Cartes apunta a profundizar la dependencia paraguaya del Brasil

Sigue una linea que inició Stroessner y continuaron todos los gobiernos post dictadura. Nuevos convenios comerciales, económicos y de infraestructura firmados entre ambos países consolidarán el dominio brasileño sobre el Paraguay.

Horacio Cartes con Dilma Rousseff. Fuente: www.hoy.com.py

Horacio Cartes con Dilma Rousseff. Fuente: Hoy.

La expresión «…Usen y abusen del Paraguay» vertida por Cartes en una reunión que mantuviera con empresarios brasileños, aquí en Asunción, tres meses atrás, es el símbolo duro pero real de la relación que nuestro país vienen manteniendo con el Brasil desde hacer alrededor de 50 años.

En 1963 el presidente del Brasil, Mariscal Branco, ordenaba ocupar militarmente Puerto Coronel Renato, en la zona de los grandes saltos del Guairá. Una zona en litigio con Paraguay. Un litigio provocado por el gobierno militar brasileño. Branco e Itamarati ya se movían con esta ocupación guiados por la teoría de la “las fronteras vivas” del teórico brasileño Goldbery de Cuoto e Silva, que no era otra cosa que ocupar poblacionalmente territorio fronterizo ajeno para luego construir cultura y economía en ella, y a renglón seguido reclamarlo como propio. Stroessner, disuadido por la amenaza y el poder brasileños por un lado, y convencido de que (ante la realidad que se le presentaba) debía modificar la vieja política pendular del Paraguay en el Rio de la Plata, por el otro, decide una alianza estratégica con el gigante vecino. Dentro de ésta estrategia, el primer acto fue (1963) modificar el Estatuto Agrario vigente desde 1940, levantando la prohibición de venta de tierras fronterizas a extranjeros en una franja de 150 kilómetros desde el límite hacia el interior del país; el segundo la construcción del tramo rutero Asunción-ciudad del Este, y el tercero el acuerdo para la construcción con el Brasil del hoy Puente de la Amistad y la aceleración de su ejecución (1965el costo de la construcción lo pagó integrantemente el gobierno brasileño). Luego vinieron el Tratado de Itaipú (1973) y el tratado de Alianza y cooperación (1975) entre ambos países.

Así iniciaba Stroessner el viraje de la política exterior en el Rio de la Plata de Argentina hacia el Brasil.

La política exterior stronista fue continuada por los sucesivos gobiernos del periodo llamado de «Transición democrática», los de los colorados, y también el de Fernando Lugo. Durante los 25 años posteriores a la dictadura -que cae en 1989- se firmaron y ejecutaron  incontables convenios de cooperación comercial, militar, económico y de infraestructura, los que fueron planeados por la política exterior de Itamaratî,  una cancillería que juega duro y sutil a la vez, a la hora e expandir los intereses lusitanos.

Pero en este último año, sobre todo con el inicio del gobierno de Horacio Cartes, se va consumando un paquete de acuerdos que impulsará con fuerza los intereses geoeconómicos y estrategicos del Estado brasileño en Paraguay, en el marco de su proyecto hegemónico sobre los demás países de América del Sur.

La construcción del segundo puente que unirá  a ambos países sobre el Río Paraná, cuya construcción se inicia en junio próximo; la instalación en los últimos seis meses de alrededor de 10 grandes empresas brasileñas de maquila; las obras de dragado de los ríos Paraná y Paraguay dentro del proyecto de la hidrovía; la ruta bioceánica que atravesará el chaco paraguayo y unirá a la localidad de Puerto Murthino (Brasil) con la de Carmelo Peralta (Chaco paraguayo)  a través de un puente cuya construcción se inicia ene estas semanas; los nuevos convenios militares entre las fuerzas armadas paraguayas  y brasileñas. Todos apuntan a profundizar el dominio brasileño sobre el Paraguay.

 

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