“Cartes supo aprovechar el desgaste de la izquierda y del liberalismo”, según especialista en opinión pública

Rubén Juste de Ancos, sociólogo español con post grado en investigación, analiza en esta entrevista la figura de Cartes, su estrategia de comunicación y los errores del PLRA y de las izquierdas. Analiza también la composición de los votos que cosechó la ANR para su aplastante victoria.

Rubén Juste de Ancos. Fuente: www.ea.com.py

Juste de Ancos es Licenciado en sociología de la Universidad Complutense de España, con post grado en Metodología de la investigación en la misma institución. Como asesor del Frente Guasu y luego del movimiento Avanza País, Juste siguió muy de cerca los últimos tres años del proceso político electoral paraguayo. Cumpliendo su función, realizó varios estudios de opinión pública para estos sectores políticos.

En esta larga pero interesante entrevista, el especialista en opinión pública y docente universitario  desgrana las estrategias desarrolladas por los principales contendores que pugnaron en los comicios del 21 de abril pasado, la composición de los votos que fueron a parar a la canasta de los distintos candidatos presidenciales y el complejo escenario político que deja aquellas elecciones. Aquí la entrevista:

Rubén, estuviste trabajando desde un sector político sobre el proceso comicial que terminó el domingo antepasado. ¿Cuál fue la composición de los votos (de acuerdo a su procedencia) que dieron la victoria a Horacio Cartes?

Cartes ha sabido aprovechar la aparente “falta de opciones” para atraer a un porcentaje importante de electores que era difícil que atrajeran los colorados con un candidato más “duro”. Por ejemplo, Cartes se estima que se ha hecho con un 20% del electorado no afiliado, que es lo mismo que consiguió Lugo en las elecciones del 2008.

Por otro lado, y aunque parezca contradictorio, Cartes ha sabido aprovechar la oportunidad brindada por el “establishment mediático” para incursionarse en la izquierda y en el liberalismo. Ha atraído una parte importante de los votos de Mario Ferreiro, y acumulado una parte importante de desencantados liberales. Esto es producto de la campaña llevada a cabo por los medios de comunicación nacionales, que trataron de definir estas elecciones como “un juego de dos”. Lo que no pudieron ver, especialmente el conglomerado de A.J. Vierci, es que al poner a Efraín con las mismas chances de ganar que Cartes, estaba alimentando más aún el voto castigo hacia liberales. Las tapas de los diarios fueron determinantes para que sectores jóvenes, urbanos, no posicionados políticamente, y también aquellos vinculados a partidos de izquierda, se movilizaran en favor de Cartes.

Ese fue un error clamoroso del equipo de Efraín Alegre. Creyeron que marginando a Mario Ferreiro de la pelea podrían atraer sus votos, pero no vieron que lo que hacían era derivarlos a Horacio Cartes. El bipartidismo que forzó el PLRA fue una tumba que se cavaron ellos mismos. Mario Ferreiro podría haber sido la tercera opción que debilitara a Cartes, quedándose con una parte importante de votos colorados y forzando una elección a ganar con un 37%, pero su ya conocida ceguera hizo que les regalaran los votos a Cartes.

¿Qué aspectos atractivos, electoralmente hablando, de la figura de Cartes, atrajeron al electorado paraguayo?

En primer lugar, y aunque parezca extraño, Cartes supo mantenerse como un candidato “outsider” del Partido Colorado. Ya sabíamos que esta elección iba a definirse en favor de aquel que pudiera alejarse más “simbólicamente” de su plataforma política, pues estamos en un momento que los partidos suponen un estigma para los candidatos. Esto puede verse en la prácticamente desaparición de simbología partidaria en la campaña electoral. Desaparecieron los pañuelos rojos y azules, para que entraran los relatos de vida de los candidatos. Han sido unas elecciones muy poco partidizadas, carentes de debate ideológico, y muy centradas en los candidatos, en su biografía.

En este sentido, Cartes se presentó ante la opinión pública como candidato independiente, que puede cambiar la situación del país, y que supone un cambio respecto a lo que tradicionalmente ofrecía la ANR.

Las opciones de la Alianza Patriótica para el Cambio, ya sea el FG o el PLRA, presentaban ya un desgaste derivado del gobierno de Fernando Lugo por un lado, y de Federico Franco por el otro, esto hizo que la necesidad de alternancia se impusiera, y que Cartes fuese visto como “opción de cambio”.

Para el electorado joven, independiente, esto ha sido determinante. Porque hay que diferenciar entre los votos de Cartes y los votos colorados. Son dos cosas distintas. Pues Cartes atrajo mucho voto independiente que no votó al senado por el Partido Colorado.

