Carta de Susy Delgado sobre su desvinculación de la SNC

En un mensaje enviado por correo electrónico al diario La Nación –según consta en la página 32 de la edición de la fecha- la Secretaría Nacional de Cultura manifestó que el contrato firmado con Susy Delgado “no conlleva ningún compromiso de renovación, prórroga ni nombramiento efectivo”, mencionando como fecha de finalización de dicho contrato el 31 de enero.

Susy Delgado

Sobre este punto, debo señalar que en dicha fecha no recibí preaviso alguno sobre la decisión de mi desvinculación de la SNC, como correspondía por ley y está contemplado en mi contrato; es más, el contrato válido por el mes de enero me fue presentado para su firma el 13 de febrero, día en que tampoco se me manifestó la decisión de prescindir de mis servicios, sino al contrario, reiterando lo ya manifestado antes por el Director General de Administración y Finanzas, de que en situaciones como ésa, el contrato seguía vigente hasta una decisión en contrario de parte de las autoridades de la SNC. La fecha en que me notificaron oficialmente de esta determinación fue el pasado 13 de marzo, obviando nuevamente el derecho al preaviso, según consta en el texto correspondiente.

En cuanto a lo manifestado en dicho mensaje enviado a La Nación sobre la propuesta de comisionamiento a la Secretaría de Políticas Lingüísticas, donde se me atribuye la “prolongación indefinida de las negociaciones” sobre el tema, debo aclarar que hasta febrero de este año, yo no recibí ninguna propuesta formal, ni consulta informal alguna de la ministra de la SNC sobre mi predisposición al eventual traslado sobre dicha propuesta, enterándome de esta idea y de sus supuestas motivaciones de “duplicación de las funciones de la Secretaría de Políticas Lingüísticas” en las que estaría incurriendo la Dirección de Promoción de Lenguas a mi cargo, así como de las conversaciones sobre el tema entre los ministros involucrados, desde el mes de setiembre del año pasado, solo a través de terceras personas. En estas circunstancias, naturalmente no tuve oportunidad alguna de discutir sobre la supuesta duplicación de funciones y sobre el rol que le compete a la Secretaría Nacional de Cultura en el terreno lingüístico. Reitero, las primeras consultas formales se me hicieron en febrero pasado, cuando según se indica en el mensaje enviado a La Nación, mi contrato ya había vencido. Es más, luego de una primera postura mía no favorable al comisionamiento a la SPL que significaba cortar las tareas de la Dirección de Lenguas que deseábamos continuar y fortificar, obviando el modo ofensivo en que se me indicó que la recontratación no tendría otra alternativa que mi comisionamiento a la secretaría mencionada, animada por varios compañeros reconsideré la idea y acudí a la entrevista que me fue concertada por la SNC el día 20 de febrero, fecha en que yo ya llevaba 20 días de descontratación según el recuento enviado a La Nación. La contradicción salta por sí sola.

En dicha entrevista, conversamos con el ministro Villagra Marsal sobre las funciones que se me deseaba encargar y las condiciones generales que tendría mi nuevo régimen de trabajo. Yo no podía saltar sobre las instancias pendientes y concluir unilateralmente las gestiones; estaba esperando la respuesta de la ministra respecto a las características del nuevo contrato que se me ofrecería, consulta que le presenté en una carta enviada el 11 de febrero, sin recibir respuesta alguna hasta el día en que fui sorprendida con la notificación de mi desvinculación. Con dicha notificación en mano, que contradecía claramente la supuesta valoración de la ministra de la labor desarrollada por la Dirección de Lenguas, recién el día 14 me enteré de las características del contrato que se pensaba ofrecerme, manteniendo la falta de reconocimiento de los derechos laborales y por el plazo exiguo de tres meses. La falta de consideración hubiera alcanzado a la propia Secretaría de Políticas Lingüísticas, proponiendo un plazo que se cortaría nuevamente con los programas que se deseaba encargarme apenas iniciados. Y por supuesto, prolongando la situación de absoluta inseguridad que me vino afectando desde hace aproximadamente medio año.

A este recuento ceñido a los hechos resaltantes de los últimos meses habría que añadir las trabas sistemáticas y la falta de apoyo que el trabajo de la Dirección de Lenguas vino soportando desde el año pasado, a lo que este año se agregó el atraso paulatino en el cobro de mi salario, hechos que también contradecían la supuesta valoración de la ministra de estas labores.

Creo que no hace falta añadir una conclusión evaluativa de este proceso. Está claro quién o quiénes son los que estuvieron prolongando indefinidamente una situación que nos hizo perder un tiempo valioso a todos los i

Comentarios