y de la también comprobación de que el guaraní es nuestro elemento diferenciador como nacionalidad en el Capitalismo Global, los que vivimos en este país no tendríamos que estar pidiendo que  7 Cajas gane los Premios Oscar. Porque si la función del artista y del arte es reflejar, como un espejo, a su sociedad, esta película ha cumplido. Sobre todo porque, para una nación, es más importante conocerse primero a sí misma que la conozcan las demás naciones.

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.