¿Podés profundizar el porqué Cartes atrajo los votos llamados «independientes» y de los jóvenes?

Como ya decía, la “frescura” que planteó el “nuevo rumbo” Cartista fue determinante. La gente ya estaba hastiada de promesas electorales, de una “ausencia de cambio”. Para ser sinceros, la población quedó en cierta medida defraudada con el gobierno de Fernando Lugo, lo cual hizo que la palabra “cambio” fuera inutilizable en la campaña electoral, que no permitiera construir un proyecto ganador alrededor, porque no era creíble.

Cartes supo aprovechar el desgaste de la izquierda y del liberalismo para plantear un “nuevo rumbo”, con un aspecto muy pragmático de la política. Una expresión que es ampliamente utilizada para referirse a Cartes es la de aquel que “al menos va a hacer algo”. Esto es muy significativo. Se asume que las malas prácticas en política van a continuar (prebendarismo, nepotismo, corrupción), por lo que piden que “al menos se haga algo”. El perfil empresarial, directo, pragmático de Cartes ha sabido aprovechar esta situación de hastío hacia la política, y de resignación ante la “mala práctica política”.

Pero, para ser justos, he de decir que Cartes no ha sido el foco principal de atracción del elector joven. Sí lo ha sido de aquel de edad comprendida entre 24 y 35 años preocupado principalmente por el empleo, pero aquel elector menor, de 18 a 24 años, se decantó en su mayoría por Mario Ferreiro. Y esto es muy importante señalar, porque señala un posible cambio de tendencia en los próximos años.

De los resultados de una encuesta publicada por el CIRD hace dos meses atras,  se puede interpretar que el 50% de la ciudadanía rechazó el denominado «Golpe Parlamentario» contra Lugo. ¿Qué pasó con los votos de los electores que estaban en este porcentaje?

Es un fenómeno interesante. Por un lado está el resentimiento por la actuación del parlamento, que vamos a seguir viendo en los próximos años, por su decisión a favor del “Golpe Parlamentario”. Nosotros tenemos datos que señalan que alrededor de un 60% de la población se posiciona en contra de este hecho. Ahora, esto no supone que estén a favor de un proyecto político heredero del luguismo. Y aquí entramos en un fenómeno muy interesante y que habría que reflexionar. El año pasado, en Mayo-Junio (antes del golpe) y luego en septiembre, Mario Ferreiro se situó con una intención de voto de alrededor de un 20%, superando en uno de los casos a Horacio Cartes (y a tres puntos de Efraín). La izquierda en ese momento se posicionaba como una alternativa de gobierno, como opción electoral.

Pero desde ese momento se entró en una dinámica que terminó por disociar los discursos “estar en contra del Juico Político” y “estar a favor de un gobierno progresista”. Y fue por  un error de comunicación, de interacción con la ciudadanía. Se perdió el vínculo con esta. Por un lado, porque los integrantes del gobierno no defendieron la gestión del gobierno de Fernando Lugo después del golpe; y por otro, muy relacionado con el último punto, la carencia de confrontación hacia la gestión de Franco, en aquellos puntos fuertes que tenía el luguismo: educación, salud, administración independiente.

La población pedía que hubiera una reivindicación y una posición dura, de enfrentamiento, pero no para reivindicar la pérdida del gobierno en sí, de su gabinete, de sus ministros, de su presidente. Pedían que se defendiera a la población del ataque continuo recibido por el gobierno de Federico Franco, y el Parlamento, y eso suponía estar en línea con lo acontecido en el día a día. Dicho de otra forma, la población se sentía desamparada, necesitaba un portavoz que pudiera confrontar con el PLRA o con la ANR, que pudiera señalar los errores de estos, la situación de falta de empleo, de aumento del dengue. Y esto no lo pudo hacer el Frente Guasú. Quedaron demasiado pegados a una campaña de “deslegitimación del gobierno actual”, y no de “reivindicación del proceso”. Son dos cosas distintas. En una reivindicas al gobierno formal anterior, la pérdida del gobierno, en la otra reivindicas a aquellos que se identifican con el gobierno, con el proceso, y que ahora necesitan un referente confrontador. Hubo muy pocas declaraciones criticando la actuación de Federico Franco o de la ANR en temas concretos. Era una crítica muy abstracta, y muy poco cotidiana. En Avanza País se consiguió entrar en la crítica del día a día, pero la prensa estaba demasiado atenta a Fernando Lugo y su gabinete, que eran los principales referentes políticos. Las opiniones de ambos sectores no tenían el mismo peso político y mediático.

