Buenos Aires para el referéndum

Como viven los paraguayos días previos a un evento que les abre a una nueva realidad.


Juegan Brasil y Argentina, el “súper clásico sudamericano”. No era el mejor ambiente para la entrevista con Salomón Ramírez Santa Cruz, en un restaurant con tenedor libre. Pero muy pronto la gente se resigna cuando la impotencia es abrumadora. La Argentina no tenía como ganar el partido de vuelta, en Brasil. “Con ese equipo no ganamos a nadie”, comenta un comensal que, ya en el entretiempo y con el cigarrillo en los dedos delgados fuera del bar, se declara uruguayo.  “Es que vivo acá hace 30 años”, comentaría luego como justificando la fatiga inapelable por esa derrota de la albiceleste.

A Salomón lo fuimos a buscar al Deportivo Paraguayo, en Barracas, cerca de Constitución. Adentro, con otros integrantes, coordinaban las tareas para el referéndum por el voto de los paraguayos en el extranjero del 9 de octubre. En el Deportivo nos encontramos con dos colegas: Gustavo Torres González y Fátima Rodríguez. Ella acababa de llegar de Paraguay para apoyar la organización de la teleconferencia de Fernando Lugo con grupos residentes en el extranjero, prevista para este domingo y que se transmitirá por Canal 9.

Más que en las películas neoyorkinas, en Buenos Aires el taxi es una realidad omnipresente, como el peronismo, me digo al abordar uno estacionado a la salida de la estación del metro en Constitución, para cumplir a tiempo con la cita. En el viaje se descubren paredes empapeladas de Ignacio Rucchi  con Juan Domingo Perón, con Evita, en marchas, frente a los micrófonos de la Confederación General de Trabajadores. Son afiches que invitan a conmemorar la muerte por encargo de este dirigente obrero peronista. “Operación Traviata” es una película que habla de este golpe sicario del régimen militar el 25 de setiembre de 1973, comenta un colega en el centro de prensa del congreso sobre economía solidaria. Un mozo paraguayo nos atiende en el restaurant de tenedor libre. Fátima le habla en guaraní y Manuel se abre con una cordialidad extraordinaria.

Trinidad Ramírez, Salomón Santacruz Ramírez y Tito Maldonado en el Deportivo Paraguayo. Foto: Py. Ñane reta.

Su hermano, también mozo,  se suma al diálogo. Ambos son de Caaguazú y hablan de su pueblo con un entusiasmo gentil, pero nada saben del referéndum. Salomón les comenta algo. Manuel no entiende muy bien, pero le gusta la idea. Se queda mirando con ojos de sorpresa y aire de expectativa. ¿Podría cambiar algo de la vida de los compatriotas?

Salomón es dirigente antiguo del Deportivo. Antes de salir para el restaurant nos invita a un vistazo por la galería de fotos. Hay historia, y mucha. Cuánta historia paraguaya en Buenos Aires, el refugio predilecto de exiliados, por política y economía, si se pudiera realizar alguna distinción profunda en estas materias, desde que la idea de patria de los ancestros fuera destruida en la Guerra Grande. Salomón suelta una respuesta: «todavía no podemos dimensionar la influencia que puede tener la habilitación del voto. Pero imaginemos un poco si los compatriotas en el exterior pudiéramos votar. Sería una nueva realidad. Tendremos una voz que no teníamos y una consideración política hoy inexistente». A más 20 años de la caída de Alfredo Stroessner, una de las cláusulas establecidas por el modelo político paraguayo en la Constitución Nacional para mantener un esquema cerrado, concentrado, entra en discusión: el sufragio de nuestros compatriotas en diáspora, en búsqueda del pan y la alegría por Argentina, España, Estados Unidos, por citar los lugares más concurridos.

Migrantes paraguayos en la Argentina. Foto: Distintas latitudes.

¿El esquema ha encontrado el modo de seguir controlando la voluntad mayoritaria por eso habilita el referendum? Tal vez, es probable que los aparatos partidarios tradicionales sean los más capacitados para capitalizar por el modelo de la inscripción en el registro electoral, por la forma de la  movilización, de la identificación de nuestro pueblo con el sistema político, “pero es una válvula que se abre, que habilita un juego superior”, nos señala el colega Jorge Zárate.

Salomón también lo entiende así. “Hace 20 años que venimos insistiendo, como gota que cae en la piedra, para que los parlamentarios habiliten el referéndum. Una vez abierta la posibilidad habrá un sinnúmero de problemas prácticos (la inscripción en el registro electoral, la organización de las votaciones…), pero en el tiempo habrá cambios significativos en la relación de los compatriotas
en el exterior con el Estado paraguayo”, asegura Salomón.

El último censo habla de unos 550 mil paraguayos residentes en Buenos Aires, la mayoría en edad de votar para un sistema electoral que no sobrepasa los tres millones de inscriptos. Hablamos de alrededor del 15%. En España, el último censo, antes de la crisis económico financiera, hablaba de unos 90 mil paraguayos residentes. ¿Y si contáramos los paraguayos de las zonas fronterizas? Son números que podrían volcar una elección en nuestro país. “Los políticos necesariamente deben tenernos en su agenda. ¿Qué vendrán a proponer y qué cosas nosotros podremos plantear?”, se pregunta Salomón. Acá en Buenos Aires, el mundo guaraní se sigue expresando en clave mayoritaria de obreros de construcción, tiendas en Constitución, empleo doméstico, comercios en las villas y el purahei jahe’o que de a poco suena entre el abandono, la resistencia y el pyhare de los arrabales bonaerenses. La antigua Buenos Aires ya no puede ocultar el territorio profundo en las venas del Río Paraná y el Río Paraguay, el Chaco, Corrientes y Misiones. Y nuestro país ya no puede -o no debe- seguir vomitando a su gente.

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.