Stroessner, un incómodo cadáver en Brasil

Por Luis Gonzalo Segura*

Quién le iba a decir al conocido como ‘Tiranosaurio’–por los 35 años que logró mantenerse como dictador paraguayo– que se convertiría en un incómodo cadáver en Brasil y que sería desenterrado para certificar si era padre de uno de los hijos de sus muchas amantes. Pues así ha sido.

El Tribunal Superior de Justicia de Brasil (STJ) ha resuelto la exhumación de Alfredo Stroessner de un cementerio de Brasilia para realizar las correspondientes pruebas de identificación de ADN, en atención a la petición del paraguayo Enrique Alfredo Fleitas, hijo de Michele Fleitas, que asegura ser hijo de Alfredo Stroessner, fallecido en el año 2006 a los 93 años de edad mientras vivía exiliado en Brasil.

En juego, una demanda de 20 millones de dólares de una fortuna que, según valoraciones, oscilaría entre los 500 y los 5.000 millones de dólares. Y, algo más: una terrorífica herencia que acompañará por siempre al peticionario en caso de demostrar su bastardía.

El «Tiranosaurio»

Alfredo Stroessner, hijo de migrante alemán, se convirtió en 1951 en Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas paraguayas y solo tres años después, en 1954, depuso al presidente de la República Paraguaya, para proclamarse presidente tras unas elecciones en las que era el único candidato.

Venció, claro, como lo haría desde entonces –siempre con porcentajes superiores al 90%. Toda una proeza–. Así, se perpetuó en el cargo hasta que en 1989 fue derrocado por otro golpe de Estado y se exilió a Brasil, lo que no impidió que se convirtiera en el dictador más longevo de la historia de América del Sur. El ‘Tiranosaurio’ de Sudamérica.

El particular golpe que lo pilló en casa de la amante

El golpe de 1989 fue muy particular: perpetrado por los militares, por el propio consuegro del dictador, el general Andrés Rodríguez, quien en un movimiento que, en principio, pretendía ser incruento, intentó capturar al dictador en casa de la que entonces era su amante, Ñata Legal, pero Stroessner consiguió huir.

Por ello, el enfrentamiento con los leales al dictador fue más duro y sangriento de lo esperado, pero finalmente el dictador fue derrocado, aunque no para instaurar una democracia plena, sino para para dotar a Paraguay de una apariencia democrática. Un golpe de Estado muy particular para instaurar una democracia muy particular.

Nunca fue juzgado

Esta cuestión, la falta de una estructura realmente democrática en Paraguay, es fundamental para comprender cómo Stroessner pudo quedar impune. Años después, en 1995, Paraguay solicitó a Brasil su extradición por la violación de Derechos Humanos cometida durante la dictadura, pero la estructura de poder de Asunción era la misma que la existente en tiempos del dictador, por lo que finalmente Stroessner pudo zafarse.

Poco después, en el año 2000, el Congreso brasileño estudió su procesamiento, pero en el año 2006, a la edad de 93 años, falleció tras una intervención quirúrgica.

Entre medias, en 1998, Baltasar Garzón solicitó los ‘Archivos del Terror’, que sirvieron para demostrar la ‘Operación Cóndor’ orquestada por Estados Unidos y para los procesos abiertos en Argentina, Chile y Uruguay. Pero, finalmente, Pinochet escapó de Londres y Stroessner también salió impune.

Enrique Alfredo Fleitas, derecha, reclama 20 millones de dólares de herencia. Fotomontaje Diario Extra

Las habituales sombras de los dictadores latinoamericanos

Alfredo Stroessner acumuló todo tipo de denuncias en los 35 años que estuvo en el poder, la mayoría de ellas, compartidas con el resto de crueles dictadores apoyados por los norteamericanos, pero algunas de ellas, bastante insólitas.

Así, se le acusa de la desaparición o ejecución de más de 425 personas, la detención de casi 20.000 personas y la acumulación de una fortuna milmillonaria. En el expediente del dictador, como suele ser habitual, se encuentra la colaboración con los EE.UU. y la acogida de criminales nazis, porque si un país dio cobijo a los nazis y, sobre todo, trabajo, ese fue Washington. Y si un país promocionó las dictaduras y los crueles crímenes que estas cometieron, ese fue Estados Unidos.