La división de la izquierda terminó acentuando la situación. A partir de ahí se hace evidente para la población que la lucha de la izquierda está en “la hegemonía en el campo de la izquierda”, y no en la lucha por la hegemonía “en el campo político tradicional”.

No se supo conectar con esa necesidad de respaldo ante los desmanes del Parlamento y del gobierno. Se necesitaba una posición fuerte, porque la población se sintió muy agraviada, y la izquierda no la supo aprovechar. Lo único que se pedía en su momento es que enfrentaran al gobierno de Federico Franco y al Parlamento en el día a día. Es cierto que era un gobierno ilegítimo al que no había que legitimar con referencias, pero eso hacía que la población sintiera que no tenían un respaldo político, una voz propia dentro de la política.

Se esperaba que Mario Ferreiro captará alrededor del 10% de los votos emitidos para la presidencia. ¿Porqué obutvo solo el 5,8% de los votos?

Hay que empezar por señalar que Mario Ferreiro hubiera sido el candidato perfecto para cualquier partido tradicional. Tenía capacidad para entrar en todos los sectores sociales, lo que hacía que su techo electoral fuera muy alto. Su intención de voto a principios de este mes rondaba el 14%, pero dos hechos marcaron el descenso: la gente creía que “no podía ganar”, y por otro lado, se creía que “Efraín podría ganar las elecciones”.

Había mucha trasferencia de voto entre Mario Ferreiro y Cartes, y esto era porque los dos eran opciones “antiliberalismo”. Había una necesidad de castigar al PLRA, y se hizo, pero la opción elegida para castigarlo fue Cartes, a costa de la pérdida de votos de Mario Ferreiro.

Para ser justos, el resultado de estas elecciones habría que tomarlos como “castigo hacia” y no como “premio por”. Es decir, no se votó a Cartes para premiar su actuación presente y futura, por su programa, sino por la posibilidad que este tenía de ganar a Efraín Alegre.

Un dato muy interesante. Nosotros hicimos una encuesta en la que preguntábamos a cuál de los dos candidatos votaría en caso de que estos fueran los mejor posicionados en las encuestas. Era una pregunta sobre polarización. Había dos escenarios, los dos contra Cartes. En uno estaba Efraín, y en otro Mario. En el escenario Cartes vs Efraín, el primero ganaba por dos puntos (44,1% frente a un 42,1%). En el escenario Cartes vs Mario, el segundo ganaba por un punto al primero (40,9% frente a un 41,9%). Es muy revelador.

El punto que no permitía crecer a Mario era el escenario instalado de “bipartidismo”, y el “voto castigo contra Efraín y el PLRA”. Los medios y las encuestadoras tuvieron mucha responsabilidad en esto. Trabajaron de forma muy efectiva, ya hemos visto el resultado. Pero es una lástima. Es este país los medios de comunicación pueden poner o quitar a un presidente, tienen un poder desmedido.

Ampliame esto: Fernando Lugo había sido bajado de la presidencia de la República con cerca del 45% de popularidad. Sin embargo en los comicios apenas obtuvo el 10% de los votos, para el Senado. ¿Poqué no pudo mantener su popularidad en estas elecciones? 

Lo comente en las líneas anteriores: hubo errores en la estrategia de comunicación. Es cierto que había que despreciar al ejecutivo golpista, pero también había que posicionarse en los temas de coyuntura. La gente consideraba que había que tomar partido, había que pelear y enfrentarse. Y creo que ahí hubo cierta debilidad. Se optó por una estrategia de “atrincheramiento”, cuando lo que la gente demandaba era salir a la calle, tomar el espacio público, tanto el discursivo como el físico. Tras el “golpe parlamentario” no era el momento para ser conservadores. Es más, entonces se daban las condiciones necesarias para que la izquierda pudiera ganar unas elecciones por sí misma, sin ayuda del PLRA.

Por eso se puede decir que un 10% es bajo, porque las posibilidades eran mayores, tanto para AVANZAPAÍS como para FRENTE GUASÚ. Se podría haber sido gobierno y una fuerza parlamentaria que disputara el segundo espacio.

Este 10% es en realidad el reconocimiento al gobierno de Fernando Lugo. No es un voto al proyecto político, sino al reconocimiento. Y lo peligroso del “reconocimiento” es que este sólo se produce una vez, máximo dos. Ya se ha visto en el caso de Lino Oviedo, que antes ya de su muerte UNACE estaba en proceso de desaparición. Ese es el peligro de los proyectos que se asientan entorno al reconocimiento de “mitos”. Tienen menor probabilidad de sobrevivir sino se renuevan. De ahí la fortaleza del Partido Colorado, tienen mucha capacidad de reinvención, no necesitan hacer apología de sus antiguos mitos, pueden construir otros nuevos.

