Choferes despedidos de la Línea 30 amenazan con coserse la boca

Ocho trabajadores despedidos cumplen 26 días crucificados frente a la parada de la firma de transporte en Luque.

Los trabajadores crucificados sufren infecciones en las heridas, pero la empresa dice que solo se pusieron «piercing». Foto: Paraguay.com.

Trabajadores de la empresa de transporte Vanguardia SA, de los cuales ocho despedidos se encuentran crucificados y otros cuatro en huelga de hambre, además de unos 60 que cesaron sus actividades en solidaridad con los compañeros, anuncian que empezarán a coserse la boca, ya que la empresa se niega a atender el reclamo de reincorporación de los despedidos.

“Así estaban diciendo los compañeros, los que están crucificados. Entre hoy y mañana se decide. En cualquier momento pueden amanecer así. La decisión ya está tomada. En cualquier momento sale”, declaró ayer a radio Ñandutí Bernardino Villalba, sindicalista de la Línea 30.

Al ser consultado sobre qué implica la medida, observó que los trabajadores en protesta ya no van a ingerir alimentos ni bebidas. Para poner fin al conflicto pidió a la patronal “que se sensibilice (…). Nosotros no pedimos nada fuera de lugar. Solamente pedimos la reincorporación de los ocho, que es lo justo”.

Hace más de un mes ocho choferes de la Línea 30 fueron despedidos por haber formado un sindicato, aunque la empresa alega que se trató de una reducción de personal. A pesar de las varias tripartitas realizadas en el Viceministerio del Trabajo, el conflicto no pudo ser resuelto y los trabajadores siguen crucificados.  Asimismo, los obreros denuncian la complicidad de las autoridades con los empresarios, ya que hace más de 6 meses vienen gestionando el reconocimiento de su sindicato, pero sin éxito.

La empresa ofrece que sean reincorporados cinco de los despedidos, pero los trabajadores están unidos en su causa y exigen que los ocho vuelvan a sus puestos de trabajo.

La medida de coserse la boca fue aún pospuesta por la intervención de las centrales sindicales del Cono Sur que se encuentran reunidas en Asunción y que se ofrecieron a mediar ante las autoridades para solucionar el conflicto. Incluso la esposa de uno de los crucificados, Juan Villalba, la señora María Concepción Candia, se unió a la medida de fuerza.

Sobre el supuesto ofrecimiento de un colectivo a cada chofer, Villalba declaró a radio Ñandutí “que ellos nos ofrecen entrar cinco y dejar a tres afuera. Por cada uno de los compañeros que son ocho nos ofrecieron un vehículo. Nosotros no venimos a buscar acá económicamente ni vehículos para llevar. Solamente la pretensión de nosotros es que entren los ocho”.

Aunque no se dieron a conocer las características de los vehículos ofrecidos, es de preverse que se trate de obsoletas unidades cuyo mantenimiento sería difícil de sostener para un trabajador humilde por las contantes averías que pueden sufrir los vehículos. De hecho, la empresa anunció que los despidos se dieron en el marco de una “reestructuración” de costos por renovación de flota, por lo que los vehículos ofrecidos a los trabajadores serían las unidades que se darían de baja por no reunir las condiciones de circulación.

El dueño de la empresa, Justo Martínez Noguera, declaró citado por EFE que “no los quiero más en mi empresa a esa clase de personas, yo elijo a quien quiero tener y a ellos ya no los quiero”.

En tanto, el administrador, Aufredi Paredes, restó crédito a la medida diciendo que los choferes solo tenían “piercing”. «Una cosa es lo que ellos dicen, para llamar la atención, crucificarse, clavarse, hacer huelga de hambre y toda esa cosa, pero en realidad son piercing, no son crucificados, para posteriormente poder levantarse, ahí pones un clavito, con unos agujeritos simples y listo», afirmó.

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