Campesino asesinado se habría enfrentado a grupo de Magdaleno Silva por cuestión de tierras

Lorenzo Areco era uno de los más fuertes promotores de la explotación comunal de la tierra en su departamento, con modelos de asentamientos para no seguir dependiendo de políticos tradicionales. Sus compañeros de lucha contextualizan el crimen en torno a un conflicto con familias vinculadas al político colorado Magdaleno Silva.

El miércoles 14 de agosto último fue asesinado por encargo el dirigente campesino Lorenzo Areco Valiente (38) en la ciudad de Yvy Yaú, a 424 kilómetros al Norte de la capital de Paraguay. Era víspera de feriado en el país y él había terminado su jornada laboral en la municipalidad de Yvy Yaú, donde se desempeñaba como director del Catastro.

El intendente de la ciudad y también referente social, Pascual Vega, dijo que apenas asumió al cargo el año pasado, convocó a los mejores hombres para que le acompañen en su gestión. Y que a Lorenzo lo llamó por su capacidad de diplomacia, para estar al frente del catastro y sea un interlocutor ante sectores terratenientes en torno al pago de impuestos inmobiliarios.
A las 13 horas salió del trabajo. Fue a almorzar y al terminar subió a su moto para dirigirse al local de la Organización Campesina Regional de Concepción (OCRC) a la que pertenecía. Este queda a unos kilómetros del centro de la ciudad, sobre la ruta 5 “Gral. Bernardino Caballero”.

A la altura del kilómetro 106, a metros de su destino, Lorenzo fue alcanzado por una camioneta 4X4 color gris, aparentemente una Toyota Hilux. Del vehículo abrieron fuego contra él, seis balazos de pistola 9mm, que le tumbaron al costado de la ruta, donde murió instantáneamente. Eran las 13:30 hs.

Lorenzo iba hasta el local un rato y de ahí tenía planeado ir a su asentamiento de Reconquista, a 40 kilómetros, donde aprovecharía el feriado para hacer trabajos comunitarios. Dos horas estuvo el cuerpo en el lugar, hasta que vino la gente de la fiscalía, comenta en el mismo lugar Sebastián, uno de sus 11 hermanos. Acaba de dejar la moto de Lorenzo en un taller mecánico luego de retirarla de la fiscalía.

Para su gente, para sus compañeros del asentamiento y de organización el asesinato a la vez es un mensaje. A plena luz del día, a metros del local de la organización. Nada de “que parezca un accidente”. Todavía más, el día del velorio en la casa materna, un automóvil rojo pasó pro el local de la OCRC y disparó tiros al aire.

Se trata del campesino 131 que es asesinado en el marco de la lucha por la tierra desde 1989, y el tercer dirigente principal del departamento que es acribillado a balazos en menos de un año de plazo, en la región con más asentamientos campesinos que resisten la penetración total del modelo extractivista de la soja transgénica.

Matanza selectiva de dirigentes

Para el intendente de Yvy Yaú es claro que el asesinato se enmarca en la persecución de dirigentes sociales. El propio hermano del intendente, Vidal Vega, líder campesino de las familias que protagonizaron la ocupación que terminó en la masacre de Curuguaty el año pasado, fue acribillado el 1 diciembre último, en su casa de Yvyrapytâ, Curuguaty.

Comentó que Lorenzo y otras familias agricultoras de la región protagonizaban una lucha valiente en la comunidad de Reconquista, donde en 2005 recuperaron unas tierras campesinas acaparadas por poderes fácticos de la zona. Y que este esfuerzo se veía obstaculizado por un grupo de las familias del lugar que respondían a el ex diputado local Magdaleno Silva.

Dijo que el político y otros sectores pretendían generar una división entre las familias y debilitar al asentamiento. “Era la única comunidad con modelo asociativo en el departamento y se quería replicar el modelo. Ese es el contexto del asesinato de Lorenzo”, dijo.
Si bien habló de esa situación como antecedente, no atribuyó directamente el asesinato al político colorado, y agregó que son las instituciones del Estado quienes deberán investigar y encontrar culpables.

