Penetración brasileña es un peligro para la integridad territorial y la soberanía nacional

La cantidad creciente de la  propiedad, no sólo de las tierras sino de territorios enteros en manos de ciudadanos brasileños, debe ser motivo de preocupación del Estado paraguayo, pues constituye un peligro para la integridad territorial y la soberanía nacional. La doctrina de la geopolítica del Brasil, permanece constante e inalterable en el tiempo y trasciende a los gobiernos de turno. Durante los gobiernos progresistas como el de Lula o Dilma Rousseff, dicha doctrina ha descendido a niveles de baja intensidad, casi imperceptibles, pero recobrará toda su vitalidad  en los gobiernos de derecha.

El estado paraguayo sólo conoce parcialmente el nivel de la extranjerización de la tierra y la propiedad en manos de brasileros, porque el Censo Agropecuario del 2008 únicamente pudo  conocer y registrar la nacionalidad de los propietarios individuales, no así de las personas jurídicas como cooperativas, empresas agro exportadoras o sociedades anónimas. Así, de 289.649 fincas rurales que existen en el país, 278.967 fincas pertenecen a propietarios individuales. De éstas el 4,2 % pertenece a propietarios brasileños y de otras nacionalidades, pero ese porcentaje implica el 23,1 % de las hectáreas del total de propietarios individuales. Aunque los propietarios asociados suman solamente el 3,7 % del total, es decir 10.682 de las 289.649 fincas, tienen en conjunto el 49,5 % del total de las hectáreas censadas. Entre éstos obviamente también hay propietarios extranjeros y por lo tanto, brasileros, de los cuales el estado paraguayo no tiene conocimiento.

La zona más afectada por el proceso de extranjerización de la tenencia de la tierra es la cuenca del Paraná, donde en el departamento del Alto Paraná, el 19,2 % de los propietarios individuales son brasileros, mientras que en los departamentos de  Canindeyú y parte de Itapúa Norte, los propietarios brasileros constituyen el 16,5 %. Hace algunos años, la penetración de colonos brasileños se daba solamente en esos departamentos. Sin embargo, en la actualidad  ya llegan hasta los departamentos de Canindeyú, San Pedro, Caaguazú y Caazapá, y latifundistas brasileros residentes en su país, están comprando tierras en grandes cantidades en los departamentos del Alto Paraguay y boquerón.

La expansión territorial del Brasil hacia territorio paraguayo tuvo dos causas.  La primera, fue la doctrina geopolítica de ocupar los territorios casi despoblados de los departamentos del Alto Paraná, Itapúa Norte,  Canindeyú y Amambay en la década de los años 60, 70 y 80. La  segunda fue, como solución alternativa a la negativa e impotencia del estado brasileño de terminar con el latifundio anacrónico, entregándose a los intereses del poderoso sector de los hacendados y terratenientes agro exportadores. Así, el estado brasileño “dio tierra” a los medianos agricultores en territorio paraguayo, y programó “su reforma agraria” en territorio paraguayo a través de la colonización privada, apoyados por créditos del Banco Do Brasil y programas sociales. Según el Censo del 2002 existirían aproximadamente 116.573 personas de origen brasileño, pero se estima que en la actualidad superan las 200 mil personas.

La frontera viva es parte de la doctrina geopolítica brasilera según la cual las líneas demarcatorias de su país no son estables, fijas y permanentes, sino que son móviles y relativas que van hasta donde estén sus connacionales y hasta donde se expanden sus intereses económicos. No se puede entender sin embargo esta política agraria del Brasil, sin el apoyo directo del gobierno paraguayo durante la dictadura, y la complicidad y tolerancia, cuando no de protección de los gobiernos paraguayos que le sucedieron.

Hoy día, muchas autoridades estatales tienen graves limitaciones para ejercer su soberanía sobre algunos de esos territorios ocupados por los brasileños. Esta situación, a largo plazo, puede tener como consecuencia,  la pérdida real de la soberanía sobre dichos territorios y cuando el estado paraguayo quiera ejercer soberanía, ya habrá sido muy tarde, la intervención del Brasil sobre el Paraguay será irremediable.

Ahora, aún no es completamente tarde. Los dirigentes políticos y el estado, deben abordar esta alarmante situación, adoptando políticas de afirmación de la soberanía nacional. Una de ellas debe ser la aprobación de una ley que restrinja la venta de tierras a ciudadanos extranjeros, y  todos los organismos del estado deben establecer una mayor presencia en esas regiones, a través de las autoridades judiciales, policiales, ejecutivas, administrativas, educativas y militares. Si todas las fuerzas políticas y estatales no adoptan estas medidas y otras equivalentes, a mediano y largo plazos, la soberanía del Paraguay será limitada o nula sobre esos territorios.

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