Silvana y sus Historias Danzantes

La pandemia la sorprendió con mucho trabajo. Aparte de continuar enseñando danza de manera virtual, Silvana presentó un proyecto a la Municipalidad de Asunción, donde salió adjudicada para investigar espectáculos profesionales de danza, comprendidos entre los años 1989 y 1999.
Con @historias danzantes, hace hincapié en la historia de la danza y los espectáculos, donde considera, «hay poco registro».
Con este proyecto de investigación, observa que la danza quedó un tanto relegada. No hay registros comparando por ejemplo con el teatro, explica, mientras hojea publicaciones archivadas en la Hemeroteca Nacional, donde nos concedió la entrevista.
Este trabajo de investigación se publicará en la web de la Municipalidad de Asunción y más adelante pretende plasmarlo en un libro.
Su historia
Comenzó a bailar un poco tarde en comparación a las demás niñas que generalmente se inician en la danza a los 6 o 7 años.
Se inclina por el Ballet, el Jazz y la Danza Contemporánea.
Lamenta un tanto no haber tomado clases de Danza Paraguaya, pues esta abre caminos a nivel internacional, permitiendo viajes, otra de sus grandes pasiones.
Se formó en la Academia de Alex Martinez. Y hoy día, enseña en la de Leticia Martinez.
Tiene una cátedra en el bachillerato del Colegio Internacional. Donde junto con las materias de música y artes plásticas ofrecen una malla curricular única en colegios secundarios.
Periodista, docente y madre de Emi. Silvana comenzó a enseñar a los 17 años.
Rememora con cierta nostalgia las noches que debía abandonar las fiestas, para continuar con sus clases al otro día. Ya que enseñó en Paraguari, Santani y Carapegua.
Afirma que se puede vivir de la danza. Muy a pesar de lo que a veces se piensa y a lo que le decían cuando era más pequeña.
Destaca que la danza es costosa: la carrera, los festivales, los trajes, las puntas y que tener un buen apoyo económico facilita las cosas, en todos los niveles, también con trabajo y esfuerzo se puede lograr.
Sueña con que la danza ya no sea sinónimo de caro y que existan proyectos que puedan propiciar el desarrollo de comunidades a través de la enseñanza e investigación; logrando que llegue a todos los rincones del país, sobre todo a aquellos para quienes el “estudiar danza” solo sea un lujo.
Para ella bailar es como «ser natural, es expresarse, ya sea desde lo técnico y profesional o desde lo espontáneo».
Remarca que hay que valorar los espectáculos, sobre todo los nacionales. Debe ser una cuestión cultural, una formación al público, puntualizó.

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