“La matanza selectiva de dirigentes le atribuimos a este sistema capitalista, que en nuestro país está muy fortalecido. Los grandes sojeros, ganaderos y terratenientes tienen el poder de decisión en nuestro país. Y tratan de aniquilar las organizaciones sociales que luchan por reivindicar a la gente más desprotegida.”, dijo.

“Porque estorbábamos a los politiqueros…”

En la comunidad de Reconquista se vive el duelo con dolor pero a la vez con mayor compromiso por continuar la lucha que se empezó con Lorenzo como uno de sus máximos referentes. Dos días después del crimen, vecinos y vecinas toman tereré frente a la casa del dirigente desaparecido.

“En un momento corrieron rumores de que estábamos marcados por el trabajo que hacíamos acá. Él y yo. Decían que si se sacaban de encima a él y yo, iban a poder manejar el asentamiento.”, explica Reinaldo Sanabria, secretario general de la asociación de productores de Reconquista.

Dijo que la muerte del compañero se da en el marco de un sistema de narco-política. Que desde un principio en el asentamiento se planteó la manera asociativa de trabajar la tierra. Y que empezaron a tener conflicto en la comunidad con vecinos que no comprendían los objetivos.

“Le mataron a nuestro compañero porque estorbábamos a los politiqueros. Le estorbábamos porque le dijimos no. No van a hacer lo que les gusta, no van a acercarse a nuestra gente”, explica.

Dijo que estos sectores políticos pretendieron romper la propiedad asociativa de la tierra, porque con tenencia individual es más fácil aprovecharse de la necesidad de las familias, “como siempre hicieron”. Para él el hecho de que le hayan dicho no, y que hayan encarado con autonomía enojó a estos sectores. Y ese es el contexto de la tragedia.

“No vamos a retroceder. Vamos a buscar mecanismos de seguridad. Pensamos fortalecernos. Pasar este momento difícil y seguir la lucha. Nosotros tenemos esa visión que compartíamos con él y por lo tanto vamos a llevarla adelante”, dijo. También que lo primero es que se esclarezca el asesinato y que pondrían todo de parte de la comunidad para esto.

“Hasta hoy no hubo un solo resultado”

No es la primera vez que las familias organizadas en torno a la OCRC entierran a un dirigente asesinado. El 1 de setiembre de 2012 fue acribillado en su vivienda el dirigente Sixto Pérez de la Organización Campesina Norte Pyahu (OCNP) de Puentesiño, organización filial.

“Creemos que es parte de una estrategia de perseguir y criminalizar la lucha campesina. Sabemos que es un momento en nuestro país con muchos intereses. Y las organizaciones campesinas generan un problema a los grandes terratenientes y ganaderos, porque acompañan a varios sectores a acceder a tierra, a la alimentación… Forma parte de eso y vino de por ahí, apunta a frenar y apunta a la existencia misma del campesinado del departamento y del Paraguay”, dijo Edilberto Saucedo, secretario general de la OCRC.

Para él, el asesinato por encargo de dirigentes sociales se volvió una manera de arreglar conflictos para los sectores poderosos locales. Dijo que la situación demandan un cambio en la manera de organizar la seguridad de los dirigentes sociales.

A horas de lo sucedido, señaló que estaban acompañando a la familia Areco Valiente y que en los siguientes días se reunirían como dirección central y a nivel de dirigencia regional de organizaciones sociales pare analizar al situación y tomar las medidas necesarias.

Dijo que la eliminación de Lorenzo significa un golpe muy grande a la organización, pero también que la misma tiene una línea trazada y seguirá con sus objetivos. Del papel del Estado para investigar los últimos tres asesinatos por encargo dijo que “hasta hoy no hubo un solo resultado para esclarecer estos hechos, menos de castigo a los actores morales, políticos y materiales. Dudamos que por ese lado haya respuesta”.

Elaborado por Base, a partir de la visita a Yvy Yau de una comitiva de la Coordinadora de derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY), Servicio Paz y Justicia Paraguay(SERPAJ-PY) y Base Investigaciones Sociales(BASE-IS

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