Carritos llenos de explotación infantil

Supermercados explotan niños en Paraguay

Fotografía: Eduardo Logwiniuk

Negocio empresarial en auge. Sistemática explotación de adolescentes. Complicidad del Estado. Este es el escenario en el que 3.500 niños y jóvenes empaquetadores y carriteros desempeñan diariamente sus labores en las cadenas de supermercados, en situación de total precarización de sus derechos laborales. La organización de los niños trabajadores, incipiente aún, busca romper este sistema opresivo.

El Código de la Niñez y la Adolescencia establece la prohibición de la explotación de niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, los trabajadores infantiles y adolescentes de las áreas de empaquetado y traslado de productos en los carritos no tienen salarios, no tienen contratos y mucho menos tienen cobertura del Instituto de Previsión Social (IPS), comentó Gladys González, una de las jóvenes dirigentes de la Coordinación Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (Connats). «Algunos de los trabajadores menores de edad de los supermercados deben presentarse incluso antes de las siete para limpiar los salones y luego pasan a realizar los trabajos de empaquetado y carga en los carritos de los productos comprados por los clientes. Además, en ciertos casos trabajan más de ocho horas», anexó. Los trabajadores deben pagar sus pasajes, sus comidas y ni siquiera bebederos de agua existen en los supermercados. Unos 3.500 niños y jóvenes se dedican a esta labor.

Si la explotación de los trabajadores adultos es notoria en los supermercados, la realidad es aún más cruda con los menores. «Si faltamos, tenemos que presentar un certificado médico para justificar nuestra ausencia», comentó uno de los trabajadores adolescentes que presta sus servicios hace más de un año en uno de los supermercados de la cadena que «Sale más barato». Los empleados que llegan con 10 minutos de atraso en sus horarios de entrada no son admitidos ese día y se pierden una jornada en la que batallarán por ingresos que puedan contribuir a su subsistencia.

«El Estado debe crear las fuentes dignas de trabajo para los padres, de modo a que los niños y niñas estén en sus casas, en las escuelas o jugando. Nosotros estamos en contra del trabajo infantil», expuso Gumersindo Galeano, secretario general del Sindicato de Trabajadores del Comercio y Servicios (Sintecoss) e integrante del Comité Ejecutivo de la Central Nacional de Trabajadores (CNT).

El jornal mínimo en Paraguay es de 44.756 guaraníes. Sin embargo, muchos de los pequeños trabajadores que prestan su fuerza laboral a los supermercados, reciben insignificantes sumas diariamente, pero ni siquiera de estas empresas, sino que dependen de las propinas que voluntariamente los clientes les entreguen. Algunos sacan al día 15.000 ó 20.000 guaraníes, dependiendo del nivel de movimiento que exista en la jornada, mencionó un trabajador consultado por E’a. Algunos llevan cargas por varias cuadras y reciben como paga de parte de los clientes solo 1.000 ó 2.000 guaraníes, a pesar del gran esfuerzo, e incluso el riesgo en que incurren al cruzar avenidas muy transitadas.

La organización obrera en otros sectores ya dio resultados. Mediante la articulación de los trabajadores, por ejemplo ya no se tienen a niños ingresando a trabajar al vertedero de Cateura, explicó Galeano.

Sin embargo, la persecución patronal a la organización de los trabajadores de los supermercados es sistemática. «Existen empresas que prohíben que más de tres trabajadores se reúnan para conversar. Hasta este nivel llega el ataque al derecho de sindicalización de los trabajadores», graficó el dirigente sindical. El año pasado, los trabajadores del supermercado Gran Vía de Ciudad del Este formaron su sindicato, pero la patronal desató una cruenta persecución, despidió a los dirigentes sindicales y se desarticuló la organización, ante la nula respuesta del Ministerio de Justicia y Trabajo para garantizar el derecho a sindicalización de los trabajadores.

En algunos supermercados se dan cursos para los niños y adolescentes, pero se les insiste para que sean sumisos, para que no reclamen sus derechos, detalló Francisco Estigarribia, dirigente de la Connats. Se hicieron varios intentos por organizar a los adolescentes, pero es muy difícil dada la persecución por parte de los empresarios. «En el supermercado Real, del ex senador Blas N. Riquelme, se despidió a varios referentes que intentaron sindicalizar a los carriteros y empaquetadores», mencionó Francisco. Sin embargo, a pesar del miedo instaurado, y al desamparo proveniente del Estado, los niños no cesan en sus intentos por organizarse y dignificar sus condiciones de trabajo. Incluso se obliga a los jóvenes a elegir a un supervisor de su trabajo, para quien deben aportar cada uno 1.000 guaraníes como retribución por esta función, detalló el dirigente. En el supermercado Grütter, del Mercado del Abasto, los propios guardias de seguridad maltratan a los jóvenes, expuso Gladys.

