Cataluña decide en las urnas si da un nuevo paso en el camino hacia la independencia

Este domingo, 5 millones de catalanes deciden la composición de su Parlamento en una campaña marcada por el desafío nacionalista lanzado por el partido en el poder, Convergencia i Unió (CIU de centro derecha).

Los catalanes deciden hoy si mantienen o no el régimen de comunidad autónoma. Foto: RT.

Si sale vencedor, el presidente autonómico catalán Artur Mas, de CiU, promete organizar un referéndum sobre la independencia de Cataluña, cuya celebración el Gobierno de Madrid descarta de antemano porque contradice la letra de la Constitución española.

Las masivas protestas por la soberanía de la comunidad autónoma y la negativa del Gobierno central a concederle una especie de soberanía fiscal precipitó la convocatoria a comicios anticipados, en los que CIU busca obtener una mayoría absoluta con la que podría llevar a Cataluña a convertirse en un “Estado soberano” dentro de Europa.

Los sondeos auguran que CiU se impondrá con comodidad. La segunda fuerza estará entre el Partido Socialista de Catalunya (PSC), el Partido Popular o el izquierdista Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).

Para muchos catalanes, “que viven y trabajan en Catalunya”, el gobierno de Artur Mas ha sido el más negativo desde el final del franquismo.

El gobierno de Mas, en 22 meses –el más corto desde la transición–, se ha agotado. Los múltiples recortes no han permitido cumplir el mandato sagrado de la reducción del déficit público, la deuda ha aumentado y el gobierno de Artur Mas ha tenido que pedir el rescate a Madrid.

El paro ha crecido, el gobierno de CiU ha suspendido la ayuda a multitud de personas necesitadas, el precio de las matrículas universitarias se ha situado como el más alto del Estado español, el curso escolar ha empezado con 3.000 docentes menos y con 2.000 alumnas/os más, la sanidad pública ha sufrido un grave ataque con el cierre de Centros de Atención Primaria y plantas de hospital, etc.

La ola independentista

CiU ha tenido la habilidad suficiente para surfear sobre la ola independentista expresada en la diada del 11 de septiembre, justo cuando más lo necesitaba para esconder los recortes y el rescate solicitado y recuperar rédito político.

Los catalanes no están satisfechos con las políticas del Gobierno central y menos con las drásticas medidas recientemente adoptadas para reducir la deuda nacional. En caso de salir ganador, Mas promete organizar un referendo sobre la autodeterminación de Cataluña, decisión que -según los independentistas- impactaría positivamente en la economía.

Sin embargo, CiU, el partido de los negocios y amante de la estabilidad, difícilmente llevará a término aquello que hace falta para un ejercicio real de autodeterminación. Se debe tener en cuenta que abrir un proceso de autodeterminación en el marco de un Estado español centralista y centralizador, en el contexto de una fuerte crisis económica, conllevará tensiones. Varios sectores de la burguesía catalana ya han expresado sus distancias con la idea de la independencia.

Algunos expertos advierten que la independencia provocaría una «crisis extraordinaria» y mayor empobrecimiento. El economista Mikel Buesa destacó, por ejemplo, que Cataluña pasaría «de ser una región más rica que la media española a una nación más pobre», con una economía similar a la de Chipre.

Por otra parte, Mas confía que una Cataluña independiente será admitida prontamente en la UE, algo que algunos ven como exceso de optimismo. Según estipula el tratado de la UE, cualquiera de los 27 Estados miembros puede vetar la incorporación de un candidato, es decir que España podría frustrar su admisión.

Bruselas ya argumentó que «un nuevo Estado creado como resultado de un proceso de independencia se convertiría en un ‘tercer país’ con respecto a la UE». Asimismo, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en repetidas ocasiones dijo que la independencia de Cataluña es imposible ya que eso contradice a la Constitución del país. No obstante, subrayó que «juntos» pueden hacer «las cosas mejor y «hacer mucho más». Rajoy apostó una vez más por «hablar, dialogar, escuchar y fijar objetivos comunes» porque, según dijo, es «lo que quiere la mayoría».

Para la izquierda agrupada en Corrent Roig (Corriente Roja), Mas no se cansó de decir que su proyecto descansa sobre la permanencia de Cataluña en la Unión Europea (UE) y que sin ello no tiene sentido y habría que revisarlo. “Este Estado propio de Mas no es otra cosa que una falsa independencia, un cambio de amo, un pasar a recibir directamente las órdenes, en lugar de Madrid, de Berlín y Bruselas”.

El proyecto de Mas sólo favorece a una pequeña minoría e implica dos cosas: una, que la soberanía catalana quedaría anulada, reducida a una caricatura grosera, y dos, que la espiral infernal de la actual catástrofe social continuaría sin freno”, sostiene Corriente Roja.

El alto precio: «la soberanía solo beneficiaría a los ricos»

La víspera de las elecciones catalanas, y con el debate sobre la soberanía más caldeado que nunca, algunos analistas destacan que la posible independencia de la región conduciría al pueblo a un precipicio y reportaría aún más beneficios a la oligarquía.

El analista Francisco González Tejera, aseguró a RT que la independencia es una “reivindicación justa”, pero que está siendo usada de forma partidista, sobre todo por CiU, el partido gobernante de Cataluña, para «obtener réditos electorales y seguir esquilmando y seguir recortando los derechos sociales del pueblo catalán».

El problema va más allá que decir sí o no a la independencia. El problema es que la burguesía catalana quiere robar más que la española. Quieren la separación para tener un nuevo estatus en la Unión Europea, para seguir recortando, seguir quedándose con millones de recursos a costa del pueblo catalán”, destaca el analista.

Asimismo, González Tejera matiza que el presidente autonómico, Artur Mas, que pretende presentarse como «salvador de la patria”, en realidad busca llevar al pueblo catalán al precipicio y seguir enriqueciendo a su familia, a sus amigos, y a las grandes fortunas que lo respaldan en su campaña electoral.

Si se confirma la posible victoria del partido gobernante CiU, el analista cree que seguirán recortando la sanidad, privatizando la educación en detrimento del pueblo catalán, y explotándolo para generar los negocios para “intereses especulativos”, mientras que la región se convertiría en «un vasallo de la UE» que «seguiría en manos de la banca y la delincuencia financiera internacional».

Fuente: RT – Corrent Roig – En Lluita.

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