Sobre «La Larga Marcha» o el desafío de la frontera rural/urbana

Miles y miles de familias campesinas están, desde hace 6 días, marchando para congregarse hoy frente al Congreso Paraguayo a exigir la renuncia presidencial. En estos momentos ya están dentro de la Capital.*

Esta marcha, si bien haya sido convocada por un sector político, no debe limitarse a él, y debe volverse una marcha popular, una marcha ciudadana, una marcha solidaria entre el mundo rural y el urbano.

Los agro tóxicos y pesticidas que envenenan y matan a los hombres, mujeres, y niños campesinos e indígenas de la realidad rural son los mismos que están en nuestros platos, los mismos que nos hacen esclavos de un consumo engañoso, en los supermercados, los mismos que nos envenenan por dentro, a otro ritmo, de otra forma, más sutil, menos violenta. Pero que matan al fin: nuestro derecho a una vida sana, nuestro derecho pleno a elegir el tipo de consumo en el que versamos nuestra economía, también fruto de nuestra labor.

La militarización creciente en la interior del país, funcionales a las búsquedas de chivos expiatorios de un sistema narco político perverso, que va sumando víctimas y de seguro entre los que emprenden esta Marcha, también la vemos, en la ciudad. Más armas a la vista de nuestros chicos, en nombre de la “seguridad”. No es extrañeza, está en cada esquina, y lo vemos pasar. Nuestros hijos lo ven muy bien pasar. También se manifiesta en el trato, en la actualización de un discurso represivo, que abarca a todo tipo de instituciones,  y vuelve a alimentar actitudes de abuso de poder y legitimación desde arriba, sin ninguna justificación.

El interior del país está marchando, en representación quizás de muchos más, el interior de un país cuya riqueza depende en una mayor parte de la actividad agro ganadera. Este sector está deshumanizándose, excluyendo a las poblaciones históricamente garantes de nuestra verdadera seguridad y sustento.

Las columnas que marchan son manos tendidas a las clases urbanas, manos tendidas a la comprensión y empatía que requiere un mero principio de sentimiento ciudadano, integral.

¡Qué fuertes son las barreras de clase en este país!

¡Con qué espectacular lógica de reproducción mesiánica esta Larga Marcha demuestra el potencial de proyección hacia un pueblo unido!

Larga es la Marcha como Largo es el Camino. Respondamos.

Compartamos. Las herramientas son las redes sociales.

* El artículo fue escrito el 10 de febrero.

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