El denodado esfuerzo de los trabajadores del supermercado Arco Iris de Ciudad del Este, con el acompañamiento de la Comisión de Defensa de los Derechos de la Niñez (Codeni) de dicha ciudad, dio sus frutos, pues propició que desde agosto del 2006 pudieran recibir al menos el 60% del salario mínimo de parte de la patronal.

Clink, caja

El año 2008 fue muy sacrificado, pero con grandes satisfacciones, había expresado el presidente de la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu), Elzear Salema. Omitió, sin embargo, que los satisfactorios resultados de los negocios supermercadistas tuvieron como elemento importante la violación persistente de los derechos de los trabajadores, en especial los infantes.

Las ganancias se mantienen para las empresas. Y la explotación es obrera. En las épocas pico, como diciembre, muchos niños realizaron doble turno a fin de obtener ingresos mayores. A esta sobrecarga de trabajo se añadió que muchos de ellos quedaban sin posibilidad de utilizar los servicios públicos de transporte, pues ya no habían ómnibus a ciertas horas de la noche.

Gobierno apaña violaciones laborales

El Ministerio de Justicia y Trabajo (MJT) se desentiende estructuralmente de esta problemática. Con ello, avala la hiper explotación infanto juvenil. Esta cartera realizó una tímida inspección del supermercado La Bomba, de Asunción, en la primera quincena de enero de este año. Sin embargo, se carece de una política de gobierno para obligar a las patronales a respetar los derechos de los trabajadores y las trabajadoras.

El abogado Jorge Villalba mencionó que encara una pelea judicial contra la cadena de supermercados España por el despido injustificado de una trabajadora. La situación de incumplimiento de los derechos de los empleados es la constante, añadió.

La CNT apoya la iniciativa del gobierno del Sistema Nacional del Empleo, mencionó el secretario general del Sintecoss. «Pero necesitamos que sea una iniciativa real, que no termine en el opareí», agregó Galeano.

El anterior presidente de la República, Nicanor Duarte Frutos, se ufanaba porque uno de los supuestos logros de su gobierno había sido el incremento de 30% de las ganancias de los supermercados durante el 2007. En contrapartida, el gobierno seguía manteniendo en el desamparo a millares de trabajadores de este sector comercial, muchos de ellos menores de edad. En medio de la campaña proselitista de caras a las elecciones del 2008, Duarte Frutos amagó una débil intervención del supermercado Stock, de Antonio J. Vierci, que terminó sin mayores resultados favorables a los trabajadores.

El MJT tiene solo 50 inspectores para realizar las verificaciones de las condiciones de trabajo en las empresas. La estructura del Estado en el mundo del trabajo está montada para desatender los reclamos obreros. En el Chaco, solo existe una oficina de denuncias. Las oficinas regionales del mjt solo llegan a 10 en todo el país. Para la represión de las luchas sociales, el Estado cuenta con 50 oficinas de la Fiscalía en todo el país y centenares de funcionarios. La sede del Viceministerio del Trabajo, ubicada en Herrera y Paraguarí, ni siquiera tiene cartel indicador. Un claro indicador de que se busca desalentar cualquier denuncia de parte de los obreros y obreras.

La explotación es igual a muerte

Uno de los casos más referenciales en cuanto a sistemas opresivos de trabajo se presentó con la masacre del supermercado Ycuá Bolaños. Unos 50 empleados y empleadas murieron calcinados en sus puestos de trabajo. La orden empresarial era expresa: ante cualquier siniestro los trabajadores tenían prohibido dejar sus lugares respectivos de labor. Esta es una situación que se mantiene, mencionó Galeano.

El sector supermercadista ocupa actualmente a unos 45.000 a 55.000 trabajadores en forma directa e indirecta. Muchos de ellos en condiciones de trabajos altamente precarias, de acuerdo al Sintecoss.

No es que les falte plata

Las ventas acumuladas de los 26 principales supermercados de la ciudad de Asunción y el Área Metropolitana hasta diciembre del año 2007 alcanzaron 1,8 billones de guaraníes, lo que representó al cambio de la época 375 millones de dólares, de acuerdo a un informe de la Subsecretaría de Economía e Integración del Ministerio de Hacienda. Las estimaciones del presidente de la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu), Elzear Salema, al promediar el año pasado, es que en el 2008, en todo el país, las ventas supermercadistas estarían en torno a 1.000 millones de dólares, que al cambio actual representan unos 5 billones de guaraníes. Esto muestra la magnitud del volumen de negocios de este sector.

Batalla y triunfo judicial en Ciudad del Este

Los nueve trabajadores adolescentes que prestaban servicios como carriteros en el supermercado Stock de Ciudad del Este habían demandado judicialmente a la empresa y lograron una sentencia favorable, de parte de la jueza Graciela Panza de Benítez, cuya resolución fue emitida el 23 de noviembre de 2007. Esto fue apelado por la compañía comercial.

