¿Quebrantará Perú el maleficio?

Por Bernardo Coronel

La derecha que proclama la democracia como fundamento de la vida republicana siempre se mantuvo en el poder por medio de la violencia no por medios democráticos. La historia así nos demuestra. Chile de Allende, la “Guerra sucia” en la Argentina o la invasión de Granada son muy buenos ejemplos. La destrucción bélica de Irak, acusado de desarrollar bombas de destrucción masiva, es otro buen ejemplo. Irak quedó completamente destruido tras la “guerra civilizadora” y hasta ahora no apareció en la sociedad la mentada democracia. Las armas de destrucción masiva tampoco.

Buscando contener al auge del movimiento popular, los yanquis empezaron a aplicar un nuevo método más perverso en América Latina: la instrumentación del “fantasma comunista”, representada en la región por Venezuela con todas sus “atrocidades”. No podemos negar que Venezuela atraviesa una crisis, pero esa crisis no es precisamente producto del “Socialismo del Siglo XXI”, sino consecuencia del boqueo y el embargo que sufre de manera despiadada de parte de Estados Unidos.

En las elecciones de Ecuador el imperio aplicó con éxito este método, articulando una campaña tan mediática como intimidatoria. Durante la segunda vuelta los medios decían que si ganaba Arauz el país se convertiría en una “segunda Venezuela” y que sufriría las terribles consecuencias del hostigamiento norteamericano. Extorsionados por el fantasma del bloqueo más que por el “fantasma comunista”, los ecuatorianos optaron por lo práctico: votaron por la derecha, representada por el banquero Guillermo Lasso.

Hoy el problema para la gente no es la izquierda, sino la amenaza yanqui con sus terribles consecuencias si se atreve a salir del “camino correcto”. Es la perversión más pura. Los yanquis generan una crisis humanitaria en Venezuela por medio del bloqueo, pero los culpables son los venezolanos. La víctima convertida en victimaria. Con un agregado aún más perverso: usan la crisis para presentar a Venezuela como un modelo inviable.

Una campaña calcada de Ecuador se lanzó en Perú contra Pedro Castillo. La derecha, temerosa de perder el poder, habla del nuevo “eje del mal”, integrado por Lima, La Paz, Caracas, y La Habana, que busca extenderse a Chile y Colombia.

Pero en el país andino las atrocidades de la familia Fujimori siguen calando como una filosa navaja en la memoria en la gente más que las supuestas “monstruosidades” del comunismo. La sorpresiva emergencia del líder sindical Pedro Castillo de Perú Libre, encabezando las encuestas, está dejando atónita a la vieja oligarquía limeña, y pareciera ser que los descendientes de Tupac Amaru, por sobre la poderosa y falsaria campaña destinada a impedir el triunfo de la izquierda, están a punto que quebrantar el maleficio imperial del neoliberalismo.

 

Comentarios

.
Sin comentarios

Sorry, the comment form is closed at this time.

.