¿Cuáles fueron, a tu parecer, los hechos o los errores de estrategia que determinaron la derrota del Efraín Alegre?

Principalmente su ambición desmedida por quedarse con todo el poder. Eso les llevó a promover el juicio político, a tener una gestión de gobierno catastrófica, o a aliarse con UNACE. Creo que ha habido una tensión muy fuerte en el PLRA entre dos “modelos de dominación”, aquel que creía que  el poder consistía en controlar todos los recursos del Estado y comprar votos, y aquel que consideraba que el poder consistía en la conexión con el electorado. Una concepción considera al elector un sujeto pasivo, mientras la otra le dota de cierta autonomía y criterio. Esa lección la ha aprendido rápidamente la ANR. No así el PLRA, que ha creído que con el control de todo el Estado podría hacerse con todo el poder, y por ende con los votos. Domina en el PLRA una visión muy prebendaria del país, es actualmente el partido más reaccionario y conservador que hay.

Esto les ha llevado a una política de campaña, de comunicación, totalmente inútil. Porque era absolutamente incoherente con la práctica diaria. Su estrategia de polarización consistió en señalar el antagonismo entre dos modelos, uno antiguo del prebendarismo, del miedo, del clientelismo, y de las mafias que representaba Cartes-ANR; contra otro nuevo, modernizador, aperturista que representaba Efraín-ALIANZA. Claro, esto chocó con los innumerables negociados, prácticas prebendarias y clientelistas del PLRA que fueron ampliamente señalados por la prensa. Y es que creyeron que el marketing puede convertir en atractivo cualquier cosa, pero ese producto era imposible de vender.

Por otro lado para la población el monstruo colorado no lo era tanto, de hecho ha descendido la percepción negativa de la dictadura entre los jóvenes, también la opinión negativa del Partido Colorado descendió.

Entonces ahí no se podía polarizar. Intentaron la famosa Alianza Alegre que incluyera a colorados también, pero les fue imposible. Finalmente su estrategia fue el voto útil para quitar los votos a la izquierda, y lo que consiguieron fue dárselos en su mayoría a Cartes.

¿Porqué los muy pobres resultados obtenidos por Patria Querida y el Unace?

Eran ya dos partidos en declive. En el caso del PPQ el electorado independiente dejó de apoyarle y migró hacia nuevas opciones, y en el de UNACE, la pérdida del líder y la imposibilidad de llegar al poder fue haciendo que el electorado migrara a la ANR u otras opciones. En el caso de UNACE es curioso como Mario Ferreiro recibía más votos de electores oviedistas que lo que lo hacía Horacio Cartes. Hay que ver que el electorado de ambos se caracteriza por tener cierta autonomía, es muy volátil. La clase media y la clase digamos “marginal” es la que se ha caracterizado por tener más independencia. Y esto se ha visto con la cuasi desaparición de estos partidos.

Algo que vos quieras agregar…

Para terminar, me gustaría añadir una reflexión general de los resultados electorales de la izquierda.  Es importante no perder de vista que estas elecciones servían a los partidos tradicionales para recomponerse después del Juicio Político, les permitía con su victoria validar su tesis de la “demanda social del juicio político”.

Porque no hay que olvidar que, si tenemos en cuenta las posibilidades de victoria en las elecciones presidenciales de un candidato de la izquierda, los resultados actuales, aunque posicionan a la izquierda como tercera fuerza, validan la posición de la ANR y del PLRA de que aquellos que apoyaban el golpe eran mayoritarios en Paraguay. Con el “golpe parlamentario” los partidos tradicionales han salido muy fortalecidos, pues los resultados  les dan la legitimidad suficiente para decir “nosotros teníamos razón”.

De ahí la necesidad de hacer una reflexión profunda. De las posibilidades que había para conseguir un resultado incluso victorioso en las presidenciales, y del resultado obtenido. No hay que olvidar que se venía de ser Gobierno,  y que desde el tercer espacio (juntando AVANZAPAÍS y el FRENTE GUASÚ, y sólo en el senado), y además en la oposición no es tan fácil generar un proyecto dominante. No obstante, puede ser un periodo importante de crecimiento para la izquierda paraguaya, todo depende del objetivo de futuro que se marque, pelear dentro o fuera de la izquierda.

 

Comentarios

Publicá tu comentario