La sentencia dispuso el pago de 8.808.000 guaraníes para cada uno de los demandantes. El total a desembolsar por parte de la empresa supermercadista es de 79.279.000 guaraníes. Los honorarios profesionales para los abogados José Venancio López y Jorge Centurión Rojas fueron fijados en 14.270.000 guaraníes.

Los jóvenes fueron despedidos en el 2006, luego de reclamar mejores condiciones de trabajo. La empresa llegó incluso a desalojarlos con presencia policial. La compañía no dudó en reprimirlos, a pesar de que ni siquiera abonaba salario a los trabajadores.

Los adolescentes que consiguieron el histórico triunfo judicial son Fabián Tomás Ortega, Jino Tadeo Juliano, Albino Chávez, Daniel Antonio Alarcón, Pedro Torres López, Diego Osvaldo Báez, Agustín Casco, Mario Hernán Vera, y Carlos Alberto Guillén. Varios otros trabajadores desistieron de sus demandas, por lo que no podrán recibir sus indemnizaciones respectivas. La conquista es un hito importante para marcar jurisprudencia y obligar a las patronales a cumplir la ley.

«El Juzgado llega a la conclusión de que los menores actores de la demanda han sido contratados verbalmente por la empresa demandada, Supermercado Stock SA, para prestar servicios en forma subordinada en el mismo, usando los elementos de trabajo propios de la empresa (chalecos distintivos con logotipo del Supermercado demandado y carritos para transportar mercaderías, de propiedad igualmente de la parte demandada)», mencionó la resolución de la jueza Panza Benítez.

La disposición judicial estableció el pago de salarios impagos por siete meses, indemnización por 15 días de salarios, pre aviso por 30 días de salarios, aguinaldo proporcional por siete meses, vacaciones proporcionales, recargo por feriados y domingos, así como la indemnización compensatoria prevista en el código procesal laboral.

Esta lucha, que incluyó movilizaciones masivas, tuvo el acompañamiento de la Coordinación de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (Connats), que tiene fuerte militancia en Ciudad del Este.

Dequení, al servicio de la patronal

La Fundación Dequení, organización no gubernamental, recluta a jóvenes para que posteriormente trabajen en las empresas supermercadistas, bajo el Proyecto de Entrenamiento Laboral (Proela). Superseis, Stock, Todocarne, Salemma, Luisito, Villa Sofía, La Preferida de Luque, Gran Vía, son algunos de los supermercados y cadenas de supermercados que emplean a los adolescentes, en condiciones de pauperización. Como agravante, este programa está homologado por el Ministerio de Justicia y Trabajo. Algunos de estos comercios otorgan ciertos seguros médicos privados, pero nada más, indicaron algunos de los trabajadores consultados por este periódico.
La utilización de mano de obra adolescente no se registra solo en Asunción y Ciudad del Este, sino también en Pedro Juan Caballero, Caacupé, Encarnación, San Lorenzo, entre otras ciudades del país. Existen, asimismo, empresas que acostumbran a implementar rotaciones periódicas del personal carritero. Luego de cierto tiempo los despiden y contratan a nuevos empleados para cubrirlos. La indemnización, por supuesto, no tiene cabida en las góndolas de los trabajadores. La lucha organizada es la vía para revertir esto.

SNNA busca paliar los abusos

La notoria explotación de niños y adolescentes en establecimientos comerciales motiva la intervención de la Secretaría de la Niñez y la Adolescencia. Una de las labores que se realizarán en febrero será la coordinación con varias organizaciones, entre ellas la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para establecer políticas de respeto a los derechos de los niños y adolescentes trabajadores, expuso la secretaria de la Niñez y la Adolescencia, Liz Torres. Existen dos convenios suscriptos por el país que se refieren a la erradicación del trabajo infantil, y el fortalecimiento del sistema de protección infantil, mencionó.

«Uno de los aspectos fundamentales que enfocaremos es el derecho a asociarse, a sindicalizarse, que tienen los adolescentes trabajadores», mencionó la funcionaria gubernamental. Este es un factor primordial, pues existe mucho miedo de parte de los jóvenes dadas las presiones de eventuales despidos ante los intentos de organización sindical, mencionó Torres.

La iniciativa de establecer acciones efectivas para salvaguardar los derechos de los trabajadores jóvenes de los supermercados incluirá al Ministerio de Justicia y Trabajo, a la Coordinadora por los Derechos de la Niñez y la Adolescencia (CDIA), la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu), la OIT y la fundación Dequení.

La ley 1.680/01, Código de la Niñez y la Adolescencia, establece en el artículo 58 del capítulo 2, que el adolescente trabajador que haya cumplido catorce años y hasta cumplir los dieciséis años no podrá trabajar más de cuatro horas al día ni veinte y cuatro horas semanales. El adolescente trabajador de dieciséis años hasta cumplir los dieciocho años no podrá trabajar más de seis horas diarias ni treinta y seis semanales. Para los trabajadores que todavía asistan a instituciones educativas, las horas diarias de trabajo quedarán reducidas a cuatro.

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