Entre las muchas operaciones norteamericanas en Latinoamérica, destaca el conocido ‘Plan Cóndor’, con el que EE.UU. sometió al ‘patio trasero’ norteamericano a sanguinarias dictaduras que todavía hoy supuran, no solo en el dolor de muchas víctimas y familiares, sino en los niveles de desigualdad y pobreza y en la falta de una estructura estatal sólida –educación, sanidad, justicia, seguridad–. Desigualdad, pobreza, tejido sanitario deficitario y bajos niveles educativos que están siendo claves en estas semanas para la propagación de la covid-19 por América Latina. Un auténtico paraíso para el virus.

En total, existen más de tres toneladas de archivos, los ya mencionados ‘Archivos del Terror’, entre los que se incluyen 2.000 testimonios que demostrarían, sin lugar a dudas, las violaciones cometidas en Paraguay durante la dictadura de Stroessner, pero el problema es que los que continúan comandando el país, ahora con una apariencia democrática, son los mismos que lo comandaban durante la dictadura –y los que se enriquecieron–. Ni siquiera han cambiado de nombre el partido –Partido Colorado–.

Una prueba de ello lo representa Martín Almada, quien en 1989 denunció las torturas sufridas, tras lo cual fue detenido bajo la acusación de terrorista.

Las torturas no solo afectaron físicamente a Martín Almada, sino que su propia mujer falleció de un ataque al corazón mientras las escuchaba por teléfono. Pero gracias a su coraje, hoy los ‘Archivos del Terror’ son públicos.

Abusos sexuales, la guinda del pastel Stroessner

Existe, además, una monstruosidad todavía superior a los 35 años de cruel dictadura, las denuncias de abusos sexuales a niñas en régimen de esclavitud por parte de altos mandos militares.

Una de ellas, Julia Ozoro, denunció ser secuestrada a los doce años y mantenida en un régimen de esclavitud durante dos años mientras sufría todo tipo de abusos sexuales. Un cautiverio en el que pudo comprobar que había más niñas como ella, aunque no todas ellas tuvieran la suerte de sobrevivir, pues, según el relato de Julia, muchas niñas indígenas que fueron secuestradas, violadas y, luego, asesinadas.

El Partido Colorado, todavía en el poder, y la familia Stroessner, incombustible

Todo esto no parece inmutar al Partido Colorado, ni tampoco parece afectar a su reputación, pues continúa venciendo en los procesos electorales casi sin excepción, como si la dictadura no hubiera terminado y solo hubiera un candidato único. Y es que en cierta forma es así, porque a día de hoy el poder mediático es mucho más importante que el poder militar. Una muestra casi irrefutable la encontramos en el actual presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, del Partido Colorado, hijo del exsecretario de Stroessner durante la dictadura.

Mientras, la familia Stroessner se mantiene incombustible, aunque el hijo del dictador, Gustavo Stroessner Mora, que también fue militar, coronel de aviación, falleciera víctima de un cáncer hace una década en Asunción.

Pereció, como su padre, tras verse favorecido por la inacción de la Justicia paraguaya –en su caso, la prescripción de las acusaciones de enriquecimiento ilícito–. Pero el nieto del dictador, también llamado Alfredo Stroessner, conocido como ‘Goli’ Stroessner, ha sido senador por el Partido Colorado y si no está en estos momentos en una situación de mayor poder es por su enfrentamiento con el presidente de la República, al que apoyó inicialmente. En el futuro, nunca se sabe… porque no parece que el pasado, por sí mismo, le pueda impedir el acceso a la presidencia.

La fortuna Stroessner, ¿20, 500 o 5.000 millones de dólares?

Volviendo a la cuestión de la herencia, sabemos que la demanda interpuesta por Enrique Alfredo Fleitas, la que ha provocado la exhumación del cadáver de Stroessner, asciende a 20 millones de dólares, pero las estimaciones sobre la fortuna del dictador son mucho más altas.

En 2004, Geraldo José Osta Sarubbi solicitó una compensación económica por la persecución y represión que sufrió su padre, el capitán Osta Mendoza, lo que abrió la posibilidad de una batalla jurídica para reparar a las víctimas. Fue en ese momento cuando Mario Benítez Acuña, abogado de Geraldo José Osta Sarubbi, valoró la fortuna de la familia Stroessner en 5.000 millones de dólares. Otras estimaciones más recientes, en 2016, cifraron la fortuna familiar en 500 millones de dólares.

Sea como fuera, consiga demostrar o no Enrique Alfredo Fleitas que es un hijo bastardo, no parece que los Stroessner vayan a devolver la controvertida fortuna, muy superior a la que podría haber obtenido el dictador como jefe de Estado, ni parece que Paraguay vaya a convertirse en un país realmente democrático.

* Ex teniente del Ejército de Tierra de España, publicada originalmente en RT en español

 

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