Un esbozo del proceso chileno

Por Carlos Verón de Astrada
Las elecciones en Chile el domingo 21, pueden dar cuenta de dos cuestiones que caracterizarían a la situación política en la región, y porqué no, en el mundo: La crisis de representatividad de los partidos tradicionales y la consecuente impugnación por parte de la ciudadanía. Esa crisis de representatividad podría interpretarse también, como una crisis irreversible de la democracia representativa en el mundo.
La otra cuestión sería la de que en Chile y probablemente en el mundo, se ha puesto en entredicho, el centro como vía alternativa válida. Ni la centro derecha de Sichel (oficialista), ni la centro izquierda ide Provoste( Democracia cristiana) pudieron pasar a la segunda vuelta. Francamente creo que la decepción mayor por parte de la ciudadanía chilena, fue la centro izquierda que desde el fin del gobierno de Pinochet, en lugar de ser un signo político alternativo, no fue sino la continuidad del modelo instalado bajo la dictadura militar.
Si consideramos como dato relevante, las movilizaciones de 2019 , que tuvieron como motivo fundamental, una impugnación al orden establecido en lo concerniente a lo social, movilizaciones que dieron lugar a la conformación de una constituyente, se podría interpretar como un rechazo tajante al modelo neoliberal.

Hasta dos semanas antes de las elecciones, todo parecía indicar que el candidato progresista. Gabriel Boric (“Apruebo dignidad”) , una concertación formada por el Frente Amplio y el Partido Comunista, obtendría una holgada ventaja en primera vuelta que le aseguraría la victoria en la segunda. Pero sorpresivamente, un candidato de extrema derecha que reivindica la figura de Pinochet, José Antonio Kats, que hasta hace dos meses tenía o se estimaba, tenía, un caudal insignificante, se puso a la cabeza.
En este hecho inesperado pudieron incidir dos factores: la tremenda inseguridad que padece Chile dada la delincuencia imperante, y los problemas migratorios . Los dos ejes de la campaña de Kats se centraron en terminar con la inseguridad, y respecto al problema migratorio, prometió poner una zanja en la frontera norte (para diferenciarse de Trump que quiso recurrir a un muro).
Por lo visto, esos temas eran muy sensibles para la población chilena. El primero (la inseguridad) le sirvió a Kats para una rabiosa campaña anticomunista para neutralizar a Gabriel Boric. Esto porque vinculaba irresponsablemente la delincuencia al comunismo. El candidato ultraderechista, Kats decía en una afirmación calumniosa, que si gana Boric, él y los comunistas indultarían a los “vándalos.

Contradicciones

Pero cualquiera sea el resultado, habrá problemas en la gobernabilidad. En primer lugar, porque ninguno de los dos signos políticos que pugnarán en la segunda vuelta, controla el Congreso. Y en segundo y fundamental lugar, porque la constituyente en ejercicio, está redactando una Constitución de corte progresista, que se contrapone a los estragos de la Constitución pinochetista hasta ahora en vigencia. Al candidato del progresismo, Gabriel Boric, eso le vendría muy bien para ejecutar su política inclusiva. Pero al ultraconservador, Kats le sería muy incómodo.

Perspectiva posible.

A la luz del escenario electoral chileno, se podría decir que hay una izquierda importante en Chile, pero no le alcanza para lograr una elección holgada. Eso porque existe por lo visto, un sector de la población que fue envuelto por una ola ideológica que satanizó la izquierda, desde un trabajo ideológico fuerte desde el pinochetismo. Satanización de la izquierda y sacralización de un falso paradigma neoliberal, al que se presentó como la panacea social.
Pero como la realidad evidenció otra cosa muy distinta, en el marco de una desigualdad grotesca bajo el manto de ese “paradigmático” neoliberalismo pinochetista que, en lugar de desaparecer en esa falsa transición democrática, se consolidó agudizando esa desigualdad. Al ser así, más allá del promovido cuco comunista del rabioso fascismo chileno, la realidad chilena expresada no sólo en las movilizaciones del 2019, sino en el contenido de la nueva Constitución en preparación, ningún intento de darle continuidad al neoliberalismo tiene posibilidad de sostenerse.
En ese sentido, una victoria de Boric sería lo menos traumático para un Chile en proceso de mutación política, dada la aguda crisis social. Sin embargo, una victoria de Kats, auguraría una sociedad en permanente conmoción.
Ello porque más allá de los formalismos, como decía Allende, “la historia la hacen los pueblos”.

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