Caso Lindstron: Luchadores por la tierra presos y en huelga de hambre

(Fuente SERPAJ-Py) Ireneo Vallejos y Gustavo Cardozo cumplen 21 días de ingerir solo líquidos.

Ireneo Vallejos y Gustavo Cardozo. Fuente de Imagen: SERPAJ-Py

“Si ustedes luchan por nuestra libertad, si ustedes confían en nuestra inocencia, no se van a ensuciar las manos, no se van a avergonzar, porque nosotros estamos presos en forma injusta”, aseguró ante una comitiva de organismos de derechos humanos el dirigente campesino Ireneo Vallejos recluido en la Penitenciaría Nacional de San Pedro del Ycuamandyu.

Vallejos está privado de su libertad desde el 17 de junio junto a otro joven campesino, Gustavo Cardozo, ambos acusados por la fiscalía de ser los autores del asesinato del ganadero Luis Lindstron el pasado 31 de mayo y de formar parte del EPP (Ejército del Pueblo Paraguayo).

Convencidos de su inocencia iniciaron una huelga de hambre desde el 22 de julio, “hacemos huelga de hambre no porque tenemos miedo de la justicia, nosotros tememos de la injusticia”, afirmaron los dos campesinos ya algo debilitados físicamente.

Cardozo comentó que al momento de su detención fue llevado al calabozo, luego lo trasladaron a las oficinas del Ministerio Público para interrogarlo sin la presencia de un abogado defensor, sólo lo acompañó un asistente fiscal quien lo dejó a solas con policías de civil que dirigieron el interrogatorio con golpizas. “Contá, Cardozo, contá lo que sabes y te prometemos tu libertad. Vas a tener libertad, te vamos a dar dinero, vas a tener guardia las 24 horas, es tu oportunidad de cambiar de vida”, le decían los policías, recordó.

Ambos tienen varias preocupaciones, en sus largos días de encierro piensan cómo se encontrarán sus compañeros/as del asentamiento, sus hijos e hijas, la educación, la alimentación y la salud de sus familias, “¿quién nos garantiza justicia? ¿Qué pasa con nuestras familias que quedan abandonadas? ¿Quién les da de comer? Ya no van a la escuela”. Y agregan,”hasta ahora son los vecinos, los compañeros/as son los que solidariamente se hacen cargo de nuestras familias”, recalcando así esa gran solidaridad que forma parte de la cultura campesina.

Los dos huelguistas día a día tratan de explicarse porqué a ellos les toco vivir esta situación, intentando entender porqué los han convertido en peligrosos delincuentes, de ser luchadores sociales, dirigentes campesinos han pasado a ser considerados y tratados como criminales.

Esta es la lógica que viene imponiendo el sistema extractivista, cada campesino imputado, apresado, expulsado de su territorio es un logro más para dicho sistema que necesita seguir acumulado tierras en pocas manos, para que empresas transnacionales exploten la tierra y maximicen sus ganancias.

Comentarios

Publicá tu comentario