Las visibles manos del mercado en la cultura

Hace unos meses, una conocida marca de limpiadores multiuso habían restaurado de tres monumentos de la Ciudad de Asunción: «Juan de Salazar», «La Razón y la Fuerza», y la de «José de San Martín». Nada comparado con el cambio de nombre del Teatro Metropolitano de Guadalajara al de Teatro Telmex, empresa perteneciente al Grupo Carso, de Carlos Slim.

Las manos del mercado, en el caso de la cultura, son muy visibles. El 5 de diciembre pasado, el mexicano Carlos Alberto Lara presentó en Paraguay su libro titulado Las McReglas del Mercado.
Lara accedió hablar para Eœa y explicó el por qué de su libro, que se divide en tres partes: las McReglas, el fenómeno que se está dando en la institución museística y las McReglas dentro de las políticas culturales.

Lara tiene 12 años en la promoción cultural. Fue diputado y estuvo en la Comisión de Cultura en Jalisco. «De ahí impulsamos algunos proyectos que a diez años vista se nota cómo han venido imperando los criterios del mercado».

Desde el punto de vista mundial esto tiene una gran razón, que la Organización Mundial del Comercio (OMC) no tiene ninguna atadura ética, según el escritor, y «por eso es que elementos que la Unesco valora como parte fundamental de la indentidad de los pueblos, la OMC los sigue viendo como productos en el mercado. Allí entramos a un conflicto donde hay Estados parte que pertenecen a ambos organismos, que apoyaron en su momento la Convención sobre la Diversidad Cultural, que boicoteó Estados Unidos por varios años», explicó.

El cambio en los museos y los espacios públicos

Lo que Lara llama las McReglas generó un cambio de enfoque en la institución museística. «Al estar imperando más los criterios economicistas, en la promoción de la cultura en términos generales, se han visto países, por ejemplo, como Francia que discuten en estos momentos si los museos pueden o podrán vender, alquilar o rentar su acervo, algo que viniendo de Francia preocupa porque ha sido gereradora de modelos de impulso a la cultura».

Un diputado francés propuso convertir a los museos en cuasi galerías. «Si esto se implementara terminaría en galerías. Terminarían reducidos a galerías porque es una realidad también que el Estado se está alejando cada vez más del apoyo a la cultura y ese espacio lo ha ido subsanando el mercado».

Según comentó el autor de Las McReglas del Mercado, hay casos en los que el mercado en esa aparente promoción cultural viene apropiándose, en forma corporativa, de los espacios públicos, restaurando recintos. «Empresas que restauran monumentos históricos, de teatros que ya no llevan ni el nombre ni la nomenclatura que es referente de una ciudad sino que ya llevan la marca de una empresa».

El caso del Teatro Telmex es emblemático: «el Grupo Carso (Carlos Slim), a tres días de ser abierto al público tuvo una negociación entre el rector de la Universidad de Guadalajara –el nombre original era Teatro Metropolitano, porque además la aportación había sido de los municipios–. Se sientan con el empresario, el empresario inyecta una fuerte cantidad de dinero a cambio de que cambien el nombre y pongan Teatro Telmex.

«Es el mismo modelo que se gesta en Estados Unidos, Teatro Kodac y otras iniciativas, que preocupa porque eso va robando elementos de identidad», manifestó.

El papel del Estado y el origen del libro

El tema de fondo del libro lanzado en Paraguay por la Fundación Álvarez del Castillo, es mostrar el desdibujamiento del estado y cómo el mercado va sustituyendo un espacio reservado al estado en materia de cultura.

El término McRreglas, que hace alusión a McDonald’s como bandera de la uniformización cultural, es acuñado antes por Naomi Klein, según dijo Lara. «Pero el término original es de Douglas Coupland y se utilizó en un momento dado para, en el caso de Naomi Klein, cuando habla de los McJobs (McTrabajos), que el diccionario británico retomó como sinónimo de empleo mal pagado, en fin y hubo una protesta de McDonald’s y toda una disputa.

«El término de Mc hace alución a esa tendencia uniformadora, porque hablo en uno de los capítulos del dumping, que es un fenómeno que se da en el mercado». Para Lara, lo que se está viviendo es el prinicipio de dumping cultural.

«En el terreno social ha habido denuncias porque los países desarrollados han utilizado, por ejemplo, esto que llaman el traslado de beneficios a otro país. Ocurre lo mismo en la cultura, estamos viendo un dumping cultural donde las grandes transnacionales comienzan a hacer brazos culturales, pero modificando los elementos de identidad de las naciones donde se establecen», refirió.

Finalmente, concluyó que cree que el Estado debe ser rector de las políticas culturales y generar políticas encaminadas a promover la cultura y a recrear la identidad cultural. «El Estado lo que tiene que garantizar y tratar de favorecer mediante políticas equitativas es la promoción de la cultura, por eso es que se pelea que los tratados, en este caso, la Conveción de la Diversidad Cultural, tomen un papel relevante y que se hagan valer en este tipo de casos que se dirimen en la omc, para que haya un consumo y una distribución más equilibrada y no dejar todo en las manos de los marcatenientes, como dice Naomi Klein, que están en cierta forma refeudalizando el espacio público».

Quién es Carlos Lara

Nacido en Jalisco (México) ha escrito el libro titulado El Patrimonio Cultural en México y algunos otros ensayos relacionados. Tiene una columna semanal en el Diario El Informador, titulada «Los Anteojos de Baskerville». En los últimos años se ha estado especializando en el análisis de la comunicación y la cultura desde una perspectiva académica

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