La CIA y la NSA operaban bases de espionaje en Brasil

Documentos revelan que método de camuflaje consiste en que los espías se disfracen de diplomáticos.

Brasil, Ecuador, Colombia, Venezuela y México son los países más vigilados por el programa Keyscore, que detecta la presencia de extranjeros identificando y traduciendo el idioma utilizado en las comunicaciones. Foto: O Globo.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia Nacional Seguridad (NSA) operaron bases de espionaje en Brasil al menos hasta el año 2002, según documentos filtrados a la prensa brasileña por el excontratista de la NSA, Edward Snowden. Se desconoce si tales prácticas continúan.

“En Brasilia funcionó, al menos hasta 2002, una de las estaciones de espionaje en las que los agentes de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en Inglés) trabajaron en conjunto con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos. No se puede decir que continuó después de este año por falta de pruebas. Los documentos que la NSA a los que O Globo tuvo acceso revelan que Brasilia hizo parte de la red de 16 bases de esa agencia dedicadas a un programa de recolección de información a través de los satélites de otros países”, señala la publicación del diario O Globo.

La nota añade que según algunos documentos de setiembre de 2010 se puede llegar a la conclusión de que el despacho de la embajada de Brasil en Washington así como la misión diplomática ante Naciones Unidas, en Nueva York, en algún momento habrían sido objetivos de la agencia, aunque no fue posible confirmar si este tipo de prácticas continúan.

La embajada de Ecuador en Londres, donde se encuentra refugiado hace más de un año el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, había denunciado hace algunas semanas haber encontrado micrófonos ocultos en la sede diplomática. Las autoridades británicas negaron cualquier vinculación con el hecho.

Volviendo a la publicación de O Globo, el reporte describe el modo de funcionamiento de las operaciones de espionaje, que se realizan a través de implantes físicos en las redes digitales privadas.

“La misma documentación expone los patrones de la NSA para vigilar oficinas de extranjeros en los EE.UU. Se trata de software espía operados a partir de implantes físicos por las redes digitales privadas y ordenadores: Highlands es el nombre en clave de un programa de recogida directa de señales digitales; Vagrant funciona a través de copias de las pantallas de las computadoras; y la Lifesaver a través de copias de discos duros donde se almacena la memoria de las máquinas. Los tres programas se han utilizado para espiar datos brasileños”, agrega el reporte.

La diplomacia del espionaje

Las últimas revelaciones reconfirman lo ya probado con las filtraciones de los cables de WikiLeaks, que muestran cómo las misiones diplomáticas norteamericanas funcionan en realidad como maquinarias de espionaje. Lo mismo cabría decir sobre los llamados programas de “cooperación” mediante los cuales las agencias estadounidenses acceden a información privilegiada de los países, como sucede en Paraguay con la Agencia Internacional para el Desarrollo de los Estados Unidos (USAID), que tuvo participación en nuestro país en nada más y nada menos que el sistema de Identificaciones de la Policía Nacional, teniendo de esta forma pleno acceso a los datos de todos los paraguayos.

Incluso uno de los principales feligreses de la política de Washington en Paraguay, el diario ABC Color, no pudo ocultar en su momento los turbios manejos de la USAID en la adjudicación del sistema de cedulación.

La USAID fue la encargada de llamar a licitación y eligió a una empresa afín para proporcionar los equipos al Departamento de Identificaciones de la Policía Nacional.

“USAID contrató a la empresa Casals Associates Inc. (C&A) a fin de llevar a cabo la implementación de los componentes 1 al 5 del eje de lucha contra la impunidad y la corrupción en el marco del Programa Umbral Paraguay.

C&A convocó a su vez a un llamado a concurso para la provisión de un sistema de digitalización en la confección de cédulas y pasaportes de Identificaciones. La licitación fue adjudicada a la firma L-1 Identity Solutions, con sede en Estados Unidos, en un proceso amañado y con favoritismo, según otras empresas que han sido descalificadas”, reportada el mencionado diario en fecha 14 de abril de 2009 (http://bit.ly/16mPjHR).

Incluso fuentes de la propia policía habían advertido en su momento el menoscabo de la “soberanía sobre nuestros datos y sistemas informáticos”, según una nota de 2008 firmada por el Crio. Gral. Comandante Fidel Alejandro Isasa Palacios, Crio. Gral. Inspector Néstor Vera Planás y el Lic. Víctor Sosa.

La entonces embajadora de EE.UU. en Asunción, Liliana Ayalde, fue funcionaria de la USAID desde 1995. Ayalde presentó sus credenciales diplomáticas recientemente en Brasilia. Precisamente los documentos de la NSA describen como una de sus principales estrategias de camuflaje el disfraz de diplomático.

“La NSA describe, en la presentación interna con fecha de 2002, cómo funciona ese consorcio de agencias de espionaje estadounidenses. El objetivo, según la documentación oficial, es ‘convertir señales de inteligencia obtenidas en el extranjero en los establecimientos oficiales de los Estados Unidos, tales como embajadas y consulados’ (…). ‘La NSA trabaja en estrecha colaboración con la CIA (…) Los agentes de la NSA, disfrazados de diplomáticos, manejan el acervo», señala el documento citado por  O Globo.

Estos datos se suman a los anteriores programas revelados, como el Prism, mediante el cual se accede a contenidos de correos electrónicos y llamadas realizadas a través de empresas como Facebook, Microsoft, Google, entre otras; el Boundless, que registra las horas locales en que son realizadas las comunicaciones interceptadas; el Keyscore, que identifica y traduce mensajes escritos en diferentes idiomas, y el Fairview, que permite monitorear grandes cantidades de informaciones intercambiadas entre personas y empresas.

En un comunicado el Gobierno norteamericano se defendió ante el escándalo y las acusaciones alegando que sus métodos de recolección de datos en el exterior son los mismos que emplean los demás países.

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